Martes, 10 Noviembre 2020 13:12

Celebrando la Palabra - XXXIII del Tiempo Ordinario (15 de noviembre)

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Material para el Animador de la Palabra.

Celebración del XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A. 15 de noviembre de 2020.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar un cartel con una de estas frases: “¿Haces valer tus dones?” o, “Todos tenemos cualidades”.

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Bienvenidos a este encuentro de oración y alabanza comunitario.

Los domingos anteriores se nos ha invitado a evaluar nuestro caminar cristiano a la luz del Reino de Dios. Hoy se nos dice que la vida es como esos talentos del Evangelio que se nos conceden para invertirlos provechosamente arriesgando... La actitud perezosa y encogida no vale. Aprendimos el pasado domingo a ser previsores y despiertos: Hijos de la Luz... tenemos por delante un reto; cuidar con esmero y cariño toda la creación y, especialmente a cuantos se encuentran en situación de pobreza o enfermedad; pongamos a disposición de la Comunidad nuestros talentos, son dones de Dios para el bien común. Con este propósito comenzamos la celebración.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos al Señor con nuestros dones y capacidades.

Acto penitencial

Hagamos un examen de conciencia y veamos qué estamos haciendo con los dones que nos han dado (Breve silencio). Pidamos perdón si hemos encontrado motivos: Yo confieso...

Gloria

Oración. Concédenos, Señor, Dios nuestro, alegrarnos siempre en tu servicio, porque sirviéndote a ti, en los hermanos, encontraremos la felicidad completa y verdadera. Por J. N. S. Amén.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. En la primera lectura se alaba a la mujer por sus virtudes y cualidades, como corresponde a la dignidad y el valor más profundo de las personas. En la segunda lectura se nos recomienda nuevamente estar atentos y vigilantes como actitudes características del vivir cristiano. La fe es capaz de iluminar el destino de cada persona.

El Evangelio nos presenta la parábola de los talentos. Es una invitación a desarrollar y hacer rendir los dones y cualidades que hemos recibido. La postura perezosa es semejante a proceder con infidelidad.

Lecturas. Pr 31,10-13. 19-20.30-31. Salmo o canto. 1Ts 5, 1-6 Aclamación. Mt 25, 14-30. Breve silencio

Comentario homilético. El canto tomado del libro de la Sabiduría y dedicado a la mujer, contrasta con cantos de la vida moderna y posmoderna... Los valores que se resaltan en ella son los que en verdad embellecen y hacen dignas a las personas, sean mujeres u hombres. Tanto esta lectura primera como el Evangelio resaltan singularmente la laboriosidad, la habilidad, la responsabilidad con los dones recibidos; en definitiva, poner la vida al servicio de Dios y del prójimo.

La parábola del Evangelio apunta a dos actitudes: la de quienes hacen rendir sus cualidades y carismas al servicio del bien común, y la de quienes entierran y hacen estéril lo que el Señor les dio. Siempre me ha gustado el testamento que el fundador del movimiento Scout, Baden-Powell, dejó a sus seguidores: “Creo que Dios nos ha puesto en este mundo para ser felices y que gocemos de la vida. Pero la felicidad no provine de las riquezas, ni del tener éxito, ni dándose gusto a si mismo: La manera de conseguir la felicidad es haciendo felices a los demás. Tratad de dejar el mundo en mejores condiciones que tenía cuando entrasteis en él. De esta manera cuando llegue el momento de marchar, podréis hacerlo felices, porque por lo menos no perdisteis el tiempo e hicisteis todo el bien que fue posible”.

Verdaderamente, la vida es el mayor de los dones y el mayor de los riesgos... Es el talento inicial con capacidad para generar otros muchos talentos. Desarrollarla, hacerla fecunda es la gran misión y la primera responsabilidad de toda persona y mucho más de un bautizado. La propia vida nos pide laboriosidad mientras aguardamos el Día del Señor, como nos indica la segunda lectura. Por experiencia y por fe sabemos que la vida gana, crece, y se desarrolla con la entrega, Crece poniendo en juego sus oportunidades, se desarrolla cuando la invertimos en función de los demás. El que la guarda y la cobija tanto que no la hace rendir, la marchita de tal manera que termina arruinándola.

