Sábado, 21 de Octubre de 2017
  •  

     

     

     

    Catedral

  • Colegiata de San Miguel
    Aguilar

    Barrio Santa María

    Colmenares de Ojeda

  •  

     

    Virgen del Brezo

     

    Pisón de Castrejón

  • Iglesia de Santiago
    Carrión

    Virgen del Valle

    Virgen Blanca
    Villalcazar de Sirga

  •  

     

    El Cristo del Otero

     

    Iglesia de San Miguel

Ministros extraordinarios de la Comunión en nuestra Diócesis

 

 

El domingo 9 de julio, nuestro Obispo instituyó a varios laicos de Villotilla, Bustillo del Páramo y Riberos de la Cueza -parroquias de la Unidad Pastoral de Cervatos de la Cueza- como Ministros extraordinarios de la Comunión.

 

Con motivo de este importante acontecimiento, el párroco de estas localidades, Ángel Luis Bartolomé, pasó por el programa “El Espejo de la Iglesia en Palencia”, de Cadena COPE, el pasado 7 de julio.

 

 

El Ministro extraordinario de la Comunión

 

El ministro extraordinario de la comunión es un ministerio laical contemplado en la Iglesia Católica y estipulado en el Canon 230, párrafo tercero del Código de Derecho Canónico que dice: “Donde lo aconseje la necesidad de la Iglesia y no haya ministros, pueden los laicos, aunque no sean lectores ni acólitos, suplirles en algunas de sus funciones, es decir, ejercitar el ministerio de la palabra, presidir las oraciones litúrgicas, administrar el bautismo y dar la sagrada Comunión según la prescripción del derecho”.

 

En el Canon siguiente (231) se establece que para ejercer este ministerio laical se requiere de la debida formación, conciencia y generosidad. Es un ejemplo más de cómo los laicos pueden ayudar en una forma activa a los párrocos en la distribución de la Comunión, tanto en la misa como fuera de ella.

 

Para la constitución de este ministerio se requiere la existencia de una necesidad dentro de la Iglesia. Estas necesidades pueden ser: Que no haya sacerdote, diácono o acólito que pueda repartir la comunión; que habiéndolos, no puedan administrar la comunión por impedírselo otro ministerio pastoral, o la falta de salud o la edad avanzada; o que sean tantos fieles los que pidan la comunión que sería preciso alargar demasiado la Misa o la distribución de la comunión fuera de ella.