Jueves, 05 Noviembre 2020 10:52

Celebrando la Palabra - XXXII del Tiempo Ordinario (8 de noviembre)

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Celebración del XXXII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A. 8 de noviembre de 2020.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar un cartel con esta frase: “Es de sabios vivir atentos”. Símbolo: Colocar delante del altar varias lamparillas encendidas.

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Buenos días a todas y a todos... bienvenidos a esta celebración dominical de nuestra comunidad.

Si por sabiduría entendemos profundidad humana y experiencia de Dios, estamos ante el resumen de lo que se nos quiere comunicar en este día. La Palabra de Dios nos recuerda que, en los asuntos de profundidad y sabiduría, no se puede vivir de prestado. La sabiduría profunda, que nos enriquece como personas, ni se improvisa, ni se adquiere con títulos y, mucho menos, se compra; nos es dada, regalada... por un cultivo atento y cotidiano de la personalidad y, para las personas de fe, también meditando la Palabra cada día.

Además, hoy celebramos el Día de la Iglesia diocesana. Esta jornada tiene como objeto animar en cada uno de nosotros la conciencia de pertenecer a esta Diócesis. Con esta intención y responsabilidad nos unimos al resto de comunidades y celebramos este encuentro con especial sentido de comunión.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, alabemos juntos al Señor, que nos quiere hijos de la luz

Acto penitencial

Porque nos conoces por dentro, Señor, ten piedad

Porque necesitamos tu luz, Cristo, ten piedad

Porque tu perdón nos anima, Señor, ten piedad

Gloria

Oración. Dios, Padre bondadoso, que ejerces tu poder con la misericordia, aleja de nosotros todo mal, para que, unificado todo nuestro ser, corramos libremente hacia Ti, origen de toda luz. Por J. N. S. Amén.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. Percibir la sabiduría de Dios en lo profundo y en lo cotidiano de la vida es muy importante. Esta sabiduría va más allá de lo que alcanzan los saberes humanos. Es un don que ilumina nuestro caminar, dando aliento a la fe y a la esperanza.

La parábola del Evangelio nos recuerda el valor decisivo de la responsabilidad personal. Sin aceite ni luz, nuestra vida, como la de cualquier motor, queda averiada y no puede seguir adelante.

Lecturas. Sb 6,13-17. Salmo o canto. 1Ts 4, 12-17. Aclamación. Mt 25, 1-13. Breve silencio

Gesto. Durante la proclamación del Evangelio se acerca una bandeja con cuatro velas encendidas. Se apagan dos cuando se mencionan a las doncellas necias que no tienen aceite.

Comentario homilético. Los libros sapienciales del Antiguo Testamento cantan a esa sabiduría integral, que ayuda ampliamente a las personas a conducirse por la vida. Quien la busca con verdadero deseo y buena intención, la encontrará, “pues a su puerta la hallará sentada”. Ella misma nos busca, si nos encuentra dignos, y se nos muestra benévola, así lo hemos escuchado en la primera lectura.

En efecto, si nos abrimos a esa sabiduría bíblica, dispondremos de muchos recursos para vivir con calidad humana. Más aun, sabremos encajar todos los reveses de la vida con un espíritu de serena libertad... incluso la misma muerte, dejará de ser un acontecimiento dramático, para convertirse en un gozoso encuentro con Dios, por quien aspira todo nuestro ser: “mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti” ¡¡Un encuentro de comunión con el Padre que nos espera con los brazos abiertos!!

Sin duda este encuentro amoroso se dará si vivimos con las lámparas encendidas He ahí una indicación de la sabiduría que revela la parábola evangélica. Nos habla de personas atentas y de personas descuidadas. Parece que las descuidadas se encuentran en una situación compleja, por otro lado, las que se han preocupado por lo que realmente importa, mantienen un nivel de calidad, dan intensidad a los momentos concretos de la vida.

Todos corremos el riesgo de abandonarnos cuando se debilita la esperanza. Lo más fácil es adormilarse y despreocuparse de todo. Pero no es ese el modo de proceder de los que ansían la libertad y luchan por ella. Todos hemos visto el ejemplo de las generaciones anteriores que nos han dado lecciones de paciencia, constancia, responsabilidad..., para no perder el tren de la vida.

Hay en la parábola algo que puede sorprendernos; unas personas (doncellas), no han querido compartir el aceite con las que se habían quedado sin él. Lo que pretende Jesús con esta enseñanza es que reparemos en los valores de tipo personal, es decir la responsabilidad que depende de cada persona: o, trabajo mi crecimiento personal o, lo abandono; nadie pude hacerlo por mí, Jesús nos viene a decir: Sois hijos de la luz, pertenecéis al tiempo nuevo; vivid de tal modo que no os sorprenda la noche del desanimo. Silencio de interiorización

Credo

Oración de los fieles

Para que la sabiduría de Dios sea respetada por todos los pueblos, roguemos al Señor

Por la Iglesia, para que se manifieste siempre defensora de la dignidad humana y de la sabiduría que hace libres a las personas, roguemos al Señor

Por nuestra Comunidad, para que alumbre cristianos y cristianas que sepan caminar con luz propia, roguemos al Señor.

Para que cuantos se dedican a la investigación, la ciencia y la reflexión ayuden al mundo a esperar con inteligencia, como las mujeres prudentes del Evangelio, roguemos al Señor

Por todos los enfermos y, personas que sufren por cualquier causa, para que no se les apague nunca la luz de la esperanza, roguemos al Señor

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. Jesús nos pide que seamos luz del mundo, símbolos de la bondad de Dios. La comunión con Él nos ayuda a mantenernos vigilantes, fuertes y esperanzados.

Canto

Introducción al Padre nuestro

Bendito seas, Dios y Padre nuestro,
por la pedagogía que ejercitas con todos nosotros.
Con qué sensatez nos exhortas a estar atentos,
a responsabilizarnos de los dones recibidos;
y con que paciencia nos acompañas en nuestros descuidos.

Vivimos en un momento complejo e interesante de la historia
todos los inventos y avances en la ciencia parecen insuficientes,
nos toca vivir tiempos difíciles...
tenemos el deber y la responsabilidad
de mantener nuestra lámpara encendida,
que sea claridad en medio de la noche...

Tu mensaje suena hoy como un toque de campana
que despierta y compromete a vivir con sensatez.

Acoge, pues, Padre, esa jerarquía de valores, nacida del Evangelio,
que encauza nuestra responsabilidad.

Que no nos perdamos en la niebla del desaliento
ni nos asalte la dudad de la desilusión.
Ayúdanos a vivir con sentido de responsabilidad.
Porque no queremos fallar como personas,
encendemos a diario la lámpara de la fe esperanzada.

Con confianza y entusiasmo
rezamos juntos la oración de Jesús: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: canto

Acción de gracias

Se invita a la comunidad para que en silencio de gracias a Dios.

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Estar alerta, andar despiertos, vivir atentos.

Bendición

Monición final. La fe es una poderosa razón para vivir. Caminemos con las lámparas encendidas, como corresponde a los que viven con atención y no se dejan engañar. Dios nos acompaña, dotando a nuestra conciencia de una sabiduría práctica, que nos ayuda a ser valientes y equilibrados. Animemos también a nuestros vecinos y vecinas a caminar con la Luz de Cristo.

Canto final y despedida

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