Martes, 14 Mayo 2024 09:39

Celebrando la Palabra - Domingo de Pentecostés - (19 de mayo)

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Celebración del Domingo de Pentecostés. Ciclo B. 19 de mayo de 2024.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar delante del altar una de estas frases: “Un Espíritu para vivir unidos” o “Un Espíritu para el bien común”.

Símbolos: Siete lamparillas, si es posible cada una de un color, encendidas delante del altar.

 

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición de entrada. El renacer de una conciencia universal es un signo de nuestro tiempo. Parece que “las tribus”, los regionalismos e, incluso las fronteras entre naciones, van quedando relegadas para dar paso a la concentración de los pueblos. Los hombres y las mujeres de hoy nos vemos como “ciudadanos de la aldea de global” Los medios de comunicación, sobre todo internet, difunden tan rápida y ampliamente las noticias y la cultura que podríamos afirmar que, en la construcción de la torre de Babel, los trabajadores comienzan a entenderse. Pero este “espíritu” universal no se realiza sin grabes tensione, pues los motivos que empujan a los pueblos a reunirse, no son precisamente el deseo de una fraternidad universal, más bien son intereses económicos sin tener en cuenta las desigualdades que esto provoca en los más desfavorecidos.

La Iglesia, comunidad del Espíritu de Unidad, intenta realizar esta aspiración humana. Ella es la católica, la universal, extendida entre todos los pueblos de la tierra, anuncia que hay un solo pueblo, haciendo entre todas las razas una comunión de hermanos.

Celebramos gozosamente este don en nuestra comunidad. Sin duda que hay cosas en nosotros que tenemos que poner en orden; pero el Espíritu es: fuerza, empuje, acción; si nos dejamos conducir por Él siempre encontraremos la paz y el acierto en nuestras decisiones.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, gracias al Espíritu, experimentamos que somos hijos de Dios. Por eso, bendigamos al Señor.

Acto penitencial

Porque nos falta conversión, Señor, ten piedad.

Porque no hemos estado a tu altura, Cristo, ten piedad.

Porque no siempre seguimos al Espíritu, Señor, ten piedad.

Gloria

Oración. Dios, Padre santo, que por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones; derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación Evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espirito Santo, por los siglos de los siglos.

 

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. “Esta es la fuerza que pone en píe a la Iglesia en medio de las plazas y levanta testigos en el Pueblo...” Sin la ayuda del Espíritu la fe no tiene consistencia ni solera. Su influencia es múltiple, con dones y matices variados. Pero esta diversidad nunca rompe la unidad, porque el Espíritu siempre persigue el bien común, el servicio comunitario y fraterno. Jesús ha enriquecido a la Iglesia con este don tan personal y divino. Con su presencia arrolladora, los discípulos vencen el miedo, se llenan de coraje y entusiasmo Evangélico y hablan de manera que todos entiendan. Así, la Iglesia naciente comienza a abrir un camino de fraternidad y misión.

Lecturas. Hch 2,1-11. Salmo 1Co 12,3b-7.12-13. Secuencia y Aleluya. Jn 20,19-23. Breve silencio.

Comentario homilético. Evocar Pentecostés es trasladarnos al comienzo de la Iglesia cuando el Espíritu conmocionó a los discípulos y discípulas, los llenó de energía y los impulsó a evangelizar. Como ya nos han dicho en la monición de entrada: Pentecostés es la fiesta de la madurez creyente, de la comunidad en acción, una experiencia fundamental que dinamiza la vida de los bautizados. Hoy es un día para agradecer a Dios y a Jesús que nos hayan hecho el regalo de su propio Espíritu, que nos confirma en la fe y nos ayuda a entender en profundidad las enseñanzas y los valores del Evangelio. Y, es, que las cosas de Jesús no son tan difíciles de entender si uno abre la mente y el corazón. El Espíritu nos da entendimiento y coraje para seguirlo.

El Espíritu Santo sigue ofreciendo dones, despertando servicios, haciéndonos corresponsables en la misión de la Iglesia hacia dentro y hacia fuera. Gracias a este Enviado de Dios, que nunca nos deja, podemos rezar metidos en la corriente trinitaria, podemos sorprendernos ante muchos signos y prodigios de la fe, podemos disfrutar de la experiencia entrañable de sentirnos hijos de Dios y podemos ser testigos de dones impactantes.

Sí, el Espíritu Santo es la luz, el consuelo de Dios para la Iglesia y el mundo. Desde lo más profundo, ilumina las situaciones más oscuras, enciende el corazón de muchos valientes que se abren a su acción y nos prepara para el servicio comunitario, en la Iglesia y en la sociedad.

