Miércoles, 26 de Julio de 2017
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    Catedral

  • Colegiata de San Miguel
    Aguilar

    Barrio Santa María

    Colmenares de Ojeda

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    Virgen del Brezo

     

    Pisón de Castrejón

  • Iglesia de Santiago
    Carrión

    Virgen del Valle

    Virgen Blanca
    Villalcazar de Sirga

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    El Cristo del Otero

     

    Iglesia de San Miguel

Manifiesto de “Iglesia por el Trabajo Decente” en el 1º de Mayo

 

 

El día 1º de Mayo es la fecha más importante en la tradición y la cultura del mundo obrero. Es su día de fiesta y de reivindicaciones. Trabajadores y trabajadoras salen a la calle a denunciar la precariedad de sus vidas, a exigir justicia, y a gritar su derecho a vivir dignamente. “Iglesia por el Trabajo Decente” estamos atentos hoy a este clamor del mundo del trabajo, nos solidarizamos con su sufrimiento, y hacemos nuestras sus demandas. La memoria de Jesús de Nazaret, nos impulsa a denunciar las injustas condiciones de trabajo y de vida que padecen hoy tantos trabajadores:

 

• Más de 3.700.000 trabajadores y trabajadoras están en paro. (Más de la mitad de los jóvenes, de las mujeres y de los inmigrantes).

 

 Más de la mitad de las personas en paro no cobra ya ninguna prestación.

 

 Más del 90 % del empleo que se está creando es precario (temporal, inestable, falsos autónomos, horas extras no remuneradas, pérdida de derechos…).

 

 El acoso laboral, que afecta mayoritariamente a mujeres, refleja la vulnerabilidad de sus empleos.

 

 El 14,8 % de las personas con trabajo son pobres (su salario no les permite salir de la pobreza).

 

El 22,1 % de las personas de nuestro país se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión.

 

Esta situación de insolidaridad estructural hacia las personas trabajadoras es inadmisible. Es necesario que toda la sociedad repensemos el sentido del trabajo, de la empresa y de la economía. Si la finalidad de toda organización social es el bienestar de las personas, la persona debe ser el centro de toda actividad social, también del trabajo y de las relaciones laborales. Ello conlleva el respeto de los derechos de los trabajadores, exigencia fundamental para que la sociedad sea decente:

 

El derecho al trabajo, a una justa remuneración, con horario y condiciones dignas que permitan el adecuado desarrollo de la vida personal, familiar y social.

 

El derecho a un ambiente de trabajo saludable que no atente contra la integridad física ni psíquica, y que permita el desarrollo de la propia personalidad en el trabajo.

 

El derecho a prestaciones sociales, y al descanso.

 

El derecho de reunión y de asociación, a la negociación colectiva y a la huelga, y a la participación en la organización del trabajo.

 

Afirmamos que el trabajo es esencial para la vida de la persona. Nos permite cumplir nuestro deber de contribuir a la construcción social, y nos ayuda a realizar nuestra humanidad. Pero para que el trabajo cumpla su función humanizadora es imprescindible que sea un trabajo decente y digno, adecuado a la dignidad de la persona humana.

 

En consecuencia con estas convicciones, e impulsados por nuestra fe en Jesús de Nazaret a promover la justicia social, celebramos este 1º de Mayo, fiesta del trabajo, participando en los actos que se convoquen para denunciar la precariedad laboral, y para reivindicar un trabajo digno para una sociedad decente.

 

Palencia, 1º de Mayo de 2017
IGLESIA POR EL TRABAJO DECENTE