No hay razones de peso que justifiquen el descuido o el abandono de la responsabilidad para con el prójimo; ni siquiera en estos tiempos de aislamiento social, hay mil formas y modos de estar cerca de los otros. No hay escusa para el pecado de omisión, un pecado mucho más pernicioso de lo que parece. Tal vez no le demos importancia. Sin embargo, sus nefastas consecuencias y su gravedad saltan a la vista en el deterioro de muchas personas y en el enrarecimiento de la vida social. El Evangelio descalifica contundentemente la actitud encogida, cobarde y mezquina de quien no quiso poner en funcionamiento el talento recibido: No fue fiel, no administró solícitamente lo que recibió como un regalo. ¿Quién de nosotros no se ve más o menos reflejado en esta foto?

El plan y la gloria de Dios estriba en que pasemos por la vida dando fruto abundante y de manera permanente. La clave del acierto esta en ser fiel a uno mismo, desechando toda cobardía y apocamiento. Por tanto, en la familia de los hijos de Dios-la Iglesia- no debe haber nadie inválido, es decir nadie debe decir: no sé, no valgo, no puedo... Es una insensatez enterrar las cualidades y talentos. Todos sabemos, valemos y podemos hacer algo... Esto es también una llamada a los responsables de permitir en la “familia de la Iglesia” el desarrollo de nuevos y valiosos talentos que, lamentablemente, no siempre pueden desarrollarse libremente. Ojalá nunca sintamos en el fondo de nuestra conciencia el reproche de la parábola, sino la felicitación por haber hecho o, haber permitido a otros, rendir los talentos: “Como has sido fiel en lo poco..., pasa al banquete de tu Señor”. (Silencio de interiorización)

Credo

Oración de los fieles

Por los pueblos más necesitados, víctimas de la pandemia y de desastres naturales, para que no les falte nuestra ayuda solidaria, roguemos al Señor.

Por la Iglesia, para que sea en medio de la sociedad portadora de aliento y esperanza, roguemos al Señor

Por cuantos colaboran más intensamente en nuestra Comunidad, para que no les falte nuestro apoyo y agradecimiento, roguemos al Señor.

Para que pongamos siempre nuestros talentos al servicio de los demás, roguemos al Señor

Por todos los enfermos y, personas que sufren por cualquier causa, para que sientan cerca el servicio fraterno, en ayudas concretas y efectivas, roguemos al Señor

Por todos nosotros, para que, unidos en una misma fe, nos esforcemos en la promoción de nuestro pueblo, roguemos al Señor

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. La exigencia de Jesús ha resultado fecunda. Dios Padre está orgulloso de Él. Que esta comunión refuerce en nosotros la responsabilidad de cuanto se nos concede.

Canto

Introducción al Padre nuestro

Padre bueno, alma del mundo,
Dios de la tierra y Señor del universo,
que te cante toda la creación por las maravillas que has hecho.

Has ido dejando tu huella en las flores y en los cuerpos,
en la fuente, en el trabajo, en la técnica y... también en los sucesos...

Que te alabe siempre nuestra vida
con la palabra y el gesto;
con la responsabilidad puesta a punto
y el testimonio sincero;
con la fidelidad de cada día y el gozo del crecimiento.
Sea toda nuestra historia un paisaje para tu recreo.

Padre, nos has colmado de dones;
nos sumamos a los que impulsan tu Reino.

Gracias por el proyecto que nos confías,
enriqueciéndonos con tu Evangelio.

Queremos cumplir tu voluntad;
por eso nos hemos juntado en comunidad
y unimos nuestras voces en oración fraterna
y te decimos : Padre nuestro.....

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: canto

Acción de gracias

Te damos gracias, Padre, por el gran don de la vida. Nos la has sembrado de talentos y de oportunidades, y, en nuestro caso, la has enriquecido con la fe.

Te damos gracias por las cualidades y posibilidades que hay en cada uno, porque todos valemos para algo y somos capaces de mucho.

Bendito seas, Dios bueno, cuando te quejas de nosotros y nos llamas la atención, porque así nos damos cuenta de que hemos de ser más fieles y responsables.

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Ser fieles y cumplidores en relación con los dones y talentos recibidos.

Bendición

Monición final. Esta celebración nos ha debido animar a poner en juego los dones que tenemos. Ninguno de nosotros quiere que su vida se pierda inútilmente. Demos pues, fruto, poniéndonos al servicio de los planes de Dios y colaborando con la comunidad. Que a lo largo de la semana nuestra actividad gane a todos los niveles.

Canto final y despedida

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