Queridos lectores, paz y bien.
Las nueve diócesis castellanas, culminábamos ayer un proceso de consultas y de discernimiento de tres años. Una de las notas de la Iglesia consiste en su carácter histórico. Ella brota de unos hechos acontecidos en Jerusalén hace dos mil años, y perdurar durante tanto tiempo requiere tener capacidad de adaptación, de inculturación, de encarnarse en cada época. La Iglesia no profesa tanto la fe en algo, sino en alguien, en Jesús, a quien reconocemos vivo y operante aquí, en todas partes, y para todos. Pero ello no se da de forma automática, sino que requiere orar al Espíritu Santo, y pedirle su luz, sus dones, para seguir anunciando el Evangelio y luchando por el Reino de Dios.