Celebrando la Palabra - II Domingo de Adviento

Celebrando la Palabra - II Domingo de Adviento

Material para el Animador de la Palabra.

Celebración del Segundo Domingo de Adviento. Ciclo A

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar el cartel que hemos elaborado para este tiempo de Adviento y junto al cartel una de estas frases: “Dios nos humaniza” o “El Señor está cerca”.

Símbolos: Continuamos con los símbolos y encendemos la segunda vela o, en el caso de haber elegido el símbolo de la escalera, avanzamos un peldaño.

 

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Hermanos y hermanas, avanza el Adviento, este tiempo tan ligado a la iniciativa de Dios para que todos lleguemos al conocimiento de la verdad y a la salvación. Adviento es don y esperanza. Hay un empeño por parte de Dios de poner nuestra vida en estado de salvación. El alienta nuestra esperanza y nos cuida, y por eso nos ha dejado un ejemplo maravilloso en María.

Recién comenzado el Adviento celebramos a la vida de una creatura como nosotros-Una de nuestra raza- que se dejó llenar toda de Dios. Esta misma tarde toda la Iglesia celebra una vigilia de oración y, mañana su fiesta. Limpia de toda culpa es María-, con este maravilloso ejemplo y con su ayuda celebremos este encuentro con la Palabra nacida de sus entrañas.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, alabemos juntos al Señor, que nos convoca a esta celebración de fe.

Acto penitencial

Conviértenos a Ti, Señor ten piedad

Muéstranos tu salvación, Cristo, ten piedad.

Reúnenos contigo, Señor, ten piedad.

Oración. Suscita hoy en nosotros; Señor, el deseo vivo de volver a ti mediante una verdadera conversión. Haznos capaces de comprender, las equivocaciones de nuestro corazón y nuestra voluntad, cuando no tomamos tu Palabra como guía. Tú que eres Dios fiel, haz firmes nuestros pasos en tu camino. Por J.N.S.

Se omite el Gloria durante todo el tiempo del Adviento

 

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. La primera lectura nos presenta con imágenes muy vivas el sueño de Dios por superar nuestro pecado dotándonos de un estilo nuevo y limpio. En la segunda descubrimos la invitación a cultivar la esperanza y la solidaridad para bendecir unánimes al Padre común. En el Evangelio aparece ya la figura sugerente de Juan el Bautista, una persona que con su presencia exterior y con su palabra, denuncia y anuncia, dejando claro que todos tenemos la oportunidad de cambiar para mejor.

Lecturas. Is 11,1-10. Salmo o canto. Rm 15, 4-9. Aclamación (Pude ser Aleluya) Mt 3,1-12. Breve silencio

Comentario homilético. ¡Qué bonito y, al mismo tiempo chocante, el mensaje de Isaías!, le podemos llamar: el profeta de las intuiciones mesiánicas. Él describe como nadie, con un lenguaje inteligible, con mucha claridad, que podemos vivir superando impulsos de injusticia y agresividad y evitando malas influencias y contagios venenosos.

El estilo de vida que Dios soñó para nosotros es bien sencillo: vivir en solidaridad y armonía. Dice también Isaías: brotará entre el pueblo un hijo cargado de Espíritu y de razón, lleno de sabiduría y equilibro, que hablará de los planes de Dios como nadie, defenderá a los pobres y desamparadas y hará justicia como Dios la entiende. ¡Qué gran mensaje para una sociedad que busque una convivencia en paz y armonía! Nosotros, que vivimos la historia de la Iglesia, sabemos que este retoño, salido del pueblo, es Jesús, y en su Evangelio hay justicia y motivación sin límites.

Chocante nos resulta hoy también la figura de Juan el Bautista, hombre austero que se arregla con lo estrictamente necesario. Su vestimenta y su comida son un signo de su personalidad y de su testimonio. Profeta en obras y palabras, fue para muchos un gran maestro espiritual. Su masaje era provocativo, exigía signos y frutos de conversión. Y solo bautizaba si se daban estas condiciones. Era un símbolo de renacimiento y cambios profundos, una invitación a comenzar una vida nueva.

