Lunes, 15 Febrero 2021 17:33

Celebrando la Palabra - I Domingo de Cuaresma (21 de febrero)

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Material para el Animador de la Palabra.

Celebración del I Domingo de Cuaresma. Ciclo B. 21 de febrero de 2021.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar el cartel que se propone desde la Diócesis y junto al él, una de estas frases: “No a la tentación” o, “Jesús también fue tentado”

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Nos reunimos para celebrar nuestra fe y para acercarnos lo más posible a la condición positiva de Jesús. Lo que motiva principalmente la cuaresma es la conversión del corazón. Y ésta es una tarea que dura toda la vida, día a día... y... HOY es una nueva oportunidad, un tiempo favorable.

Hoy se nos invita a fijarnos en la tentación, también es una constate diaria en nuestras vidas, forma parte del vivir cotidiano. En ocasiones nos engaña y nos arrastra. Tener conciencia de esta realidad y de nuestra vulnerabilidad, es bueno, porque así nos podremos mantener en vigilancia y no nos dejaremos arrastrar.

Siempre tenemos la posibilidad de superar la tentación y retomar el Camino... Él, es el Camino que nos lleva a la libertad.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos a Dios rico en misericordia.

Acto penitencial

Tú, que has vencido al Tentador: Señor, ten piedad.

Tú, que te compadeces de nuestras flaquezas: Cristo, ten piedad.

Tú, salvador de todos: Señor, ten piedad.

Oración

Dios, Padre bueno, sabemos que nos amas y que eres fiel a tus promesas. Sigue mirando con cariño a esta Comunidad y refuerza en nosotros la presencia de tu Espíritu. Que Él nos ilumine para vivir con atención, con esfuerzo y fidelidad. Y que el ánimo, que nos damos unos a otros, nos ayude a llevar a feliz término las esperanzas y los deseos de santidad que sentimos como seguidores de Jesús. Él, que vive junto a Ti para siempre. Amén.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. La primera lectura menciona el un pacto que el Señor hizo con Noé y sus descendientes. Estos pactos se repiten a lo largo de la historia de la salvación. Con ello quiere decir que Dios, autor de la vid, que la ama, es amigo de las personas y está cuidando y conservando la naturaleza.

San Pedro, nos recuerda la fuerza que ejerce el bautismo, una dinámica que ha de transformar la vida, de quien toma conciencia del acontecimiento salvador que lleva a la fraternidad universal.

En el Evangelio San Marcos nos relata muy brevemente, las tentaciones que sufrió Jesús en el desierto. El mismo Espíritu que le preserva, es quien le empuja a anunciar apasionadamente el Reino de Dios.

Lecturas. Gn 9,8-15. Salmo o, canto. 1P 3,18-22. Aclamación, (se suprime el Aleluya), Mt 1, 12-15. Breve silencio

Comentario homilético. El ser humano está inclinado a la seducción, atravesado por la tentación. Ésta es como una sombra oscura que acompaña a toda persona en su recorrido por la vida. Todos experimentamos esta tensión entre vivir según la carne o vivir según el espíritu, es decir: el ideal y la realidad. El mismo Jesús, que fue un ser humano igual que nosotros, también sufrió el asalto de la tentación. Sin embargo, Él siempre quiso ser fiel a sí mismo, a su conciencia, honrado con los demás y obediente al Padre Dios. Este ser igual y a la vez diferente es lo que hace a Jesús atractivo.

Efectivamente, todos, unos más y otros menos, somos causantes del ambiente de error y de maldad que es origen del pecado personal y de todas las pandemias que destrozan nuestras vidas en todas sus dimensiones. Los fallos de cada uno influyen negativamente en el entorno: familiar, comunitario, vecinal, laboral, espiritual... Por eso Jesús, como tú y como yo, no lo tuvo fácil. Tuvo que trabajar mucho su espiritualidad para no dejarse llevar por la corriente, para que no le arrastrara ninguna tentación. Es muy humano sufrir la tentación. Lo que nos deshumaniza y desfigura nuestra dignidad es consentirlas, entrar en el juego del mal, del error.

