Así fue el VI Centenario de la Catedral de Palencia

Hace 100 años la Diócesis de Palencia también tuvo la oportunidad de celebrar un Centenario de su Catedral. Y buena cuenta de aquello da el “Libro del VI Centenario de la S.I. Catedral de Palencia”. Una obra de la “Comisión Organizadora” de aquel Centenario, con fotografías de Sanabria, Vielva y Alonso e impreso en Palencia por “Imprenta y Librería de Afrodisio Aguado”.

Los actos centrales de la celebración, que combinaron liturgia, música y arte, se desarrollaron del 4 al 6 de junio de 1921 en la Catedral, en la Sala Capitular, en el Claustro, en la Plaza de la Inmaculada y en el Teatro Principal de la capital palentina.

Durante estos días se desarrolló un “programa litúrgico especial” preparado para tal efecto por la Comisión de Liturgia de la Diócesis de Palencia; se colocó una “lápida conmemorativa” y se realizó una “Exposición Diocesana de Arte Retrospectivo” a cargo de una comisión nombrada por el Sr. Obispo; y por último, se realizó una “gran velada artístico-musical”.

Participaron en los actos presididos siempre por el Sr. Obispo de Palencia, Mons. Ramon Barberá y Boada: el cardenal Primado de España y antiguo obispo de Palencia, Mons. Enrique Almaraz y Santos; el obispo de Salamanca, Mons. Julián de Diego Alcolea; el obispo de León; el abad mitrado de San Isidro de Dueñas; el visitador provincial de la Orden Cisterciense; el Cabildo de la S.I. Catedral en pleno; el clero de la diócesis. parroquias, órdenes religiosas...; las autoridades municipales y provinciales; y multitud de fieles palentinos.

En la parte musical participaron: la Escolanía de los PP. Jesuitas de Carrión, las Capillas corales de las catedrales de Valladolid, Burgos, Ávila, León y Palencia, la Schola Cantorum del Seminario Mayor de Palencia, los Organistas parroquiales de la Diócesis y la banda municipal de Música de Palencia.

 

ACTOS DEL VI CENTENARIO DE LA CATEDRAL DE PALENCIA

 

Tal y como consta en el Libro, el 4 de junio de 1921, a las 12 de la mañana hubo repique general de campanas y la Banda Municipal de música recorrió las calles de la población, precedida de los gigantones.

El 5 de junio de 1921, a las siete de la mañana, hubo dianas por la Banda de música que anunciaban el momento central de la celebración del Centenario, con la solemnísima Misa Pontifical, en la que predicaría el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Salamanca, y a continuación, un solemne Te Deum en acción de gracias. Así lo recoge el “Libro del VI Centenario de la S.I. Catedral de Palencia”:

 

La animación era extraordinaria, reflejándose en todos los semblantes la más franca y completa alegría, impregnada de emoción religiosa.

Fué incalculable el número de forasteros llegados de los diversos puntos de la Provincia, y en todos ellos se notaban los grandes deseos en que ardían de visitar la Catedral y asistir a la Misa Solemne que había de celebrarse a las diez; extraordinaria solemnidad para la que se habían hecho los necesarios preparativos en la Capilla mayor, ensanchando su Presbiterio para que en él pudiesen tener asiento, con la correspondiente separación y posible comodidad cuantos habían de asistir.

LA MISA

Poco antes de las diez llegaron a la Catedral e Emmo. Sr. Cardenal, acompañado de nuestro querido Prelado, los Sres. Obispos de Salamanca y León, Rvdmo. P. Abad Mitrado de Dueñas y el Sr. Visitador General de los Religiosos Cistercienses. El Excmo. Cabildo Catedral recibió, a la puerta episcopal, a tan dignísimas y elevadas jerarquías. Poco después el Emmo. Sr. Almaraz se revestía los ornamentos Pontificales. No se recuerda haber presenciado nunca mayor solemnidad, ni mayor concurso de fieles: presentábase nuestra Catedral hermosa y radiante de luces; vistosas y riquísimas colgaduras de damasco adornaban el coro y cubrían los muros de la Capilla mayor en cuyo centro se destacaba el valioso altar de plata.

Al lado de la Epístola se hallaban los Reverendos Prelados, Sres. Obispos de Palencia, Salamanca y León, el Sr. Abad Mitrado de Dueñas y el Sr. Visitador General del Císter: al lado del Evangelio, bajo riquísimo dosel, tenía su trono el Eminentísimo Sr. Cardenal, que ofició de Pontifical.

Ocupaban lugares preferentes el Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad, con maceros; Sr. Gobernador civil de la provincia; varios Sres. Diputados Provinciales, nutrida representación del elemento militar y Comisiones de diversas entidades civiles. Al lado del Evangelio, junto a la barandilla del Presbiterio tenía su puesto de honor la Comisión de actos religiosos y artístico-literarios.

