Miércoles, 26 de Abril de 2017
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    Catedral

  • Colegiata de San Miguel
    Aguilar

    Barrio Santa María

    Colmenares de Ojeda

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    Virgen del Brezo

     

    Pisón de Castrejón

  • Iglesia de Santiago
    Carrión

    Virgen del Valle

    Virgen Blanca
    Villalcazar de Sirga

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    El Cristo del Otero

     

    Iglesia de San Miguel

Homilía de nuestro Obispo en la Misa Crismal

 

 

¡FELIZ PASCUA, HERMANOS Y HERMANAS!

 

Con gran alegría e ilusión he deseado este día para celebrar con vosotros, particularmente con los sacerdotes, esta Pascua. Es como volver a la fuente de todo, es como sentarnos a la mesa de Dios que nos hace hijos y hermanos, en la que todos experimentamos su amor y hace crecer los lazos de filialidad y fraternidad.

 

¿Qué celebramos en Pascua?

 

«La santa Madre Iglesia considera que es su deber celebrar la obra de salvación de su divino Esposo con un sagrado recuerdo, en días determinados a lo largo del año. Cada semana, en el día que llamó “del Señor”, conmemora su resurrección, que una vez al año celebra también, junto con su santa pasión, en la máxima solemnidad de la Pascua.

 

Además, en el ciclo del año desarrolla todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación y el Nacimiento hasta la Ascensión, el día de Pentecostés y la expectativa de la feliz esperanza y venida del Señor.

 

Al conmemorar sí los misterios de la redención, abre la riqueza de las virtudes y méritos de su Señor, de modo que se los hace presentes en cierto modo, durante todo tiempo, a los fieles para que los alcancen y se llenen de la gracia de la salvación» (SC, 102).

 

La cita ha sido larga, pero he querido recordarla para enmarcar esta Misa Crismal. Estamos a las puertas del Triduo Pascual, «tres días en honor de Cristo, muerto, sepultado y resucitado» (San Agustín). Pero, ¿qué hacer para que los fieles alcancemos la riqueza de las virtudes y méritos de la pasión, muerte y resurrección del Señor y nos llenemos de su vida nueva, la del Resucitado? Sin duda alguna , desde la fe , la esperanza y la caridad, nuestra vida está inundada del amor gratuito del Señor que es compasivo y misericordioso; la fuente de todo bien no se ha secado y sigue manando pues del costado de Cristo dormido en la cruz nació y renace la Iglesia (cfr.SC,5).

 

El fruto, el gran don de Cristo, muerto y resucitado a su Iglesia y al mundo entero es su Espíritu Santo, Señor y dador de vida.

 

Hoy, a las puertas de la celebración anual de la Pascua, nos abrimos y acogemos a Jesucristo, siempre presente en su iglesia hasta el fin de los siglos, por la fuerza del Espíritu santo.

 

Este Espíritu se nos comunica si lo recibimos y estamos abiertos a su presencia, palabra, impulso y acción constante en nuestra vida personal, comunitaria y pastoral. El Espíritu está simbolizado de manera sensible y visible en la unción corporal con el óleo, el óleo de los catecúmenos, es decir, los que están en el proceso de la iniciación cristiana y van a recibir el Bautismo, el óleo de los enfermos para ungir a los catecúmenos y los enfermos, y en el santo Crisma con el que somos ungidos personalmente en el Bautismo, la Confirmación, en la Ordenación presbiteral y episcopal.

 

El simbolismo de la unción es significativo del Espíritu Santo, como lo es también el agua, el fuego, la nube, la luz, el sello, la mano, el dedo, la paloma. Para poder captar la fuerza que tiene tenemos que referirnos a la unción primera, la de Jesús, realizada por el Espíritu Santo. Es el Mesías, el Ungido. En el Antiguo Testamento hubo ungidos del Señor, especialmente David.; también los sacerdotes, los reyes y los profetas. Pero Jesús es el Ungido de Dios de una manera única: la humanidad que el Hijo asume está totalmente ungida por el Espíritu Santo. Jesús es constituido Cristo por el Espíritu. La Virgen María concibe a Cristo por obra y gracia del Espíritu Santo; Cristo está lleno del Espíritu Santo y por eso emana de él un poder para curar y realizar acciones salvíficas. En él se cumple la lectura del profeta Isaías proclamada por él en la sinagoga de Nazaret. Constituido plenamente Cristo en su humanidad victoriosa de la muerte, Jesús distribuye el Espíritu Santo hasta que los santos constituyan, en unión con la humanidad del Hijo de Dios, el hombre perfecto y pleno, el Cristo Total según la expresión de San Agustín. (Sermón 341, 1, 1), (Cfr. Catecismo Iglesia Católica, 695). A nosotros nos hace partícipes de su ser y misión, y, por eso, somos sacerdotes del Señor, ministros de nuestro Dios.