Hay tentaciones de corte íntimo, como brotadas del propio interior en las que se ponen en juego valores fundamentales. Jesús experimentó este tipo de tentación en soledad. Pero además fue tentado por el ambiente, acosado por los enemigos que muchas veces lo ponían a prueba para hacerlo tropezar. Hubo, incluso quien pensaba que estaba loco. Pero Él, atento, orante, coherente, supo y pudo desbaratar toda tentación que salió a su encuentro. Fue una persona profundamente espiritual.

Nosotros percibimos igualmente que la tentación nos acosa desde dentro y desde el ambiente exterior también. Tengamos la seguridad que podemos superarla unidos a Él, su ejemplo nos lo asegura. Par ello nos propone estar vigilantes y orar. En la oración que Él nos enseñó, está la clave para poder seguir intentándolo con plena confianza: “NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN”... Estamos viendo, con dolor y sufrimiento, que el afán de poder, el deseo de tenerlo todo, de usar y abusar de todo, nos ha conducido a una situación límite... descubarnos en medio de esta situación que estamos viviendo una posibilidad nueva, una oportunidad para cambiar nuestra mentalidad consumista, es decir: CONVERTIRNOS.

(silencio de interiorización)

Credo

Oración de los fieles

Señor, nos sentimos frágiles, de barro; líbranos de las muchas tentaciones que nos acechan, Señor, ten piedad

Queremos colaborar con nuestra vida autentica, coherente a que la Iglesia sea fiel, de manera que actúe como buen fermento en medio de la sociedad, roguemos al Señor

Por todos aquellos a los que la situación de pandemia ha llevado a perder la salud, el trabajo, e incluso a sus seres queridos, para sientan el amor de su comunidad, les llegue el apoyo institucional, y todos estemos atentos a sus necesidades más urgentes, roguemos al Señor.

Te pedimos Señor por nuestra Comunidad, y por nuestro pueblo, para que todos apoyemos una vida de sencillez y autenticidad, roguemos al Señor.

Señor inspíranos esa misericordia entrañable que mana de Ti, para saber comprender y animar a todos los que sufren junto a nosotros, roguemos al Señor.

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. Comulgar con Jesús ayuda poderosamente a superar las tentaciones: Él nos ilumina para vivir atentos y despiertos, como corresponde a los bautizados.

Canto

Introducción al Padre nuestro

Padre bondadoso, es un deber bendecirte,
más aún cuando la tentación nos rodea como una sombra.

Una tensión grande nos envuelve.
Somos hijos de una sociedad estéril,
sedienta de auténticos valores humanos y de santidad.
Pero también experimentamos el flujo saludable
de una historia salvadora fuertemente animada por Jesús.

Él, hijo de la Luz, rechazó toda tentación,
sofocó la influencia del pecado
y nos abríos la sana alternativa de la Pascua.

Por la obediencia de su fe
recibimos el desbordamiento de tus dones;
tu bendición nos abarca por completo
y nos impulsa a desplegar la mística de los convertidos.

Reconocemos, Padre, que sigue en pie tu oferta salvadora
y que esperas de nosotros un ritmo acelerado de bondad.

Sensibles a tu misericordia y deseosos de cumplir tu voluntad
nos unimos a todos los que rezan y te decimos: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: canto

Acción de gracias

Cuaresma es tiempo saludable, nueva oportunidad,
camino hacia la Pascua,
horizonte de liberación,
una invitación a la austeridad
frente al exceso consumista
de un egoísmo desmedido...

Cuaresma es superación,
motivo de crecimiento,
ventana abierta a la vida,
chispazo de conversión...

Gracias, Señor, por la nueva oportunidad,
que es siempre vida de calidad, conversión, signo de NUEVA VIDA.

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Vivir a diario despiertos, vigilantes, para no caer en ninguna tentación ni ser causa de tentación para nadie.

Bendición

Monición final. Lo que hemos compartido y celebrado en este encuentro fraterno; presidido siempre por ÉL; nos ha de animar para supera las muchas tentaciones que acontecen en la vida. Seguirán apareciendo ocasiones de tropiezo. El ideal es no caer. Para ir progresando en este camino de perfección tenemos que poner la mirada en Jesús y su modo de proceder. Con su Espíritu todo es posible.

Canto final y despedida.

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