Y comenzó la Misa, solemnísima, Pontifical, a cuatro voces, obra del celebérrimo compositor de arte religioso-moderno, Max Filke, ejecutada por la Capilla de Música de esta S. I. Catedral, reforzada por muchos y muy valiosos elementos procedentes de Valladolid, León y Ávila, y un grupo de veintidós niños de los que forman la «Schola Puerorum» que los PP. Jesuítas tienen establecida en su Colegio de Carrión de los Condes, más el conjunto de grande orquesta.

Ocupó la Sagrada Cátedra el Rvdmo. Sr. Obispo de Salamanca, el cual fué en esta Diócesis Canónigo Magistral, quien, lleno de unción evangélica, explicó el origen de las Catedrales, que toman este nombre por hallarse en ellas la cátedra del obispo, expuso todo el alcance y significación de la fiesta que se celebraba, y terminó excitando a los fieles a la asistencia a los actos religiosos que se celebren en la Catedral, y a vivir cada día más unidos a los obispos, puestos por el Espíritu Santo para regir la Iglesia de Dios.

Y continuó el Santo Sacrificio... Las voces de cantores y las notas del órgano; las armonías de la orquesta y la voz del celebrante se fundían en sublime conjunto, no de otra manera que:

«Cuando inundan el aire de armonía
las aves en las hojas apiñadas;
cuando la tierra saludando al día
desata ríos, fuentes y cascadas...»

(Zorrilla)

Pero hay momentos solemnes sobre toda ponderación: el acto de la elevación. Híncanse todas las rodillas, la emoción más pura y santa se apodera de los espíritus; laten los corazones dulcemente impresionados; asómanse las lágrimas a muchos ojos, tímidas, primero, triunfadoras después, formando hilitos que descienden por las mejillas...; las gentes derraman lágrimas que ungen, lágrimas que redimen... Callaron súbitamente las voces de los cantores y el acompañamiento de la orquesta... solamente las notas del órgano envían al Soberano de Cielos y Tierra una plegaria de acordes, dulce y sentida, como el canto del cisne cuando va a expirar. El Dios tres veces Santo, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob estaba entre nosotros... se le sentía...; la luz indeficiente de la divina Esencia todo lo inundaba con resplandores de gloria...; y las manos golpeaban el pecho,..; y las frentes seguían humilladas, y latían los corazones... latían en supremo deliquio de amor...

Mediaba el incruento Sacrificio:

«Y se alza del altar la voz tremenda
que las palabras del Señor repite?
cantadas, porque el pueblo las comprenda;
solemnes, porque el pueblo las medite...»

(Zorrilla)

Con las últimas oraciones y la bendición del celebrante, tocó a su fin aquella Misa que dejó en todos el dulce sentimiento de imborrables recuerdos... entonces...

«El órgano despliega rebramando
la voz robusta de sus trompas de oro,
como por la cascada caen rodando
aguas y espumas en tropel sonoro...»

(Zorrilla)

Terminada la misa se cantó un Te Deum, a cinco voces mixtas, del reputado compositor Ignacio Miffererer, en cuya ejecución tomaron parte los mismos elementos que en la Misa lucieron sus do-tes musicales y artístico entusiasmo.

Y salimos del templo Catedral con el alma llena de dulces emociones y el corazón rebosante de la más pura alegría.

 

Ya en la tarde del 5 de junio de 1921 se celebró una solemne exposición del Santísimo, con Estación y Rosario; Sermón a cargo del Magistral de la Catedral, y Reserva del Santísimo Sacramento. Así se recoge en el “Libro del Centenario”:

 

Con la misma concurrencia que por la mañana, se celebró solemne fiesta en la Catedral con exposición de S. D. M., Rosario y Sermón a cargo del M. I. Sr. D. Vicente Matía, Canónigo Magistral, que desarrolló el siguiente tema: «Las Catedrales góticas son el aliento, el impulso, la florescencia más brillante del espíritu cristiano que vivifica todas las manifestaciones de la vida y de la actividad humana durante la Edad Media».

Después de ensalzar las bellezas artísticas de nuestra Catedral, expuso atinadas consideraciones sobre la perpetuidad e indefectibilidad de la Iglesia fundada por Cristo. Después del sermón los mismos elementos de la mañana cantaron el salmo «Credidi», a ocho voces y grande orquesta, compuesto por el Sr. Maestro de Capilla de esta S. I. Catedral. Seguidamente cantaron el «o sacrum convivium», motete a ocho voces y grande orquesta, obra del celebérrimo compositor alemán Franc Nekes, y el «Tantum ergo...» a coro de tres voces, del compositor Don Vicente Goicoechea, terminando tan hermosa solemnidad con la reserva y la bendición con el Santísimo, en la que ofició de Pontifical el Reverendísimo Sr. Obispo de Salamanca.

