Sábado, 16 de Diciembre de 2017
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Caminamos hacia el Domingo

DOMINGO, 10 DE DICIEMBRE

II DOMINGO DE ADVIENTO

 

 

Is 40, 1-5. 9-11. Preparadle un camino al Señor.

Sal 84. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

2 Pe 3, 8-14. Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva.

Mc 1, 1-8. Allanad los senderos del Señor.

 

 

Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

 

Como está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino; una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos”»; se presentó Juan en el desierto bautizando y predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Acudía a él toda la región de Judea y toda la gente de Jerusalén. El los bautizaba en el río Jordán y confesaban sus pecados.

 

Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

 

 

 

¡PREPARAD EL CAMINO AL SEÑOR!

 

Dios, desde el A.T., ha demostrado su amor y misericordia; siempre ha querido mantener y fortalecer una relación amorosa con su pueblo elegido. Y así habló a los hombres por medio de los profetas.

 

Hoy sigue haciendo lo mismo: nos habla por medio de un gran profeta: Juan Bautista es la voz que prepara los corazones para recibir la Palabra encarnada en Jesús.

 

El evangelista Marcos, a su vez, nos llama a mirar el centro de su mensaje. Se trata de una Buena Noticia: Jesucristo.

 

Juan Bautista proclama con firmeza: ¡Preparad el camino al Señor! A la vez nos invita a preparar el camino del verdadero Mesías que está a punto de hacer su aparición pública y con él la última oferta de salvación de Dios a los hombres. Juan es el profeta que, con su ejemplo de austeridad, proclama quién es el más grande; con su humildad y sencillez proclama la venida de Cristo; su misión de entonces y de ahora es mantener a los hombres alertados para la aparición del Mesías. Él vendrá, necesitamos estar preparados.

 

Además dijo: “Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con el Espíritu Santo”. Cristo es el gran Mesías que hará presente en nosotros el Espíritu Santo, que garantiza la firmeza de la esperanza en el cumplimiento del plan de Dios.

 

Que el mensaje del Bautista nos anime a preparar el camino y allanar el sendero para el Señor .Que el Espíritu nos fortalezca en esta espera del gran Mesías, la Buena Noticia

 

MEDITACIÓN

 

Juan predica en el desierto la esperanza de la venida del Señor. Es en el desierto doloroso y purificador donde se prepara esa venida.

 

El desierto no es sólo un lugar de retiro y soledad. Es también el camino a seguir con los hombres hacia la tierra nueva prometida.

 

PARA LA REFLEXIÓN

 

- ¿Qué es lo que implica para ti preparar la venida del Señor?

- El Señor habla por medio de su Palabra, y también por medio de los hermanos. ¿Cómo te encuentras en esta escucha?

 

ORACIÓN

 

Aleluya, aleluya. Preparad el camino de Señor, allanad sus senderos. Todos los hombres verán la salvación de Dios (Lc 3,4.6)

 

 

Autoría del comentario: Comunidad de Monjas Dominicas
Monasterio Nuestra Señora de la Piedad (Palencia)

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LECTURAS PARA LA SEMANA

 

LUNES, 11 DE DICIEMBRE

 

Is 35, 1-10. Dios viene en persona y os salvará.

Sal 84. He aquí nuestro Dios; viene en persona y nos salvará.

Lc 5, 17-26. Hoy hemos visto maravillas.

 

Un día estaba él enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para realizar curaciones. En esto, llegaron unos hombres que traían en una camilla a un hombre paralítico y trataban de introducirlo y colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo a causa del gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Él, viendo la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados están perdonados». Entonces se pusieron a pensar los escribas y los fariseos: «¿Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?». Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, respondió y les dijo: «¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil: decir “tus pecados están perdonados”, o decir “levántate y anda”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-: “A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla, vete a tu casa”». Y, al punto, levantándose a la vista de ellos, tomó la camilla donde había estado tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios. El asombro se apoderó de todos y daban gloria a Dios. Y, llenos de temor, decían: «Hoy hemos visto maravillas».

 

 

MARTES, 12 DE DICIEMBRE

 

Is 40, 1-11. Dios consuela a su pueblo.

Sal 95. Aquí está nuestro Dios, que llega con fuerza.

Mt 18, 12-14. Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.

 

«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».

 

 

MIÉRCOLES, 13 DE DICIEMBRE

 

Is 40, 25-31. El Señor todopoderoso fortalece a quien está cansado.

Sal 102. Bendice, alma mía, al Señor.

Mt 11, 28-30. Venid a mí todos los que estáis cansados.

 

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

 

 

JUEVES, 14 DE DICIEMBRE

 

Is 41, 13-20. Yo soy tu libertador, el Santo de Israel.

Sal 144. El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad.

Mt 11, 11-15. No ha nacido uno más grande que Juan el Bautista.

 

«En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Los Profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que oiga».

 

 

VIERNES, 15 DE DICIEMBRE

 

Is 48, 17-19. Si hubieras atendido a mis mandatos.

Sal 1. El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.

Mt 11, 16-19. No escuchan ni a Juan ni al Hijo del hombre.

 

«¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; os hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado”. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publícanos y pecadores”. Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».

 

 

SÁBADO, 16 DE DICIEMBRE

 

Eclo 48, 1-4. 9-11b. Elías volverá de nuevo.

Sal 79. Oh, Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

Mt 17, 10-13. Elías ya ha venido y no lo reconocieron.

 

Los discípulos le preguntaron: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?». Él les contestó: «Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido y no lo reconocieron, sino que han hecho con él lo que han querido. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos». Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.