El Centro Juvenil Diocesano de Palencia ha acogido en la mañana de hoy la presentación del Día de la Iglesia Diocesana 2025, que se celebrará el próximo domingo 9 de noviembre bajo el lema “Tú también puedes ser santo”. La cita, que se celebra cada año en todas las diócesis españolas, busca recordar a los fieles que la Iglesia no es una estructura lejana, sino una gran familia de la que todos formamos parte y en la que cada bautizado tiene una misión y una responsabilidad.
En la rueda de prensa han intervenido Mons. Mikel Garciandía, obispo de Palencia; Alba del Hoyo, joven estudiante y miembro de la Acción Católica General (ACG) de la parroquia de San Antonio; y Lesly Jara, migrante peruana residente en Palencia y trabajadora en Moda-RE, la red de tiendas solidarias impulsada por Cáritas. Tres voces distintas que, desde sus realidades, reflejan la vida de una Iglesia diocesana viva, diversa y en camino.
Una llamada a vivir la santidad en lo cotidiano
El obispo de Palencia ha abierto el encuentro agradeciendo la presencia de los medios de comunicación y subrayando la importancia de esta jornada, “que cada año nos invita a detenernos, mirar lo que somos como Iglesia y reconocer el bien inmenso que se realiza, muchas veces de forma silenciosa, en parroquias, comunidades, movimientos, centros educativos y obras sociales”.
Mons. Garciandía ha explicado que el lema escogido por la Conferencia Episcopal Española -“Tú también puedes ser santo”- está en profunda sintonía con el momento que vive la Iglesia y con el itinerario sinodal que anima a caminar juntos, desde la corresponsabilidad. “Venimos de un tiempo en el que se hablaba mucho de la vocación como algo exclusivo, casi reservado a unos pocos. Sin embargo, hoy reconocemos que todos los bautizados, cada uno desde su realidad, estamos llamados a ser santos”, ha señalado.
D. Mikel ha definido la santidad como “la felicidad y la plenitud que brotan de haber encontrado a Jesús”, y la ha relacionado directamente con la responsabilidad común de construir la sociedad “desde abajo, con una cultura del cuidado, de la fraternidad y de la corresponsabilidad”.
“Los santos -ha explicado- son los hombres y mujeres que, a lo largo de la historia, se han atrevido a mostrar otra faceta de la realidad. En un mundo donde el individualismo y el consumismo son la pauta, ser santo significa atreverse a ser diferente, a amar y servir, a tejer juntos algo nuevo”.
Mons. Garciandía ha insistido además en que el Día de la Iglesia Diocesana es una ocasión para “reconocer que todos los bautizados somos corresponsables en la misión eclesial”. Y ha recordado las “tres T” -tesoro, talento y tiempo- como los pilares de esa colaboración activa que sostiene la vida diocesana: “La santidad también consiste en dedicar el tiempo a lo que de verdad importa: amar, servir, luchar y estar con los demás”.
Alba del Hoyo: “Ser santo no se hace solo en el altar, sino en el suelo que pisamos cada día”
Tras la intervención del obispo, Alba del Hoyo, joven de 22 años y miembro de la Acción Católica General, ha ofrecido un testimonio lleno de frescura y esperanza. Ha confesado que, al escuchar por primera vez el lema de este año, pensó: “¿Y eso cómo se hace?”. Pero pronto descubrió que la santidad “no se alcanza en los grandes gestos, sino en lo cotidiano”.
“Ser santo no se hace solo en el altar, sino en el suelo que pisamos cada día”, ha afirmado con convicción. “Yo encuentro a Dios en las personas que me rodean, en las pequeñas cosas de la vida, en la comunidad que me acompaña”.
Alba ha compartido cómo su vida ha estado siempre vinculada a la parroquia de San Antonio, donde comenzó en la catequesis de comunión y hoy acompaña a un grupo de jóvenes que se confirmará este mes. También participa en actividades diocesanas, como el Camino de Santiago o el Jubileo de Roma, experiencias que, según ha explicado, “no son solo viajes, sino momentos de encuentro con Dios y con los demás”.
