Jueves, 26 de Abril de 2018
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Comunicado en el Día de la Mujer Trabajadora

Palencia, 8 de Marzo de 2018
Secretariado para la Pastoral Obrera
y del Trabajo de la Diócesis de Palencia

 

 

 

El 8 de Marzo es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, una fecha que tiene tras de sí una larga historia de luchas obreras, sociales y políticas. Han sido muchas las mujeres valientes y luchadoras que no se resignaron a aceptar una estructura social que condenaba a la mujer a la explotación, la marginación y la irrelevancia social. Sus sacrificios, renuncias heroicas y entrega generosa, han contribuido a conseguir los avances en el proceso de liberación de la mujer, que ya disfrutamos. Hoy es día de reconocimiento y homenaje para todas ellas por su valioso legado.

 

Sin embargo, todavía en la sociedad de hoy las mujeres siguen sufriendo menoscabo en su dignidad. Además de la brecha de pobreza y desigualdades que causa el mercado de trabajo, el capitalismo neoliberal está originando una brecha de género que discrimina a las mujeres: con un desempleo más alto que los hombres, en un 3,38%; con una tasa más alta de empleos precarios, que las condenan a la pobreza; con unos salarios más bajos, en un 30%; con un acceso a empleos de responsabilidad, que no supera el 15%; con un 89% de quienes trabajan a tiempo parcial por hacerse cargo de personas dependientes.

 

El Secretariado para la Pastoral Obrera y del Trabajo, de la Iglesia Católica en Palencia, quiere poner de manifiesto que el pensamiento cristiano afirma al ser humano, hombre y mujer en el mismo plano de igualdad, como supremo valor, cuya dignidad ha de asegurar toda forma de organización de la sociedad. Desde esta convicción de nuestra fe, denunciamos la inmoralidad del actual sistema social y cultural que está creando una manera de entender y organizar el trabajo que deshumaniza a las personas sometiéndolas a unas condiciones de vida más precaria y que está consolidando una sociedad más indecente, con mayores desigualdades y una mayor pobreza, que cada día tiene más rostro de mujer.

 

Desde nuestro empeño por defender la dignidad de toda persona y de colaborar en la dignificación del mundo del trabajo, hacemos nuestros los sufrimientos y la indignación que provocan las desigualdades e injusticias de las que son víctimas las mujeres. Condenamos todo tipo de violencia de género. Exigimos a las instituciones públicas y a los responsables políticos el cumplimiento de la legislación para la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Reivindicamos un cambio del sistema económico y cultural, que valore los trabajos de cuidados para la sostenibilidad de la vida, desarrollando más servicios públicos que atiendan las necesidades de menores y dependientes. Consideramos fundamental promover una educación en los valores de igualdad, respeto, solidaridad y complementariedad, que derrumben los cánones impuestos de feminidad y masculinidad que nos están impidiendo desarrollarnos de manera integral como personas libres.

 

En este 8 de Marzo acogemos la llamada a celebrar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, a la vez que llamamos a todas las cristianas y cristianos a sumarnos a las movilizaciones, especialmente al paro laboral, convocadas por las organizaciones sindicales y feministas para visibilizar las discriminaciones que sufren las mujeres en el empleo y en los demás ámbitos de esta sociedad patriarcal y deshumanizadora. Jesús, el obrero de Nazaret, nos señala un camino de encarnación y solidaridad con las que sufren, tomando parte con ellas en su proceso de humanización.