El próximo 17 de mayo, en la plaza de la iglesia de Santa María de Villamuriel de Cerrato, en el marco de la celebración de la Eucaristía, tendrá lugar la Coronación Canónica Pontificia de la Virgen del Milagro. Una cita en la que también se conmemorará el 425 Aniversario del “Milagro de la Cera”.
DESARROLLO DE LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA Y CORONACIÓN
A las 12:00h., después de situarse en sus asientos las autoridades, los niños de gracias y de vela y los cofrades, se abrirán los portones de la Iglesia de Santa María la Mayor y tres personas llevarán la corona hasta una peana. A continuación, saldrá del templo la Virgen del Milagro hasta el atrio, con los sacerdotes y el obispo de Palencia.
Tras incensar el altar, la corona y la cruz procesional… las monitoras de la celebración darán la bienvenida a los asistentes y a las cofradías que con sus estandartes/banderas se irán acercando a hacer el saludo a la Virgen del Milagro.
A continuación, saludará el Obispo y se pasará al acto penitencial, al canto del Coro y a la Oración Colecta.
En la Liturgia de la Palabra del próximo domingo se leerán las Lecturas propias del día -Solemnidad de la Ascensión- y tras la homilía del obispo se dará paso al “Rito de la Coronación”.
En un primer momento se dará lectura a una monición junto con la bula traducida, que estará situada en un marco con peana en el altar. A continuación, el obispo bendecirá la corona, la impondrá en la imagen siguiendo el ritual, e incensará la imagen de la Virgen del Milagro.
Tras el rezo del Credo y la Oración de fieles continuará la celebración con la presentación de las Ofrendas, la Plegaria Eucarística, el Padrenuestro, la Paz, y la Comunión que será distribuida por el Obispo y todos los sacerdotes.
Ya en los ritos finales habrá un momento de Acción de Gracias por parte de la Cofradía, Ayuntamiento y la Parroquia.
Tras la Bendición Final se explicará brevemente el desarrollo de la procesión y dará comienzo la misma.
PROCESIÓN
Participarán en la procesión las siguientes imágenes marianas llegadas de toda la Diócesis de Palencia.
- Nuestra Madre la Virgen de la Amargura, de los Nazarenos
- Virgen de la Piedad, de Herrera de Pisuerga
- Virgen de Belén, de Carrión de los Condes
- Virgen del Brezo, de Villafría de la Peña
- Virgen de Carejas, de Paredes de Nava
- Virgen del Castillo, de Autillo de Campos
- Virgen de Garón, de Antigüedad
- Virgen de Llano, de Aguilar de Campoo
- Virgen del Rasedo, de Cevico de la Torre
- Virgen de Revilla, de Baltanás
- Virgen de Ronte, de Osorno
- Virgen del Valle, de Saldaña
- Virgen de Villaverde, de Magaz de Pisuerga
- María Auxiliadora, de los Salesianos de Villamuriel de Cerrato
- Virgen de la Calle, de Palencia
TEXTO DE LA BULA (traducción del latín)
DICASTERIO PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS
De la Diócesis de Palencia
Al Excelentísimo Señor Don Mikel Garciandia Goñi, Obispo de Palencia, en atención a carta enviada el día 6 del mes de febrero de 2026, y en virtud de las facultades particulares concedidas a este Dicasterio por el Sumo Pontífice LEÓN XIV, concedemos gustosamente que
la venerada imagen de la Bienaventurada Virgen María bajo la advocación “del Milagro”, junto con la imagen de Nuestro Señor Jesucristo Niño, que es piadosamente venerada en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor, en la localidad de Villamuriel de Cerrato,
pueda ser coronada con preciosa diadema en nombre y por autoridad del mismo Sumo Pontífice.
Sin que obste nada en contrario.
Dado en la sede del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el día 25 del mes de marzo de 2026, en la solemnidad de la Anunciación del Señor.
+ Arthur Card. Roche Prefecto
+ Victorius Franciscus Viola, O.F.M. Secretario Arzobispo
LA CORONACIÓN CANÓNICA
La coronación canónica es uno de los Ritos litúrgicos católicos, instituido en el siglo XVII e incorporado en el siglo XIX a la liturgia romana, usado para resaltar la devoción por una advocación mariana y consiste en la imposición de una corona o coronas al icono o imagen escogida.
