Sábado, 24 de Junio de 2017
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    Catedral

  • Colegiata de San Miguel
    Aguilar

    Barrio Santa María

    Colmenares de Ojeda

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    Virgen del Brezo

     

    Pisón de Castrejón

  • Iglesia de Santiago
    Carrión

    Virgen del Valle

    Virgen Blanca
    Villalcazar de Sirga

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    El Cristo del Otero

     

    Iglesia de San Miguel

La Diócesis acoge el Encuentro de Sacerdotes Jóvenes

Las delegaciones diocesanas para el Clero de las Diócesis de la Iglesia de Castilla organiza el IV Encuentro de Sacerdotes Jóvenes que se celebrará del 25 al 27 de junio, en la Casa de los Misioneros del Verbo Divino de Dueñas.

 

El tema sobre el que versará dicho Encuentro es: “Ser sacerdotes en el mundo sin ser del mundo. La secularidad del presbítero diocesano”. El encargado de animar e iluminar la reflexión será Mons. Juan María Uriarte, Obispo Emérito de San Sebastián, gran conocedor de los sacerdotes y de la espiritualidad sacerdotal.

 

Nuestro Obispo D. Manuel presidirá la Eucaristía el día 27 a las 13h en la capilla de la Casa de Espiritualidad de los Misioneros del Verbo Divino en Dueñas.

La Alegría de Pertenecer a Manos Unidas

El pasado 14 de junio se celebró en Baltanás la Asamblea de Manos Unidas. Y entre muchas cuestiones que se abordaron, desde la Oficina de Comunicación plateamos a los voluntarios de Manos Unidas una pregunta: ¿QUÉ ES PARA TI #ManosUnidas?

Este es un pequeño avance de las respuetas que conseguimos

Manos Unidas Manos Unidas - Palencia

 

Revista de Iglesia en Palencia (segunda quincena de Junio 2017)

Descargar Iglesia en Palencia

 

El Corpus y el Día de la Caridad son dos de los protagonistas de este nuevo número de Iglesia en Palencia que llega a las parroquias y a nuestros hogares. Como también lo es la solidaridad de los más de 270 voluntarios de Manos Unidas Palencia que se constató en la pasada asamblea celebrada en Baltanás. En Iglesia en Palencia profundizamos en la labor de las dos instituciones de Iglesia que más ahínco ponen en la Caridad y la Solidaridad, hablamos de Cáritas y Manos Unidas.

 

Como todas las quincenas, reflexionamos con la Palabra de Dios para los próximos domingos y descubrimos lo que dice el DOCAT y el YOUCAT sobre si ser cristiano es un asunto privado y cuál es la misión de la Iglesia.

 

Nuestro Obispo D. Manuel dedica su carta quincenal a la gran labor que lleva a cabo Cáritas y su lema en el Día de la Caridad “Llamados a ser Comunidad” y nos invita a que “abramos la mente, el corazón y las manos, cuanto somos y tenemos, también los bienes materiales, para hacer comunidad, unidad común, familia de hermanos”.

 

Las páginas centrales recogen numerosos acontecimientos vividos en los distintos pueblos y parroquias de la Diócesis. En este número nos acercamos a Justicia y Paz que acaba de crear grupo en Palencia.

 

Nuestros colaboradores responden puntualmente a sus citas. En esta ocasión, la columna de Palabras en la Arena la firma el director de Cáritas Palencia, Juan José Martínez y da las gracias a todos aquellos que hacen posible “el milagro de la Caridad”. Eduardo de la Hera escribe sobre los Hooligans en su siglo XXI y Domingo Pérez dedica su columna a la Jornada mundial de los pobres y a los más de 700 palentinos que cumplen lo que pide el Papa: Amar con Obras.

 

En Orar con el Arte, nuestros compañeros José Luis Calvo y Antonio Rubio nos acercan a la figura de San Luis Gonzaga, cuya fiesta se celebra el 21 de junio.

 

La recomendación para esta quincena es el libro: “Las tinieblas no le vencieron” de la editorial San Pablo y cuyo autor es el misionero comboniano Antonio Pavía.

 

Para estar conectados a la actualidad diocesana, no dejen de consultar la agenda informativa de Iglesia en Palencia.

Homilía en el Corpus Christi, dialogada con los niños y niñas

“Tenía una homilía preparada, pero he pensado que los mayores ya se la podrán leer luego. Así que quiero hablar con vosotros”... han sido las palabras de nuestro Obispo al comenzar la Homilía... y ha entablado diálogo con los niños y niñas que este año han recibido la Primera Comunión y estaban presentes en la Catedral.

 

 

Homilía en la Solemnidad del Corpus Christi


 

+ Manuel Herrero Fernández, OSA. Obispo de Palencia

 

«Cantemos al Amor de los amores, / cantemos al Señor. / ¡Dios está aquí! Venid, adoradores; / adoremos a Cristo Redentor. / ¡Gloria a Cristo Jesús! Cielos y tierra, / bendecid al Señor. / ¡Honor y gloria a ti, Rey de la gloria; / amor por siempre a ti, Dios del amor!»