La joven ha subrayado la vitalidad de la Iglesia palentina, especialmente entre niños y jóvenes: “Cada viernes se reúnen en nuestra parroquia más de 200 niños y unos 70 jóvenes. Eso demuestra que la fe sigue viva y que la juventud tiene mucho que aportar”. Para ella, la santidad se resume en una frase de la Madre Teresa de Calcuta que la acompaña desde hace años: “Que nadie se acerque a ti sin que al marcharse se sienta mejor y más feliz”.
“Si logro sacar una sonrisa a alguien, aunque sea un instante, siento que ya formo parte de algo mucho más grande que yo”, ha concluido Alba, emocionada.
Lesly Jara: “La santidad está en los pequeños actos de amor”
También ha tomado la palabra Lesly Jara, natural de Perú y residente en Palencia desde hace dos años. Llegó a España buscando un futuro mejor y encontró en Cáritas Diocesana un apoyo decisivo. Su testimonio, sencillo y profundamente humano, ha sido una verdadera catequesis sobre el amor cristiano vivido en lo cotidiano.
“El Papa Francisco dice que uno puede ser santo haciendo las cosas ordinarias con amor extraordinario”, ha recordado. “Yo he descubierto eso en mi propia historia: cuando llegué a Palencia, me sentí acogida por Cáritas. Ellos me escucharon, me ayudaron, me abrieron los brazos sin juzgarme”.
Actualmente trabaja en Moda-RE, el proyecto de economía circular de Cáritas. Allí, asegura, intenta vivir cada día con paciencia, dedicación y alegría: “Atender a los clientes no siempre es fácil, pero en esos momentos le pido a Dios más amor para servir mejor. Y cuando veo que alguien se va contento, siento que algo de esa santidad cotidiana se hace realidad”.
Lesly, madre de una niña pequeña, compartió además cómo su familia es también su espacio de santificación: “Cuando llego cansada del trabajo y mi hija me sonríe, descubro el rostro de Dios. Cuidar de ella, de mi esposo, estar para los míos… eso también es santidad. Es amar y escuchar, aunque uno esté cansado”.
Su testimonio, cálido y cercano, ha recordado a todos los presentes que la santidad no está reservada a los altares, sino que florece en el amor humilde y perseverante de cada día.
Una Iglesia viva, corresponsable y abierta al futuro
En la parte final del encuentro, Mons. Garciandía ha compartido algunos datos sobre la vida diocesana y los proyectos en marcha. Ha destacado el gran número de personas implicadas en las tareas pastorales, educativas y asistenciales, y subrayó el esfuerzo de la diócesis por avanzar en transparencia, sostenibilidad y corresponsabilidad económica.
Entre las iniciativas más relevantes, ha mencionado el apoyo a proyectos misioneros en Perú, Bolivia y Kazajistán, la restauración del tejado del Palacio Episcopal -ya en ejecución- y la consolidación del Seminario Mayor como Casa de la Iglesia, que centralizará los servicios diocesanos para un uso más eficiente y comunitario.
“No se trata solo de mantener estructuras, sino de mirar al futuro con esperanza”, ha afirmado. “La Iglesia de Palencia quiere ser signo de comunión y servicio, una comunidad que crece en corresponsabilidad y en confianza mutua”.
“Tú también puedes ser santo”: una propuesta para todos
El Día de la Iglesia Diocesana es, cada año, una oportunidad para agradecer, compartir y renovar el compromiso con la misión de la Iglesia. En esta edición, la Diócesis de Palencia invita a todos los fieles a descubrir la belleza de la santidad cotidiana, a implicarse en la vida eclesial y a sentirse parte activa de una comunidad que vive, ora y sirve unida.
“Los santos no son personas del pasado, sino los que preparan el futuro”, ha recordado Mons. Garciandía. “Cada gesto de amor, de servicio o de entrega es una semilla del Reino que ya está germinando entre nosotros”.
El próximo 9 de noviembre, la Iglesia de Palencia celebrará su día diocesano con la certeza de que la santidad no es un privilegio, sino una llamada abierta a todos. En las parroquias, en las familias, en el trabajo, en el voluntariado… cada cristiano puede hacer visible el rostro de Dios en lo pequeño, en lo sencillo y en lo cotidiano.
Porque, como proclama el lema de este año, tú también puedes ser santo.