 

El Espíritu, está significado en el óleo; de alguna manera hay que significar lo trascendente. El aceite, el óleo, es signo de abundancia, de alegría, de purificación, da agilidad, signo de curación, pues suaviza las contusiones y las heridas; el ungido irradia belleza, santidad y fuerza.

 

En el bautismo se unge a los catecúmenos para significar purificación y fortaleza; a los enfermos se les unge para significar curación y consuelo. El crisma es signo de consagración para participar más plenamente de la misión de Cristo, sacerdote profeta y rey, a fin de que toda la vida desprenda el buen olor de Cristo.

 

¿Qué actitudes debemos cultivar nosotros ante tan gran don pascual, el Espíritu de Jesús, significado en los óleos y en el Crisma?

 

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Guardo recibe a 172 misioneros de Familia Misionera para anunciar la misericordia esta Semana Santa

  • Desde el miércoles santo hasta el domingo de Resurrección, 172 misioneros entre niños y adultos, estarán a disposición de los sacredotes de Guardo.
  • “Sal de tu tierra” es el lema que encabeza la misión este año, respondiendo a la petición del Papa Francisco de “ser Iglesia en permanente salida, ‘comunidad evangelizadora’, que sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos”.

 

Por octavo año consecutivo llegan a Palencia 172 misioneros (54 adultos y 118 niños) de Familia Misionera, una iniciativa del Regnum Christi al servicio de los párrocos que cumple 23 años en España. Los misioneros que llegan a Palencia son 32 familias con una misión: dar testimonio de su fe, anunciar la alegría del perdón, y ayudar a vivir la Semana Santa al servicio del, párroco de Guardo, Muñeca, Intorcisa y San Pedro de Cansoles.

 

Desde el jueves santo hasta el domingo de resurrección, los misioneros colaborarán con los sacerdotes de la zona. Su labor consiste en dar testimonio de su fe por las calles y las casas, ayudar a preparar los oficios y las celebraciones, visitar a los ancianos y los enfermos... y ser testimonio de familias que con su presencia y alegría pueden ayudar a otros a preguntarse por la fe, y a encontrarse con el amor de Dios.

 

Casi todos los misioneros que llegan a Guardo este año son familias del colegio de Regnum Christi Everest School Monteclaro, acompañados por sacerdotes legionarios de Cristo y dos consagradas. Son jóvenes matrimonios que quieren servir a la Iglesia y transmitir la fe a sus hijos. “Nos mueve acompañar a Jesús en familia esta Semana Santa”, explica Luis de la Infiesta, uno de los responsables de esta unidad misionera “y la llamada de los párrocos que nos regalan la oportunidad de contar con nosotros para contagiar a otras personas esto que vivimos en familia”, dice.

 

“Sal de tu tierra” es el lema que encabeza la misión este año, respondiendo así a la llamada del Papa de “ser Iglesia en permanente salida, ‘comunidad evangelizadora’, que sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos”.

 

Este año 2017, son 960 las personas que ayudarán de la mano de Juventud y Familia Misionera a 26 párrocos en zonas rurales de 11 provincias: Asturias, Ávila, Albacete, Cáceres, Castellón, León, Sevilla, Palencia, Teruel, Huesca y Murcia. 268 son jóvenes; 385 son niños y adolescentes, y 244 son adultos. A ellos se suman 32 legionarios de Cristo y 29 consagradas y 1 consagrado del Regnum Christi, que acompañan a los jóvenes y a las 123 familias involucradas en esta misión.

