Miércoles, 24 Junio 2020 09:53

Celebrando la Palabra - XIII del Tiempo Ordinario (28 de junio)

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Material para el Animador de la Palabra.

Celebración del XIII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A - 28 de junio de 2020.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar en un lugar visible un cartel con una de estas frases: “La vida se gana entregándola”, o “La Cruz aporta dignidad”

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Al celebrar nuestra fe confesamos también que somos miembros de la Iglesia. Con el bautismo iniciamos un camino animados por muchos testigos. Hoy es una buena ocasión para actualizar el seguimiento de Jesús y para seguir expresando el valor de aquel mandamiento: lo primero es amar a Dios sobre todas las cosas. Porque valoramos la vocación cristiana, la celebramos en comunidad cantando...

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, alabemos juntos al Señor, que tanto nos favorece.

Acto penitencial

Porque a veces somos duros de corazón, Señor, ten piedad.

Porque nos cuesta abrir nuestro corazón y nuestra casa, Cristo, ten piedad.

Porque muchas veces nos vence el egoísmo, Señor, ten piedad.

Gloria

Oración

Te suplicamos, Dios nuestro, nos ayudes a caminar contigo en la vida nueva, sin temores infundados, sin sospechar de nadie, sin levantar barricadas al amor fraterno. Por N.S. J. Amén.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición. Entender la dinámica del propio bautismo nos lleva a vivir el mismo destino de Jesús: a lo vital y arriesgado de sus opciones, y nos abre al horizonte de su vida junto a Dios. Si de verdad queremos vivir como Jesús, hemos de tomar decisiones valientes y romper con muchas costumbres que no van con el Evangelio.

La Palabra de hoy es clara y hasta tajante en ese sentido: el valor principal de un bautizado es cumplir la voluntad de Dios, siguiendo a Jesús por encima de cualquier otra lealtad. En la obediencia a Dios estriba nuestra mejor libertad y dignidad.

Lecturas. 2R 4,8-11.14-16a. Salmo o canto. Rm 6,3-4.8-11. Aclamación. Mt 10,37-42. Breve silencio.

Comentario homilético. La radicalidad es una característica del seguimiento de Jesús que arranca del bautismo. cuya dinámica es “morir” al pecado, vivir para Dios y andar en una vida nueva. Esta radicalidad esta en línea con el viejo mandamiento de: amar a Dios sobre todas las cosas, es decir, por encima de cualquier otro interés o lealtad. Para un creyente convencido, Dios y Jesús son lo primero. Nada ni nadie pueden hacer sombra a esta opción fundamental.

Pero no se entienda con esto que se han de rebajar los niveles de la afectividad familiar. Obedecer a Dios y poner el seguimiento de Jesús en primer término, no tienen por qué crear conflicto a otros amores ni causar recortes a la libertad. Si se despliega bien la afectividad, nunca debe existir revalidas entre el amor a Jesús y el amor a la familia. Quien opta por seguir a Jesús no malogra su vida; al contrario, la equilibra y fortalece. En la fidelidad a Jesús y al Evangelio se fundamenta el autentico sentido de la vida de todas y todos los bautizad@s, tanto en lo que respecta a la intimidad como en la relación con los demás. No obstante, si llega a surgir el conflicto, la solución debe venir por obedecer a Dios antes que a los hombres. Nada ni nadie nos ha de apartar del amor de Jesús. Quien lo intente, pretende engañar y no respeta la libertad.

El mensaje de hoy nos da pie también para esta otra consideración: ¡qué importante es el dinamismo bautismal para capacitar y educar cristianamente! Muchas veces educamos para subir, ganar, ser los primeros, figurar... Otras, por el contrario, motivamos la exigencia personal, el afán de superación; pero frecuentemente olvidamos contenidos chocantes del Evangelio como el tomar la cruz o el ganar la vida entregándola... La escala de valores que deriva del Evangelio no concuerda con otras muchas que se tienen y se proclaman como sensatas. Cuando Jesús invitó a aquel hombre rico a venderlo todo y dárselo a los pobres, no le estaba invitando a arruinarse la vida, a perder, sino a ganar, porque uno gana mucho como persona cuando es desprendido, entregado y comparte. La generosidad es la mejor inversión para la persona espiritual, que vive preocupada por la vida fraterna.

Resumiendo, Jesús es amor y perdón, al cien por cien, y es también exigente al cien por cien. Esto nos pude asustar un poco; pero antes o después se llega a descubrir que en el fondo es lo que más llena la vida. Silencio de interiorización.

Credo

Oración de los fieles

Oremos por la Iglesia, para que viva intensamente la suerte de Jesús, tomando decisiones valientes y descartando todo lo que no va con el Evangelio, roguemos al Señor.

Oremos por todos aquellos, cuyas ataduras y dependencias les impiden llevar a cabo un compromiso serio con el Evangelio, roguemos la Señor.

Oremos por todos los cristianos, para que maduremos en la fe siendo responsables y activos, roguemos al Señor.

Oremos por esta comunidad cristiana, para que testimonie el valor primero de amar a Dios sobre todas las cosas, roguemos al Señor.

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. Jesús va por delante en la radicalidad de amar a Dios Padre y a toda persona, sea cual fuere su condición. Aprendamos de Él este amor intenso en todas las direcciones.

Canto

Introducción al Padre nuestro.

Padre, dichosa la comunidad que sabe alabarte
porque te vivencia gozosamente cada día.

Tu eres su honor y su fuerza.
Hoy nos alegramos contigo
contemplando la figura de Jesús
rebosante de ejemplaridad.

Fue recio en su condición y claro en su doctrina:
el que ama más las cosas de este mundo que a mí
no está en el buen camino...,
el que no agarra fuerte su cruz y me sigue,
no es digno de mí...,
el que no entregue su vida la perderá”.

Sabemos, Padre, que va por ahí tu espiritualidad:
en Jesús has dicho la última palabra.

Ahora nos confías su causa:
humanizar poniendo como base el Evangelio.

Infúndenos valor para seguir la militancia de Jesús.
Unidos en la misma fe, te decimos: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: canto.

Acción de gracias

Padre bueno, te damos gracias por el don radical del bautismo
y por su dinamismo de constante conversión.

Te damos gracias también por el ideal de la vida nueva al aire del Espíritu.
Con la espiritualidad que nos propones podemos dejar una buena estela testimonial.

Padre, nos atrae el ejemplo de Jesús; pero somos frágiles.
Que tu Espíritu nos ayude a mantener las convicciones evangélicas.

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Bendición

Monición final. Conviene tener presente el talante radical del seguimiento de Jesús. El amor que entregamos a Dios y a Jesús queda en muy buenas manos. Ellos lo multiplican en mil gestos de servicio y generosidad. Volvamos a la vida diaria con la disposición bautismal de vivir la fe comprometidamente. Que se note claramente que nos llena el amor de Dios y la pasión por el Evangelio. Feliz semana para todas y todos.

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