 

Con este himno, cuya letra es del P. Restituto del Valle, agustino, nacido en Carrión de los Condes, y música de Juan Ignacio Busca de Sagastizabal, canta toda la comunidad cristiana en los templos y en las calles el misterio que hoy celebramos: la Eucaristía, el Amor de los amores de Cristo que le lleva a quedarse con nosotros y darnos en el pan y en el vino su Cuerpo y su Sangre, todo él, con alma, carne, divinidad y donarnos su mismo Espíritu para que vivamos de su amor.

 

En el pan y en el vino, convertidos por la Palabra de Cristo y la invocación del Espíritu Santo, en el cuerpo y la Sangre del Señor Jesús, está toda la Trinidad, que nos primerea, el Dios que es Amor, que nos ha creado, redimido y santificado. Está el amor del Padre que nos entrega a su Hijo -tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo al mundo, no para condenar, sino para salvar-; está todo el amor del Hijo, Jesucristo, que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, vino a nuestro encuentro, bajó del cielo, se encarnó en las entrañas de María Virgen, pasó haciendo el bien y luchando contra el mal, nos dio palabras de vida eterna, estuvo cerca de los enfermos, los que sufren, lavó los pies a sus discípulos, murió libremente por todos porque nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos, derramó su sangre para el perdón de los pecados, resucitó y, en la gloria, intercede por todos nosotros. Está en este pan y en el vino sagrados el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, que es Amor que se nos da para que vivamos del mismo amor que inundó la persona y existencia de Cristo como hijos del Padre y hermanos todos de Cristo y en Cristo.

 

¿Cómo vivir este misterio, no sólo hoy, sino todos los días, particularmente el Domingo, día de la familia de los hijos de Dios, día de la Eucaristía, de la Caridad?

 

1. Conociendo al Señor. Conocer con el corazón al que nos ama tanto que se hace pan. Saber de Él, empapándonos de su Evangelio, saborearle a Él en la mesa de la Eucaristía.

 

2. Amándole a él, que es vivir de Cristo, en él y por él y con él. ¿Cómo no amar al que nos ama tanto? ¿Cómo no vivir en comunión con él, que se nos da en comida y bebida, que se ha quedado en el Sagrario como memorial perpetuo de su amor? ¿Cómo no vivir en amistad total con el que habita en nosotros y nos hace vivir en Él para tener vida y vida eterna?

 

3. Siguiéndole a él como discípulos misioneros, siempre y en todo lugar. Seguirle a él es vivir de su amor, dejarnos conducir por su mano; es pasar haciendo el bien y luchando contra el mal en nosotros y en la sociedad; es aprender de su entrega y entregarnos a los demás; es vivir como hermanos, es construir comunidad. Si Dios ha venido a nosotros haciéndose uno de tantos, incluso el servidor y el esclavo de todos, para reunir a todos los hombres en una sola familia, la familia de los hijos de Dios dispersos y así introducirnos en la comunidad trinitaria, ¿no tendremos que dejarnos la piel y la vida para crear, fomentar, potenciar el encuentro entre las personas, para crear comunidad y comunidades? A este nos llama hoy Cáritas que no es una ONG, sino la misma Iglesia que quiere hacer presente y seguir el ejemplo de Cristo. En este día de caridad nos dice: llamados a ser comunidad. Él se hizo de nuestra comunidad, compartió todo, excepto el pecado, incluso cargó con él, vino a ser y anunciar, desde la cercanía de hermano, la buena noticia para los pobres, la libertad para los cautivos, la vista a los ciegos, y el año de gracia, de favor, de amor de Dios para con todos; compartió nuestra pobreza y nos enriqueció a todos. Seamos hombres y mujeres que crean comunidad, saliendo de nosotros mismos, caminando al encuentro de todo el que sufre, el marginado, el descartado, el parado, el necesitado en el cuerpo o en el alma; salgamos de nuestras rutinas e instalaciones y vayamos a escuchar a los hermanos que sufren a los jóvenes, a los ancianos; entremos en sus vidas y dejemos que ellos entren en la nuestra. Que nunca olvidemos que el Señor que está presente en el Sagrario y nos espera, está también presente en el hermano hambriento, sediento, desnudo, enfermos, abandonado, solo, encarcelado y necesitado. Está presente en los muertos y en los afectados por los incendios en Portugal, en el niño que ha sido maltratado por sus padres y que hoy será enterrado en Sevilla, en las víctimas del atentado de Bogotá. Está presente en los venezolanos que no tienen libertad, ni pan; en los refugiados que vienen a nuestras naciones, en el torero que ayer perdió la vida...

 

Que cantemos sí, al Amor de los amores, dando gracias, adorando y bendiciendo como lo hacemos hoy con toda el alma en esta Eucaristía y en la procesión; que lo hagamos hoy y siempre con la mente, el alma, con las palabras y las obras, con el corazón y las manos adorando, entregándonos y sirviendo a nuestros hermanos. Solamente así el mundo será una comunidad, una familia de hijos y hermanos.