 

Para más información, entrevistas o material complementario:


www.soymisionero.es   www.regnumchristi.es

 

Redes:

Facebook: Juventud Misionera España Regnum Christi España

Twitter: @JMisionera @RC_Espana

Instagram: @jyfmisioneraespana @RC_Espana

Homilías de nuestro Obispo en el Domingo de Ramos

 

 

Antes de la procesión, tras la bendición de las palmas

 

Hermanos y hermanas:

 

Comenzamos con esta bendición y procesión la Gran Semana, la Semana Santa, en la celebramos de manera especial las obras particularmente gloriosas de Dios en favor de los hombres. Las celebramos y las debemos celebrar siempre, particularmente el Domingo, día del Señor Resucitado que lleva en sus manos las cicatrices de su pasión.

 

Una semana al año las celebramos con especial intensidad, en la fiesta de Pascua, su paso, su tránsito de este mundo al Padre; por eso celebramos tres días en honor de Cristo muerto, Cristo sepultado y Cristo Resucitado; pero celebramos también nuestra pascua, porque él nos lleva consigo y quiere que le sigamos en su pasión, muerte, sepultura para poder estar con él y gozar de su resurrección y gloria.

 

Esta semana la iniciamos con ramos. Acompañamos a Jesús que entra en Jerusalén como Rey y Señor, libre y consciente de todo, conocedor de lo que traman contra él, sin esconderse; entra a lomos de una borrica y es confesado como Mesías, el Hijo de David. Delante de él la gente le acompaña y extiende sus mantos a su paso y con ramos en las manos le aclama.

 

Este gesto significa que le reconocen como Masías de Dios, como el rey, el Hijo de David, el esperando, el que trae la salvación. Por eso le gritan: “Hosanna”, que significa, “sálvanos, por favor”. No entra en la ciudad como un rey al uso; él había explicado qué reino era el suyo en su predicación y sus obras, en su manera de vivir; no entra en Jerusalén con un carro militar, con estrépito de armas siendo aclamado por los soldados, sino montado en un borrico, y es aclamado por los niños. Entra humilde, pobre y entre los pobres, pacífico y portador de la paz.

 

Aclamémoslo hoy y todos los días nosotros, confesándole como Mesías, como nuestro Rey y Señor; aclamémosle con nuestra vida, con nuestro seguimiento y testimonio. Aclamémosle en la comunidad de creyentes y ante todos los hombres siendo como los niños, humildes, sencillos, pacíficos y pacificadores, constructores de paz, no violentos, sufriendo si hay que sufrir por Cristo y con Cristo. Si así lo hacemos triunfaremos con Él.

 

Tras la lectura del Relato de la Pasión de Cristo

 

¡Qué relato más impresionante! Lo hemos escuchado o leído muchas veces y siempre impresiona y conmueve, a no ser que tengamos un corazón de piedra incapaz de compadecerse.

 

Yo os invito a meditar en estos días, a saborear la pasión de Cristo en compañía de Cristo, como lo hizo san Pablo hasta decir «Vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí» (Gal 2) me amó y se entregó por mí, por ti, por muchos, por todos; también por los enemigos. Por nosotros que somos pecadores, inconstantes en nuestra vida cristiana, que nos olvidamos de él. ¡Qué gran amor!

 

Nuestra respuesta, ¿cuál debe ser? Vivir con él y como él.

 

Yo quisiera invitaros a detenernos contemplando una actitud de Jesús en la pasión, en ver cómo la vivió, con confianza. Jesús confía en el Dios Padre. Confiemos siempre nosotros.

 

La primera lectura lo recogía. Es el canto del Siervo de Yahvé, del servidor que, atento a la palabra de Dios, anima a los abatidos. Sufre, pero confía en Dios: «El Señor Dios me ayuda, por eso no quedaba confundido y no oculté el rostro a insultos y salivazos».

 

En el relato de la pasión hemos escuchado que los que pasaban delante del Crucificado le insultaban: «Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz... ¿No ha confiado en Dios? Si tanto le quiere Dios, que le libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios». Es verdad que Cristo clamó al padre diciendo: «Dios mío, porque me has abandonado».

 

También el salmo responsorial recoge esta súplica: «Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado». No es sencillamente el lamento de un desesperado, sino la oración dolorida de un creyente; después confesará que Dios le ha escuchado y contará su fama a sus hermanos.

 

En la segunda lectura vemos que la confianza de Cristo no se vio frustrada. Dios Padre acompañará siempre a Jesús, su Hijo, y actuará en su auxilio resucitándole de entre los muertos y constituyéndole Señor, ante el cual todos debemos doblar nuestra rodilla y confesar que Jesús es Dios.

