Lunes, 11 Enero 2021 10:09

Celebrando la Palabra - II Domingo del Tiempo Ordinario (17 de enero)

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Celebración del II Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B. 17 de enero de 2021.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar un cartel con una de estas frases: “El Señor sigue llamando” o “Fueron, vieron y lo siguieron”.

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición de entrada. Terminábamos, el pasado domingo, el tiempo de Navidad y hoy comenzamos el tiempo que llamamos ordinario. Pero veremos enseguida que este tiempo ocupa más de medio año, lo cual es más que suficiente para pensar que no es muy acertada la denominación “ORDINARO”; a no ser que en entendamos que en lo ordinario y gris de la vida cotidiana, acontece lo extraordinario: nuestra comunión con el Misterio Pascual de Cristo, Así pues, el Tiempo Ordinario es un tiempo extraordinario, un tiempo privilegiado para acoger el amor de Dios, manifestado en su Hijo Jesucristo , que se hace siempre presente a través de su Palabra y los sacramentos.

Canto

Saludo. Hermanos, alabemos juntos al Señor con todo nuestro ser.

Acto penitencial. Para participar dignamente en esta celebración, reconozcamos nuestros pecados. (breve silencio) Yo confieso...

Gloria

Oración. Dios, Padre bondadoso, estás orgulloso de Jesús porque se dejó inundar por el Espíritu; pasó haciendo el bien y se ha convertido en luz para todos los pueblos. Al experimentar la redención sentimos la urgencia de anunciarla. Ayúdanos a seguir y dar testimonio del Cordero que quita el pecado del mundo. Él, vive y reina con tingo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. En la primera lectura se nos narra una experiencia vocacional preciosa: En el silencio, en medio de la noche, Dios despierta la vocación del adolescente Samuel.

En la segunda lectura se destaca que toda nuestra persona, también nuestro cuerpo, es don de Dios y templo del Espíritu Santo. En este texto se presenta una hermosa interpretación de la sexualidad humana, es una maravillosa expresión del amor de Dios al servicio de la Vida.

En el evangelio Juna Bautista, que sigue presente en las lecturas, indica a sus discípulos a quien deben seguir: no a él, sino a Jesús, que es el Mesías esperado. Así comienza a formarse el grupo de los seguidores, que más tarde será la Iglesia de la que también nosotros formamos parte.

Lecturas. 1Sm 3,3b-10.19. Salmo o canto. 1Co 6,13c-15a. 17-20. Aclamación -Aleluya- Ju1,35-42. Breve silencio

Comentario homilético. Hoy se dice mucho, ante la creciente incredulidad y apatía por lo religioso, que los jóvenes y adolescentes, están ocupados en otras cosas... pero siempre ha habido mucho en que ocuparse. Yo creo que el problema es la falta de silencio interior, el excesivo ruido en el que vivimos todos. Sin silencio difícilmente se percibe la comunicación con nadie, tampoco con Dios. Él, siempre se comunica, pero son imprescindibles el silencio interior y la apertura de corazón.

Dios lleva la iniciativa en la historia de la salvación. Pero no lo hace todo. Necesita de nuestra colaboración. el relato de la vocación de Samuel es un ejemplo de cómo Dios llama cómo los creyentes debemos escuchar, discernir y responder a sus llamadas.

La vocación cristiana es una llamada por parte Dios. Unos la sienten directamente en su interior; a otros les llega por medio de terceras personas, contactos, situaciones, acontecimientos... Dios sorprende y nos descoloca cuando menos lo imaginamos. La vocación produce un impacto, fragua un encuentro y se proyecta en un compromiso y en una misión.

Generalmente se necesita de testigos experimentados para distinguir la voz de Dios, los signos de los tiempos y el sentido profundo de las cosas. Samuel quería vivir en la onda de Dios. El servicio de Elí consiste precisamente en ayudarle a distinguir la llamada... no procedía del ruido de exterior sino de lo profundo del espíritu, donde el Señor nos habla...

Ante la irrupción en público de Jesús, Juan el Bautista considera que ha llegado el momento de cerrar su escuela y de llevar a sus discípulos al seguimiento de Jesús. En adelante es “al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” al que hay que seguir. Juan el Bautista tiene la capacidad espiritual de descubrir en Jesús la persona que lucha a brazo partido contra todo lo que esclaviza a las personas -pecado-.

En la tradición judía el cordero es un símbolo pascual: evoca la liberación de la esclavitud del pueblo en Egipto. Jesús como cordero inmolado en la cruz, nos redime, nos reconcilia y nos invita a vivir al estilo pascual que consiste en ser “personas nuevas”, renovadas según los valores de las bienaventuranzas.

