Jueves, 26 Septiembre 2019 13:06

Celebrando la Palabra - XXVI Domingo Tiempo Ordinario (29 de septiembre)

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Celebración del XXVI Domingo del Tiempo Ordinario. 29 de septiembre de 2019.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar en lugar bien visible un cartel con una de estas frases: “El bien común es lo primero” o “Compartir nos hace mejores”

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Bienvenidos, hermanas y hermanos. Una vez más compartimos la celebración de la fe en comunión y dispuestos a mantener el ritmo de seguir a Jesús.

Es probable que el mensaje de hoy nos vuelva a parecer exigente, sobre todo si tenemos el corazón tibio. Escuchábamos el domingo pasado: “no podemos servir a dos señores; no podéis servir a Dios y al dinero”. Hoy, mediante una parábola, Jesús hablará de dos extremos de vida: de lo justo y lo injusto, de lo delicado y lo grosero de lo humano y lo inhumano. La celebración tiene sentido si enlaza con la vida.

Canto

Saludo. Hermanos, Dios bendice a los que comparten. Alabemos juntos al Señor.

Acto penitencial

Tú que gastaste la vida al servicio de todos: Señor, ten piedad.

Tú que socorres a aminas a cuantos confían en Ti: Cristo ten piedad.

Tú que nos llenas de fortaleza: Señor ten piedad.

Gloria

Oración. Padre, tu mayor fuerza es el perdón y la misericordia, enséñanos a acoger tu perdón, para ser testigos de tu amor misericordioso, durante toda nuestra vida y, alcanzar así el regalo de la felicidad en tu Reino, por J.N.S.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. Según el Evangelio, puede suceder que el bienestar, el confort y las posturas egoístas nos impidan ver las necesidades de los otros. Para explicar esto, Jesús utiliza una parábola en la que contrapone a un rico y a un pobre. El desenlace es muy expresivo y elocuente: Al pobre Lázaro se lo llevan los ángeles, mientras que el rico queda encerrado en la desesperación. Este comprende tarde que la salvación estaba en el estilo de vida del pobre: Se repite el mensaje del domingo pasado: Dios y el dinero no compaginan bien.

Lecturas. Am 6,1a.4-7. Salmo o canto. 1Tm 6,11-16. Aclamación. Lc 16,19-31. Breve silencio.

Comentario homilético. De nuevo una parábola nos pone al corriente de los peligros que pueden traer las riquezas. La realidad lo confirma muchas veces. Los ricos terminan perdidos en el laberinto engañoso de las riquezas. “egoísmo, insolidaridad, falta de sensibilidad ante las necesidades de los menos “afortunados” y malgastan la vida encerados en un mundo irreal que conduce al engreimiento.

Esta parábola del rico y del pobre describe y denuncia las desigualdades escandalosas que hay entre los seres humanos. Y al mismo tiempo avisa del trágico y amargo final que tienen los que no comparten, los que se hacen ciegos y sordos a la realidad que les rodea.

Nosotros sabemos que hay miles de personas que padecen una gran escasez, miseria y hambre. Puede que incluso cerca de nosotros haya familias con grandes dificultades económicas. En los países ricos hay también personas en situación de extrema pobreza. ¿Cómo explicamos esto con el Evangelio en la mano?

Este pasaje nos recuerda que cuando no hay sensibilidad, llega el egoísmo y la corrupción. La tentación de tener y disfrutar egoístamente nos ronda a todos. Cada día hay más propaganda seductora que nos crea nuevas necesidades; parece que la felicidad no es posible sin tener y consumir mucho y, cada vez más.

Jesús, como Amós el profeta, manifiesta cuanto le duelen las desigualdades causadas por el egoísmo y la dureza de corazón... y es que el corazón se pude secar tanto que ya no cabe la conversión, aunque la testimonie un muerto. El cambio es posible si hay experiencia de espíritu y de fe. Por eso, ¡qué razón tiene el Evangelio! Si no hacemos caso a los testigos presentes y a los muchos signos de los tiempos, tampoco nos fiaremos de un testigo que vuelva del otro mundo... Sin una fe solidaria no hay vida de Evangelio auténtica.

Alguien puede pensar todavía: Parece mentira que el rico no se diera cuenta antes de lo fácil que era la solución, ¡¡Qué difícil es la generosidad si no se ha experimentado el valor de la pobreza!! Muchos preferimos abrir el corazón a las riquezas antes que al Evangelio. Pero cuando éstas se apoderan del corazón, nos ciegan.

Terminamos este pequeño comentario, recordando los consejos de San Pablo Timoteo, porque completan bastante bien el mensaje de este domingo: “Practica la justicia, la religión, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza”. Ciertamente si practicamos estas virtudes, el Reino de Dios brota y crece con mucha vitalidad. Seamos muy humanos y procurando la paz y el bienestar para todos. (silencio de interiorización).

Credo

Oración de los fieles

Por todos los creyentes, para que vivan la solidaridad y el amor cristiano, roguemos al Señor

Por los que tienen más y pueden más, para que favorezcan la fraternidad entre todos, roguemos al Señor

Por los ciudadanos de los países desarrollados. para que adquiramos mayor conciencia de nuestra responsabilidad, roguemos al Señor.

Por cuantos sufren la angustia del desempleo o las migajas de un salario insuficiente, roguemos al Señor.

Por esta asamblea creyente, para que nuestra fe se manifieste en actos de fraternidad y solidaridad, roguemos al Señor.

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. Comunión es símbolo de caridad cristiana, de generosidad hasta el sacrificio, de alimento multiplicado al compartir. Rezamos a menudo: “danos nuestro pan de cada día”. Quien comulga con Jesús no puede cerrar sus entrañas a los necesitados.

Canto

Introducción al Padre nuestro.

Dios nuestro, estás lleno de justicia y santidad.
Nos has hecho a tu imagen para ser fraternos
y vivir felices al aire de tu Reino.

Pero, ya ves, hay desigualdades escandalosas
que generan hambre, enfermedad y miseria;
hay divisiones y marginación en contra de tus planes.

Padre, aún no eres conocido como mereces,
ni se practica el Evangelio que nos has enseñado.

Hay posibilidades para todos, pero no se reparten.
Compartir es más una teoría que un ejemplo práctico.

Padre, danos tu mística y una fe solvente.
Enséñanos a repartir el verdadero bienestar
a base de honradez, desprendimiento y comunión.

Líbranos del egoísmo que endurece el corazón
y ayúdanos a continuar en la línea de Jesús.
Porque queremos la llegada de tu Reino, te rezamos: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión

Acción de gracias

Señor, en nuestra cultura hay mucha exclusión:
se excluye a enfermos mentales, a mendigos,
a drogadictos, a inmigrantes...;
se excluye a los pobres, a los que no rinden...
Señor, somos excluidos, pero también excluimos...

Para que no sea así, crea Señor en nosotros un corazón fraterno,
que nunca demos la espalda a nadie,
ni borremos a nadie de nuestro corazón.

Gracias Señor por poner en nuestro interior estos deseos
contamos contigo para llevarlos a cabo.

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Evaluar el nivel de solidaridad que practicamos.

Bendición

Monición final. Hemos celebrado la fe iluminados por la Palabra de Dios. Ojalá ambas influyan eficazmente en nuestra vida personal y social. La solidaridad y la ayuda mutua son consignas para el compromiso de esta semana. Que el sentido comunitario y la atención a los que viven a nuestro lado sean valores sobresalientes en cada uno de nosotros. Intentemos llevar a la práctica estos deseos. El Señor no nos falla. Vivamos la semana viviendo y amando, para ser felices.

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