Martes, 14 Julio 2020 12:57

Celebrando la Palabra - XVI del Tiempo Ordinario (19 de julio)

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Material para el Animador de la Palabra.

Celebración del XVI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A - 19 de julio de 2020.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar en un cartel una de estas frases: “Dios no tiene culpa del mal” o, “Dios siembra buena semilla”

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Dios es solamente salvador. Ofrece generosamente el perdón y espera pacientemente el cambio del pecador. Está convencido de que este milagro solo se alcanza con amor, ese amor que solo Él nos puede regalar, el que todo lo espera, y todo lo soporta. La parábola del trigo y la cizaña es un reflejo de esta misericordia y de esta tolerancia del Padre bueno. Su manera de proceder es brindar continuamente oportunidades para volver al buen camino... es decir: a la libertad de sus Hijos, el único modo de alcanzar la autentica felicidad.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, alabemos juntos al Señor, que escucha a cuantos le invocan.

Acto penitencial.

Tú, que eres paciente con todos: Señor, ten piedad.

Tú, que nos das ejemplo: Cristo, ten piedad.

Tú, que separas la cizaña del trigo: Señor, ten piedad.

Gloria

Oración

Señor, tú que eres bueno y siembras a la luz del día: amor, paz y alegría en cada uno de nosotros; te pedimos nos des espíritu de vigilancia, haznos fuertes en la tentación y humildes en la represión de nuestras caídas. Que nunca pretendamos de los otros una perfección que ni nosotros mismos tenemos; danos ojos que sepan ver, además de la cizaña, la buena semilla que hay en cada hermana y hermano, y amarlos como Tú los amas. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que vive junto a Ti desde siempre y para siempre. Amén.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. Dios es paciente y misericordioso con todos. No condena a nadie; lo suyo sólo es salvar inyectando amor y perdón en la experiencia religiosa de cuantos lo invocan. El Espíritu, que ora en nosotros y por nosotros, nos ayuda en nuestra debilidad.

Ante un Dios tan desmesuradamente comprensivo y elegante no cabe otra postura que la que nos grita la sensatez: dejemos de ser malas hierbas... y trabajemos con todas nuestras fuerzas para construir el Reino de Dios.

Lecturas. Sb 12,13. 16-19. Salmo o canto. Rm 8,26-27. Aclamación (Aleluya). Mt 13, 24-43. Breve silencio.

Comentario homilético. La sabiduría de Dios se vierte de mil modos sobre nosotros, y el Espíritu se encarga actualizarla para que la comprendamos mejor. Fijémonos en el matiz que presenta hoy la segunda lectura. En pocas palabras nos viene a decir que orar es, ante todo, dejarse hablar por Dios. Siempre hemos oído que la oración es un diálogo. Pues bien. la lengua de Dios es el Espíritu que viene en ayuda de nuestra debilidad e intercede por nosotros como verdaderamente nos conviene. Por tanto, el Espíritu tiene un papel muy importante en la oración. Dios nos ora por el Espíritu y por Él nos transmite su vida, nos abre perspectivas, nos ayuda a caminar en el entramado de la vida y a comprender con mayor agudeza el seguimiento de Jesús.

Hoy el Evangelio nos vuelve a recordar por medio de parábolas que el Reino de Dios tiene mucha tarea. El mundo, la sociedad y cada uno de nosotros somos un campo lleno de buenas y malas hierbas... Trigo y cizaña crecen juntos y no es fácil separarlos... En cada uno de nosotros hay esas dos realidades: el bien y el mal... bondad y maldad. La Iglesia, integrada por personas, es santa y pecadora. Por tanto, esta parábola nos interpela a todos. A veces oímos: “los hay tan malos que habría que arrancarlos, quitarlos del medio, o, en el mejor de los casos, privarlos de la vida social”. Pero, si nos fijamos bien en lo que dice Jesús, tendremos una estupenda lección de tolerancia. Él dice: “dejadlos crecer juntos”; ahora es tiempo de misericordia y de conversión; al final todos llegaremos a sus manos de Padre... y Él verá como procede...

El ropaje literario de las parábolas, puede confundirnos un poco; y pensamos que la parábola de la cizaña nos viene a confirmar que Dios premia a los buenos y castiga a los malos. Jesús está utilizando elementos culturales del pueblo para insistir en un mensaje central y nos invita a optar por la vida, la verdad, el bien, la belleza, en definitiva, por Él mismo, que es camino, verdad y vida. Silencio de interiorización.

Credo

Oración de los fieles

Oremos por la Iglesia para que sea testigo del amor misericordioso de Dios que todo lo espera y todo lo soporta, roguemos al Señor.

Oremos para saber agradecer la presencia del Espíritu que viene en ayuda de nuestra debilidad e intercede por nosotros, roguemos al Señor

Pidamos que todos los cristianos seamos capaces de amar y de perdonar según la medida del Evangelio, roguemos al Señor.

Oremos para que la justicia humana favorezca la recuperación de las personas con dificultades sociales, roguemos al Señor

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. En todos existe un gran fondo de bondad. Hace falta detectarlo y favorecer su desarrollo. Comulgamos con Jesús para vivir como Él.

Canto

Introducción al Padre nuestro.

Padre nuestro, eres grande y haces maravillas,
respiras misericordia y oras en nosotros
lo que más nos conviene por medio de tu Espíritu.

Te muestras altamente humano
y siempre partidario de libertad.
Dejas caer la buena semilla en el campo de la historia,
pero los enemigos de turno intentan anularla.

Tú no arrancas de cuajo a nadie,
como a veces nos tienta nuestra ira.
Prefieres esperar pacientemente
porque nunca retiras tu oferta de perdón.
¡Qué maravilla de pedagogía!

Bendito seas, Dios paciente,
que agotas las posibilidades con todos
y aguardas nuestra conversión, que no acaba de llegar.
Admiramos ese saber tan entrañable y santo.

Te damos gracias por el Espíritu,
que acude en nuestra ayuda,
para que la relación contigo no se pierda.

A veces nos sentimos como una semilla indefensa
entre muchas tentaciones y amenazas.

Sabes que te agradecemos tu presencia amiga.
Unidos en oración con toda la Iglesia te decimos: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión

Acción de gracias (espontáneo)

 

5. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Compromiso. Dejar que el Espíritu ore en nosotros.

Bendición

Monición final. Por medio de parábolas Jesús nos ha vuelto a comunicar su pasión y su preocupación por el Reino de Dios. Nos ha dejado una lección de tolerancia, pero también de estímulo para ejercitar los muchos recursos que ofrece el Evangelio. Tengamos presente que muchas veces, sin que sepamos cómo, las buenas y malas hierbas crecen juntas...Aprendamos a amarnos y a perdonarnos tal como somos.

Buena semana.

Canto final y despedida.

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