Miércoles, 01 Septiembre 2021 10:10

Celebrando la Palabra - XXIII Domingo del Tiempo Ordinario (5 de septiembre)

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Celebración del XXIII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B. 5 de septiembre de 2021.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar delante del altar una de estas frases: “Sed fuertes, no temáis” o, “Decían: Todo lo ha hecho bien”.

 

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición de entrada. Hemos terminado el mes de agosto y con él finalizan las vacaciones para la mayoría y comenzamos a pensar en un nuevo curso. Nuestro proyecto de fraternidad parroquial comienza a reclamarnos nueva organización. Recordamos que es muy importante la colaboración de todos y todas para la buena marcha de la comunidad.

Hay valores en la vida que no admiten vacaciones; al contrario, requieren atención y cultivo continuados. La cobardía o la debilidad no van con la vida de fe; tampoco los privilegios ni los enchufes. El desquite de Dios es sorprendente, pero muy acertado: hacer que todos los sentidos y recursos humanos funcionen. En eso consiste la salvación que ejercitó Jesús. Por eso, en el colmo de su asombro decían: “Todo lo ha hecho bien”.

Canto

Saludo. Hermanas y Hermanos, bendigamos al Señor, que nos salva estimulando todas nuestras capacidades.

Acto penitencial.

Porque somos cobardes ante la salvación que nos ofreces, Señor, ten piedad.

Porque nos falta sensibilidad contigo y con los demás, Cristo, ten piedad.

Porque tu misericordia es mayor que nuestro pecado, Señor, ten piedad

Gloria

Oración. Padre y Señor nuestro, nos has redimido y adoptado como hijos. Míranos con bondad, aunque no lo merezcamos; y por la fe que nos has concedido, ayúdanos a hacer el bien. Por J. N. S. Amén

 

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición las lecturas. Es característico de Dios animar la vida. Tiene tanto interés por nosotros que no quiere que esté bloqueado ninguno de nuestros sentidos. ¡Qué bien lo expresa el mensaje de este domingo!

Pero esta opción de Dios a favor de la vida y la dignidad de todos, reclama de nosotros un comportamiento sin favoritismos ni discriminaciones, atento y generoso sobre todo con los más desfavorecidos. Sobre esto es especialmente expresiva la segunda lectura.

Lecturas. Is 35,4-7. Salmo o canto. St 2,1-5. Aclamación. Mc 7,31-37. (Breve silencio)

Comentario homilético. Podemos afirmar que la atención, y hasta la predilección por los desfavorecidos, es el hilo conductor del mensaje bíblico de hoy. Pero no solo de este domingo, pues es Set una constate en la Sagrada Escritura la preocupación por los necesitados. Y esto no es un favoritísimo porque sean mejores... sino porque suelen ser víctimas de la injusticia y la desigualdad de oportunidades, porque toda persona es sujeto de una dignidad fundamental y porque el objetivo primordial del Padre Dios es la fraternidad.

Quiero resaltar en primer lugar la frase del texto de Isaías: “Decid a los cobardes de corazón, sed fuertes, no temáis” Resaltamos esto porque el Dios de la vida y el Mesías redentor pueden hacer muy poco por nosotros si mantenemos una condición débil, encogida y timorata. El mayor milagro que busca Dios en cada uno es que desarrollemos nuestras capacidades y sentidos. Es así como entiende su desquite en nuestro favor. Salvación divina y plenitud de rendimiento por nuestra parte se corresponden.

En segundo lugar, recordamos que el aíre de comunión y fraternidad es el que debe respirarse siempre en toda comunidad cristiana. Los privilegios discriminatorios son el resultado de una práctica humana contraria a los planes de Dios. Para Él todos somos iguales en origen y en dignidad: todos somos sus hijos. De ahí deriva que el titulo fundamental de los cristianos sea el de hermano. Por tanto, hacer fraternidad es una tarea principal que nos pide nuestra condición de bautizados en la Pascua del Señor resucitado. El apóstol Santiago nos lo ha recordado en su escrito: “No juntéis la fe con la acepción de personas” En la comunidad cristiana no hay privilegios ni favoritismos, si esto existe no podemos hablar de comunidad cristiana, será otra cosa...

Recordamos, también, que todos los milagros evangélicos son, ante todo, signos. Por tanto, hay que descubrir desde la fe cuál es su significado y que mensaje aporta. La curación que hemos escuchado en el Evangelio de una persona sordomuda, nos cuenta la historia de una limitación grande para la comunicación y por lo tanto para la vida social, es decir, una persona aislada de la vida comunitaria. Con la curación Jesús le facilita la posibilidad de una integración social, y en el ámbito de la fe una mayor comunicación con Dios y con la comunidad, elementos indispensables para el crecimiento personal. La persona que dialoga no sólo dice palabras, también escucha; no sólo propone, también recibe; no sólo comparte ideas, también sentimientos...