En un principio, podemos pensar que la Coronación canónica no es más que una celebración multitudinaria en torno a una imagen de la Santísima Virgen en la que el Obispo pone sobre las sienes de la imagen de María Santísima la corona que le ofrece su pueblo. Pero eso es simplemente un momento de todo lo que es una Coronación.
La Coronación Canónica es un proceso en el que hay que demostrar que una imagen concreta recibe un culto multisecular, es decir, que esa imagen haya movido desde muchos años, e incluso siglos atrás a los fieles a una veneración sincera a la Madre de Dios por medio de ese signo que es la imagen.
Como expresó Mons. Mikel Garciandía, obispo de Palencia, el pasado 15 de abril en Villamuriel de Cerrato, “cuando estamos hablando de las coronaciones de la Virgen, el matiz que añade una coronación pontificia es mostrar la catolicidad, el vínculo que tienen todas las iglesias locales con la iglesia de Roma”. Así, la coronación es “algo tan visual, tan sencillo como reconocer a María, a la madre de Jesús, a la madre de Dios, como nuestra reina”. Este hito, que viviremos el próximo domingo en Villamuriel de Cerrato, culmina más de cuatro siglos de devoción, “es un momento de celebrar, de alegrarnos como diócesis, y también de que sea un momento de unir a todas las vírgenes coronadas principales de nuestra iglesia local”.
Según la instancia o autoridad eclesiástica concedente, la coronación canónica puede ser:
- Pontificia: concedida por el pontífice.
- Diocesana: concedida por un obispo de diócesis.
- Litúrgica: es aquella que no necesita de permiso alguno, que la realiza cualquier eclesiástico y puede llegar a ser elevada al rango de Canónica Diocesana.
EL MILAGRO DE LA CERA
En 1601, Castilla atravesaba una intensa sequía. Ante esta situación, el entonces párroco de la villa, don Diego de Calabazanos, promovió una procesión de rogativa para implorar la intercesión de la Virgen. La imagen sería llevada hasta la ermita de Nuestra Señora del Otero, en las cercanías de la ciudad de Palencia, con el fin de pedir el don de la lluvia.
El clérigo, encargó buscar hachas de cera para alumbrarla con decencia y se alquilaron cuatro medias hachas a un cerero palentino, Francisco Martínez, las cuales pesaron exactamente ocho libras y media.
La víspera de la Ascensión, el 30 de mayo, partió la comitiva en un ambiente de oración y esperanza. Tras encenderse las hachas de cera, a la altura del arroyo de Villalobón, arder durante la misa en la ermita y regresar a la ciudad, la esposa del cerero volvió a pesar la cera devuelta. Así se descubrió que, en lugar de mermar tras haber estado encendidas, las hachas habían aumentado su peso, de forma inexplicable, en diez onzas.
Este suceso, que pronto se difundió entre los vecinos, fue puesto en conocimiento de la autoridad eclesiástica. Tras el correspondiente proceso de investigación y el dictamen favorable de teólogos, el Obispo de Palencia declaró el 9 de noviembre de 1601 la autenticidad del milagro. Como memoria permanente de aquel acontecimiento, se dispuso que las hachas quedaran expuestas junto a la imagen para veneración de los fieles.
La devoción a la Virgen del Milagro se consolidó con el paso de los siglos. En 1868, ante una nueva y grave sequía, los habitantes de Villamuriel recurrieron nuevamente a su patrona, organizando otra procesión de rogativa hasta Palencia. Aquel día, una multitud acompañó a la imagen en un recorrido marcado por la súplica y la confianza. De manera especialmente significativa, volvieron a encenderse las mismas hachas vinculadas al milagro original.
En la actualidad, la Cofradía de la Virgen del Milagro continúa custodiando y transmitiendo esta tradición, especialmente durante las Fiestas de la Ascensión, en las que se celebran actos cargados de devoción popular, como la procesión y la participación de los “Niños de Gracias”.