Seguir a Jesús comporta romper con “el pecado del mundo”, con ese modo de pensar y vivir extendido en nuestra sociedad y que llamamos: egoísmo, individualismo, insolidaridad, mentira... etc, y que es un veneno que lo contamina todo. Los bautizados en Cristo no tenemos un mejor proyecto por el que luchar que el proyecto marcado por Jesús en las bienaventuranzas.

Esta capacidad de visión y de lucha testimonial es necesaria en todos los tiempos. Nuestras comunidades tienen que ser lugares de donde salgan personas capaces de entusiasmarse con eso que llamamos: “cultura del Evangelio”. Tenemos que ser capaces de presentar en medio del pueblo al que quita el pecado del mundo... (silencio de interiorización)

Credo

Oración de los fieles

Para que no falte nunca en la Iglesia la experiencia profunda de la fe, roguemos al Señor.

Para que las personas creyentes tengamos siempre un dialogo abierto y de colaboración con todos, en especial con los que no piensan como nosotros, roguemos al Señor.

Para que nuestra Comunidad se fortalezca con los dones y las aportaciones de todas las personas que la componen, roguemos al Señor.

Para que cuidándonos unos a otros, seamos capaces de superar esta situación difícil y, una vez superada, no nos olvidemos nunca de los que viven en situaciones de pobreza, hambre y exclusión. roguemos al Señor.

Para que el Espíritu de Jesús nos ayude a ser sus testigos en medio de nuestro pueblo, roguemos al Señor.

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el que marca el camino de los que dan culto al Padre en espíritu y en verdad. Que esta comunión sea un aliciente para dar testimonio de Dios y de Jesús.

Canto

Introducción al Padre nuestro.

Aquí estamos, Padre,
en comunión contigo y entre nosotros.
Esta Comunidad valora mucho tu cercanía
y reconoce ese Espíritu que identificaba a Jesús.

Es Él quien nos da el aíre de familia.
Por Él nos llega el Evangelio
hasta convertirse en una experiencia entrañable.

Gracias por este Espíritu tan humano
que trae un aíre nuevo a tu Iglesia
y sustenta la fe de las personas.

Él nos susurra que eres nuestro querido Padre,
nos asegura que nos amas con un cariño inmenso
y nos confirma que eres misericordia y perdón.

Por todo ello, se nos llena el alma de agradecimiento.
Recordamos nuestros mejores compromisos
y, unidos a Jesús, te aseguramos:
“Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”.

Tú no aceptas sacrificios que no sean solidarios,
un bien para la fraternidad.

Has puesto tu ley en nuestras entrañas
y queremos proclamar juntos la fraternidad universal
por eso te rezamos unidos a todas la personas: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión

Acción de gracias

Bendito seas, testigo de la vida,
que no te abandonaste por sendas de vacío o de ansiedad.
Dichoso Tú, que pulsaste los retos de la tierra
y apoyaste con tu esfuerzo ideales de fe y de dignidad.

La vocación te acercó a la gente.
la llamada te pedía entrega... y Tú serviste.
Necesitaste un proceso para adentrarte en la aventura,
pero nunca en solitario.

Buscaste comunidad y te lanzaste,
apoyado en la garantía de un don,
progresivamente vivenciado y discernido.
Te impusiste dar a la gente lo mejor de ti.

Dejaste atrás un mundo de fachada y de engaños.
Destacaste como testigo emprendedor:
andaba el Reino de Dios en juego...
¡Tanto se pude hacer con el regalo de la vida...!

Nunca te separaste de los pobres.
Mantenías el oído muy fino al clamor de los humildes.
Creció tanto tu talla de solidaridad
que te quedaste bajo mínimos.
Los pobres te lo agradecieron.


Para ti las personas tuvieron siempre la primacía.
Hermano, testigo de la vida
nos has dejado un gran ejemplo.

Sólo un espíritu joven
es capaz de tal entrega y tal constancia.
La historia te lo agradece...
y nosotros hoy lo proclamamos: GRACIAS JESÚS

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Vivir la propia vocación con entusiasmo.

Bendición

Monición final. En muchos lugares hay cristianos y cristianas que admiran a Jesús y lo siguen convencidos, como nosotros. El seguimiento de Jesús es una experiencia personal, pero sólo se desarrolla plenamente en comunidad, hermanado personas con personas. Para todos Él es luz, verdad y salvación, por encima de costumbres y de temperamentos.

Abramos anchamente el corazón para hacer fraternidad. Los bautizados siempre tenemos una tarea pendiente: ser testigos de lo que experimentamos celebrando juntos la fe.

Buena semana para todas y todos.

Canto final y despedida

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