Uno de los valores que resaltan en Jesús son los sentimientos. Es un rasgo sobresaliente de su personalidad, que se aprecia de manera especial en el contacto con los enfermos y los desfavorecidos. Con estos Jesús dialoga, no tanto con palabras como con gestos y signos, con el lenguaje de los sentimientos. Con la persona sordomuda del Evangelio de hoy Jesús utilizó este lenguaje sacramental y resultó muy operativo.

Para terminar, destacamos una frase que hemos escuchado en el Evangelio: “En el colmo de su asombro la gente decía: TODO LO HA HECHO BIEN”. Los primeros cristianos resumían el mensaje de Jesús diciendo: “Pasó por el mundo haciendo el bien”. ¿Cómo se consigue esto? Planteándolo y diciéndolo todos los días, valorando el amor y el servicio a los demás como mandamientos que lo resumen todo. Si decidimos a diario hacer bien lo que hacemos y hacer el bien a los demás, casi sin darnos cuenta iremos creciendo en sensibilidad y en equilibrio. De momento, ahí tenemos el ejemplo de Jesús, reconocido por todas las personas que lo conocieron.... Silencio de interiorización

Credo

Oración de los fieles

Por la Iglesia, para que tome siempre partido por los más pobres y refleje siempre ese rostro de Dios que anima la vida. Roguemos al Señor

Por los gobernantes para que escuchen a los ciudadanos y respeten su dignidad. Roguemos al Señor

Para que en las comunidades cristianas no haya privilegios ni signos de poder, sino fraternidad y servicio preferente a los más necesitados. Roguemos al Señor

Por todos los desfavorecidos de la vida, las personas de países en guerra, sobre todo los más vulnerables: menores, ancianos, mujeres... para que nuestra sensibilidad tenga gestos y hechos solidarios de ayuda concreta. Roguemos al Señor

Por todos las niñas y niños que comienzan su formación escolar, para que reciban una educación integral. Roguemos al Señor

Por todas nuestras intenciones y preocupaciones. Roguemos al Señor

 

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. Porque hemos abierto toda nuestra persona la acción salvadora de Dios, nos acercamos con confianza a compartir el pan de los fuertes, decididos a ser fraternos y sensibles con los más necesitados.

Canto

Introducción al Padre nuestro

Bendito seas, Padre santo y misericordioso,
porque todos los que esperan en Ti
nunca quedan defraudados.

Tú eres la fuerza de los débiles,
el liberador de todos los empobrecidos,
el Dios que salva.

Te damos gracias por Jesús,
que puso su vida al servicio de todos,
pero dando preferencia a los más desfavorecidos.

En Él se cumplieron tus promesas:
abrió los ojos a los ciegos y los oídos a los sordos,
soltó la lengua de los mudos,
proclamó la liberación de los cautivos
en un tiempo de gracia que se ha prolongado hasta nosotros.

Padre santo, Jesús es el mayor signo de tu Reino.
Nadie como Él nos impulsa a vivir con todos los sentidos.

Con nuestros oídos abiertos a tus palabras
y nuestra lengua llena de tu sabiduría,
te decimos juntos la oración de la fraternidad: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión.

Canto

Acción de gracias

Seamos comunicación, hermanos,
porque hemos nacido para eso.

Seamos comunicación porque la Palabra de Dios
se comunica en nuestra propia carne.

Seamos comunicación porque hemos sido marcados
por el testimonio del Espíritu Santo.

Comuniquémonos, hermanos:
hablemos la verdad, gritemos la esperanza
hagamos público el mensaje supremo del amor.

Los hijos de Dios no pueden estar callados:
no podemos ser sordos ni mudos ni dejarnos aislar.

Juntemos nuestras voces en gritos de Evangelio.
Forcemos los espacios de la nueva humanidad.

(P. Casaldáliga)

 

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Seguir el ejemplo de Jesús: Todo lo ha hecho bien

Oración después de la comunión. (se toma del misal)

Monición final. Está claro que todos necesitamos que Dios nos ponga apunto los sentidos. Unos más y otros menos, encontramos limitaciones en nuestra condición humana y cristiana. A veces nos cuesta entender, transmitir y testimoniar lo que verdaderamente nos ayuda a vivir: la fe y el Evangelio. Estamos necesitados de conversión y de opción preferencial por los más necesitados. Que el Señor nos ayude a ser una comunidad viva que sigue su marcha con buen ritmo.

Bendición

Canto final y despedida.

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