Este Espíritu es lo más digno y determinante que el Padre y Jesús nos han podido regalar. Vivir y actuar según el Espíritu es la experiencia más apasionante y el mayor reto que tenemos los cristianos. Provocar esta experiencia y el crecimiento espiritual es lo más acertado que podemos hacer unos con otros.

Pentecostés nos recuerda la vocación bautismal: vivir al aire del Espíritu y colaborar para que sople en todos los ambientes de la sociedad por medio de una vida testimonial y coherente. Donde hay Espíritu de Dios campea la Verdad, la Libertad y la Paz.

“Sofoca el fuego de las discordias, extingue todo ardor nocivo, da la salud a nuestro cuerpo y la paz verdadera de los corazones ...”

(silencio de interiorización)

Credo

Oración de los fieles

Para que la Iglesia, abierta al Espíritu, sea un testimonio de entusiasmo y de fraternidad, roguemos al Señor

Para que los cristianos nos dejemos invadir por el Espíritu Santo, roguemos al Señor.

Por las organizaciones de ayuda internacional, para que estén impregnadas de la fuerza del Espíritu Santo, roguemos al Señor.

Para que florezcan y se desarrollen los valores de la vida frente a los defectos, roguemos al Señor.

Por todas las personas que buscan un sentido a las vicisitudes adversas de la vida, para que encuentren en el Espíritu las respuestas a sus interrogantes más profundos, roguemos al Señor

Para que los valores del Espíritu brillen y se desarrollen en nuestra comunidad, roguemos al Señor.

Para que es Espíritu reafirme nuestra esperanza y muestras convicciones, roguemos al Señor.

 

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. Toda comunión con Jesús es también con su Espíritu. Son inseparables. Ambos inspiran la verdad de Dios y su misterio más profundo, y un compromiso fuerte de Evangelio.

Canto

Introducción al Padre nuestro

Padre de bondad y de ternura,
es justo darte gracias por el don del Espíritu
que has derramado sobre el mundo
y sobre esta pequeña Comunidad.

Él nos une y capacita para extender la fraternidad.
Él nos abre a la misión
y nos sugiere como anunciar el Evangelio.

Padre Santo, llénanos de vitalidad
para llevar la verdad de Jesús a todos los ambientes.

Derrama abundante tu Espíritu
para que surjan testigos de entre el pueblo.

Renueva ahora el prodigio de Pentecostés
para que tu Reino sea la casa común de los hombre y mujeres.

Sensibles a tus dones
e impulsados por el Espíritu, te decimos: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: canto

Acción de gracias

(El que anima-preside, invita a la asamblea a orar juntos con la siguiente oración. Un lector o lectora, lee el texto y la asamblea repite lo que va en negrita)

Padre de bondad y de ternura,
es justo darte gracias y alabarte por el don del Espíritu
que has derramado sobre la Iglesia
y sobre esta pequeña Comunidad. Por eso te decimos:

Al viento de tu Espíritu
que sopla donde quiere, libre y liberador,
vencedor de la Ley, del pecado y de la muerte,
nos ponemos, Señor.

Al viento de tu Espíritu,

que se remansó en el corazón y en el vientre
de una aldeana de Nazaret,
vivimos, Señor.

Al viento de tu Espíritu,

que se apoderó de Jesús
para enviarlo a anunciar la Buena Nueva,
la misericordia y la liberación,
seguimos, Señor.

Al viento de tu Espíritu,
que se llevó en Pentecostés
los prejuicios, las dudas, los miedos de los apóstoles,
y abrió de par en par las puertas de la Iglesia
para que la comunidad de los seguidores de Jesús
fuera siempre sensible al mundo,
libre en su palabra,
coherente en su testimonio
e invencible en su esperanza,
nos abrimos, Señor.

Al viento de tu Espíritu,

que se lleva siempre los nuevos miedos de la Iglesia,
abrasa en ella todo poder que no se servicio
y la purifica con la pobreza y el martirio,
nos reunimos, Señor.

Al viento de tu Espíritu,

que reduce a cenizas todos los vicios,
alimenta todos los valores
y es el alma del Reino,
obedecemos, Señor.

 

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Cultivar la espiritualidad y dar testimonio de la fuerza que impregna, en la vida de los bautizados, el Espíritu Santo.

Oración después de la comunión. se toma del misal.

Monición final. Hemos recibido el Espíritu abundantemente para enriquecernos y hacer el bien. Con Él, la vida rebosa, la personalidad se perfecciona, y podemos convivir felizmente ampliando el Reino de Dios. Sin Él la vida se marchita, crece el desconcierto, la duda... el pecado. A nosotros nos importa mucho el bien común, sigamos las indicaciones del Espíritu y lo lograremos.

“Tu fuego extinga todo mal, concédenos fuerza y salud; del celo amargo líbranos, infúndenos profunda paz.... “

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