Convertirse es una gran tarea para todos nosotros. Pero esta palabra tenemos que entenderla correctamente, no se trata de tener solo remordimiento de conciencia, esto sería un primer movimiento, un acercamiento a nuestra raridad. Convertirse es un cambio de vida: en el modo pensar, de actuar, volver el corazón a Dios y obrar según sus criterios.

Juan solo bautizaba con agua, Jesús nos ha bautizado con Espíritu Santo y fuego. La novedad que trae Jesús nos capacita para la auténtica conversión.

Este es un tiempo de gracia, es el DIA DE LA SALVACIÓN, es nuestra oportunidad para decir SÍ, AL SEÑOR: (silencio de interiorización)

Credo

Oración de los fieles

Para que crezca en nuestro mundo la solidaridad y la esperanza, roguemos al Señor.

Para que nuestra Iglesia sea un signo visible y creíble del Reino o de Dios, roguemos al Señor.

Para que, comprendiendo cada día más el Evangelio, seamos consecuentes en cumplirlo, roguemos al Señor.

Por los enfermos, los que están solos y por todos los que sufren por cualquier causa, roguemos al Señor.

Por todos nosotros, para que avancemos, como bautizados, en coraje y compromiso misionero, roguemos al Señor.

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Ofrendas simbólicas: Libro parroquial de bautismos: Tenemos, Señor, una historia de fe. Te la presentamos.

Lazo grande: Te ofrecemos, Señor, este lazo de unión, pues llevarse bien es propio de bautizados.

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4. RITO DE COMUNIÓN

 

Monición. Compartir a Jesús alimenta el interés por la santidad el dinamismo por el bien comunitario. Necesitamos este alimento para fortalecer nuestra vida de conversión.

Canto

Introducción al padre nuestro

Te bendecimos, Padre Dios, por la experiencia cristina.
Reconocemos que Jesús es el ser humano más digno,
el primogénito de la nueva creación,
con un atractivo tan grande
que nos ha podido ser borrado por el desgaste de la historia.

Nos apasiona su estilo de vida,
porque todo Él sabe a verdad, a amor desinteresado,
a pobreza elegida, a libertad, a desprendimiento,
los valores propios de quien quiere cumplir tu voluntad.

También nosotros queremos dar frutos de conversión,
desarrollando una vida digna de nuestro bautismo
y aprovechando la riqueza que nos da la redención.

Acoge, Padre, la aventura personal y comunitaria de nuestra fe.
Somos una comunidad sencilla, pequeña,
pero capaz de embellecer este pueblo
con nuestros dones y con el color y calor de tu Espíritu.

Porque nos sentimos fraternalmente unidos a toda la Iglesia
te rezamos juntos la oración de los hijos y los hermanos: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: canto

Acción de gracias

Te damos gracias, Padre, por la Iglesia, porque, por medio de ella, ha llegado a nosotros la redención y el mensaje de Cristo salvador.

También te damos gracias porque experimentamos que la calidad interior es el principal motor para impulsar una buena convivencia.

Te agradecemos la vida y el testimonio de Juan Bautista, nos ha hecho comprender que nos es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita.

 

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Trabajar la conversión personal y en relación con la familia y con el pueblo.

Oración después de la comunión. Nos has regalado, Señor, en esta liturgia de alabanza tus mejores dones: la Comunidad reunida, la Palabra proclamada y escuchada, y el Pan de Vida, partido y repartido. Haz que esta riqueza de dones, llenen nuestra vida de esperanza para recibirte cuando llegues. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive junto a Ti y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Bendición

Monición final. En Adviento también se nos motiva a estar activos. Como cristianos sensibles y esperanzados, continuamos la tarea de mejorar la vida llenándola de calidad y calidez. Que no nos falte el ánimo y el calor de unos para con otros.

Canto final y despedida