Jubileo de los Jóvenes - ¿Quién ... como Dios?

Jubileo de los Jóvenes - ¿Quién ... como Dios?

Tras descansar en Nimes, continuamos viajando hacia Roma como Peregrinos de Esperanza… y entramos en Italia. Hoy llegaremos a San Michele, en Torino, cruce de tres caminos de peregrinación medievales: la “Vía Francígena”, de Canterbury a Roma, el “Camino de Santiago” y el “Camino de San Miguel”, desde el monte Saint-Michel en la Bretaña francesa, hasta el monte Sant'Angelo, en la región de Apulia (Italia). “¿Quién … como Dios?” nos dice el Evangelio de Juan (15, 9-12). En el camino de hoy nos preguntaremos dónde encontramos nuestro “gozo completo”, nuestra felicidad. Y si amamos “como Dios”, sin esperar nada a cambio?

 

 

29 de julio –Nimes (FR) – San Michele (Torino IT)

¿Quién … como Dios? (Juan 15, 9-12)

 

 

“Como el Padre me ama a mí, así os amo yo a vosotros. Permaneced en mi amor. Pero sólo permaneceréis en mi amor, si obedecéis mis mandamientos, lo mismo que yo he observado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he dicho esto para que participéis en mi gozo, y vuestro gozo sea completo.

Mi mandamiento es éste: amaos los unos a los otros, como yo os he amado”.

 

 

Dónde encuentro mi “gozo completo”, mi felicidad?

 ¿Amo… “como Dios”, sin esperar nada a cambio?

 

 

San Miguel, Arcángel

Uno de los principales ángeles de Dios. Su nombre significa “¿Quién como Dios?”.

Es el protector de la Iglesia, y el encargado de frustrar los planes de Lucifer, el ángel caído.

 

 

“SENCÍLLAMENTE” - Hakuna

https://youtu.be/dWbjPRB7O1w

 

Creo, sencillamente.
Quiero disfrutar de la serenidad del creer.
Desligar el creer del sentir.
Creo, mi Dios, ¡y basta!

Te creo en tus misterios
sin entenderlos.
Te creo en mí y en el Pan Blanco,
en el prójimo y en la creación
sin verte en ningún lado.

Creo, Señor, sencillamente
porque creer es confiar.
¡Y cómo me gusta creerte
sintiendo dudas, sintiendo dudas,
sintiendo dudas!

Digo que eres Amor,
escucho que soy tu amado,
no siento y ¡qué más da!
¡Te quiero y eso basta!

Amo, Señor, sencillamente
porque amar es entregarse.
¡Y cómo me gusta amarte
estando frío, estando frío,
estando frío!

Espero en tu Palabra.
Vivo en tu Promesa.
¡Gozo en Ti
lo que aún me falta!

Espero, Señor, sencillamente
porque esperar es descasar.
¡Y cómo me gusta esperarte
sintiendo miedo, sintiendo miedo,
sintiendo miedo!

Creo, amo, espero.
¡Cómo me gusta seguirte
sintiendo dudas,
estando frío,
sintiendo miedo.

Cómo me gusta, cómo me gusta
Creerte, Amarte y Esperarte.

Te sigo sencillamente

 

 

Me gustaría invitarlos a todos a tomaros un momento, a abrir sus corazones a Dios, al amor de Dios, a esa paz que sólo el Señor puede darnos. A sentir lo profundamente hermoso, lo fuerte, lo significativo que es el amor de Dios en nuestras vidas. Y reconocer que, aunque no hacemos nada para merecer el amor de Dios, Dios, en su generosidad, sigue derramando su amor sobre nosotros. Y mientras nos da su amor, sólo nos pide que seamos generosos y compartamos con los demás lo que nos ha dado. (León XIV)