 

Confiemos nosotros siempre en Dios. Es Padre compasivo y misericordioso, nunca falla ni abandona; Jesús, su hijo, nuestro buen Pastor, está siempre con nosotros hasta el fin del mundo, aunque caminemos por cañadas oscuras; el Espíritu Santo viene en ayuda de nuestra debilidad, nos impulsa al testimonio y nos da fuerza para ser sus testigos, valientes, confesantes y no vergonzantes, como lo han sido los mártires. Dios nos tiene y lleva en su corazón y en la palma de sus manos; es nuestro Padre con entrañas maternales. ¡Cómo no confiar si nos ha creado, somos suyos, sus hijos!

 

A veces nos cuesta confiar, porque somos como los niños que lo queremos todo, aquí y ahora. Confiemos siempre y en todo lugar. Si Dios nunca abandona ni defrauda, nadie le gana a misericordia y generosidad en el amor; nunca abandonemos a Dios; confiemos siempre en él.

 

Celebrar la Eucaristía es celebrar y participar de la muerte de Cristo, de aquel que se entregó al Padre y a nosotros por amor; pero es celebrar su resurrección, su triunfo; porque supo confiar siempre Dios le sacó de la muerte y le hizo fuente de vida. Confiemos en el Señor: En medio de la asamblea alabemos al Señor. Fieles del Señor, alabadlo; linaje de Jacob, glorificadlo; temedlo y amadlo, linaje del nuevo Israel, hijos de la Iglesia.

 

Visita temática en la Catedral: "RESURREXIT: La Resurrección en el arte de la Catedral de Palencia”

Este sábado, 8 de abril se celebra una nueva visita temática en la Catedral que estará guiada por el experto en arte, Rubén Fernández. La visita está dedicada a la Resurrección en el arte de la catedral, con motivo de la Semana Santa.

 

La visita se centrará en las representaciones de la Resurrección que hay en la catedral, así como de las apariciones después de la misma. La finalidad es ver a través de la iconografía de la Resurrección y de las apariciones, obras de arte de la catedral. Como es lógico, el discurso comenzará con un breve repaso a la Pasión, dado que es el camino que lleva a la Resurrección. La visita comienza a las 12:30h.

 

El precio de la entrada es de 3€ y gratuita para aquellas personas que dispongan de la tarjeta de la Catedral.

Iglesia en Palencia (Primera quincena de abril 2017)

Descargar Iglesia en Palencia

Ya está disponible en nuestras parroquias y hogares el nuevo número de Iglesia en Palencia que adelanta ya la próxima Semana Santa con las palabras del Papa en el Viacrucis del Coliseo romano el pasado año.

 

En la página 2, conocemos la Palabra de Dios de los próximos domingos, oramos con las intenciones del apostolado de la oración para el mes de abril y descubrimos lo que dice la Doctrina Social de la Iglesia y el You Cat acerca del perdón.

 

Nuestro Obispo D. Manuel dedica su carta quincenal a la necesidad de corregir al que yerra y nos anima a aceptar la corrección y a corregir al que se equivoca.

 

Las páginas centrales de Iglesia en Palencia recogen algunos de los acontecimientos vividos estos días en la diócesis y avanza próximos encuentros.

 

En esta quincena le toca el turno a la sección “Rebuscando entre curiosidades” y en ella nos acercamos a la figura de Alonso Fernández de Madrid.

 

El Padre dominico Luis Miguel García se despide de su colaboración sobre Santo Domingo de Guzmán y Eduardo de la Hera titula su Siglo XXI “La cruz de los profetas”. Domingo Pérez en la Última nos ofrece unos números de emergencia con los que ponerse en contacto para serenarnos. Y en Orar con el Arte, nuestros compañeros José Luis Calvo y Antonio Rubio nos acercan al Triduo Pascual a través de una imagen del sagrario de Quintanilla de la Cueza.

 

La recomendación para esta quincena es el libro del cardenal Martínez Sistach, que recientemente visitaba nuestra diócesis, titulado: “Cómo aplicar Amoris Laetitia” de la editorial Claret.

 

Y en la agenda informativa de Iglesia en Palencia pueden consultar las citas previstas en la Diócesis para los próximos días.

 

¡Feliz Pascua!