Ser responsables

Ser responsables

La palabra “responsabilidad” será de las más pronunciadas y de las más escuchadas. Apelamos a que los otros sean responsables y a nosotros se nos demanda también, que lo seamos. Lo que tenemos claro es que la responsabilidad es una actitud que afecta a las pequeñas cosas de la vida, y a las acciones más horrendas como el asesinato o la guerra.

El origen etimológico de la palabra responsabilidad es el verbo latino respondere, que significa responder. Hay quien no sabe responder de sus actos. Quien actúa con la inconsciencia de un niño, con la estupidez de un insensato o con la maldad de un degenerado. Algunas veces da la impresión de que hemos olvidado el aprendizaje y el ejercicio de la responsabilidad. El irresponsable no tiene en cuenta las consecuencias de sus actos. Tira el cigarro encendido por la ventanilla del coche, hace un adelantamiento sin visibilidad, estropea aquello público que se cruza en su camino, arroja suciedad a la calle… Para que haya responsabilidad tiene que haber libertad, pero además es necesario aprender a ser responsables y anticipar las consecuencias de nuestros actos. En todos los ámbitos de nuestra vida podemos y debemos ser responsables.

Cuando la irresponsabilidad de los otros afecta de una manera negativa a nuestra vida, comprendemos lo decisivo que es aprender a ser responsables. Es frecuente que la persona irresponsable eche la culpa de todo a los demás. La culpa siempre es de los otros. “Todos son culpables, menos yo” estaba escrito en un mural. Leí también de un filósofo la siguiente reflexión: “Puedes pasarte la vida culpando al mundo, pero tus éxitos y tus derrotas son de tu entera responsabilidad”.

Si preguntamos a la gente si cree que las personas hoy en día son responsables, es probable que diga que no. Si añadimos a cada una la cuestión sobre su propia responsabilidad, casi seguro que responderá que sí.

Es triste ver a personas que dejan su propia responsabilidad en manos ajenas. No son capaces de dar respuesta de lo que hacen, y achacan su suerte a los demás. Nos tiene que quedar claro que somos responsables no sólo de lo que hacemos, sino también de lo que podríamos haber evitado.

La responsabilidad es algo más que ser un buen ejemplo para otros. Es dar lo mejor de nosotros a diario, sin esperar a cambio nada más que la propia satisfacción de haber vivido en coherencia.

Pablo Espina