Tal fué el último acto de las fiestas de carácter exclusivamente religioso que se celebró dentro de las amplias naves de nuestra bella Catedral:

«Aquel templo sostenido
en cien góticos pilares,
donde un pueblo posternado
elevó a Dios su plegaria
a la llama solitaria
de la fe del corazón...»

(Zorrilla)

 

Llegamos al 6 de julio de 1921. Por la mañana, la Catedral fue testigo del descubrimiento de una lápida conmemorativa del VI Centenario y se inauguró de la Exposición Diocesana de Arte Retrospectivo, con asistencia de la Banda de música.

Esta magna exposición, que arrancaba en el Claustro de la Catedral, contó con 143 obras de arte religioso de toda la Diócesis de Palencia.

A un importante número de obras de la propia Catedral, se añadieron otras procedentes de las parroquias de Ampudia, Amusco, Astudillo, Autilla del Pino, Bahillo, Baños de Cerrato, Barcenilla, Becerril de Campos, Castrillo de Villavega, Castromocho, Cevico de la Torre, Dueñas, Espinosa de Villagonzalo, Frechilla, Frómista, Fuentes de Nava, Grijota, Husillos, Itero de la Vega, Osornillo, Osorno, Palacios del Alcor, Paradilla, Paredes de Nava, San Cebrián de Campos, Santillana de Campos, Santoyo, Támara, Valdeolmillos, Valdespina, Vertabillo, Villamediana, Villarramiel, Villasabariego, Villalcázar de Sirga y Villaumbrales.

De la capital palentina se incorporaron a la Exposición obras del Museo Episcopal, de la Parroquia de San Miguel, de la Parroquia de Nuestra Señora de la Calle, y del Convento de Religiosas Canónigas de San Agustín.

En la Exposición también hubo piezas de las parroquias de las localidades vallisoletanas de Encinas de Esgueva, Fombellida, Gatón de Campos, Manzanillo, Piñel de Abajo, Medina de Rioseco, Villagarcía de Campos. Estas parroquias hoy pertenecen a la Archidiócesis de Valladolid, pero en 1921 eran parte de la Diócesis de Palencia.

 

Ya por la tarde del 6 de junio de 1921, a las siete, un abarrotado Teatro Principal acogió una “velada literario-musical” en honor de los ilustres huéspedes, de las autoridades y del pueblo de Palencia. Una velada dividida en tres partes, cuyo programa fue el siguiente:

PRIMERA PARTE

a) Discurso presentación del M. Sr. D. Eugenio Madrigal, Arcediano de la S. I. Catedral.

b) «El Arte cristiano», discurso del M. I. señor D. Matías Vielva, Canónigo Archivero de la Santa Iglesia Catedral y Profesor de Arqueología en él Seminario Conciliar de esta ciudad.

SEGUNDA PARTE

Conferencia de D. Gonzalo Castrillo, Maestro de Capilla de la S. I. Catedral, sobre «El canto popular religioso y su desarrollo en la iglesia española» con ejemplos prácticos que había de interpretar la «Schola puerorum» del Colegio Seminario de Cardón de los Condes.

 «Viejo canto israelita» recogido por D. Jesús Aroca, en la Colección Naumbdurg, ministro oficiante de la Sinagoga de París y armonizado por el notable compositor D. Jacinto R. Manzanares.

 «Psalite Deo» (siglo X) canto encontrado en un Códice descubierto en Vich.

 «Cantiga X» del Rey D. Alfonso el Sabio, tomada del Códice b-j-2 perteneciente a la Biblio-teca de El Escorial, transcrita por el P. Luis Villalba Muñoz (O. S. A.)

 «Villancico popular» de Juan de la Encina (Cancionero de Barbieri, traducción del P. Luis Villalba (O. S. A.)

TERCERA PARTE

«Introducción al renacimiento musical español» (En esta parte los ejemplos prácticos correspondían a una Capilla de música, compuesta de la «Schola puerorum» y un numeroso conjunto de artistas pertenecientes a las Catedrales castellanas circunvecinas y de esta localidad) dirigidas por el Maestro de Capilla de la S. I. Catedral de Valladolid.

 «Coplas de Jorge Manrique» (musicadas por A, de Mendoza) a cuatro voces de hombre.

 Motete «Pater peccavi...» a coro de seis voces mixtas, por Cristóbal Morales (obra inédita de una Antología, por D. Esteban (por D. Juan B. Elústiza y D. Gonzalo Castrillo.)

 «Laude espiritual» (número 33 del tercer libro): «No ves, mi Dios, que este alma se consuela…» por D. Francisco Guerrero, a tres voces mixtas.

 «Villanesca espiritual «Oh Virgen, cuando os miro no cabe en mí mi alma de gozo» por don Francisco Guerrero, a tres voces mixtas.

 «Ave María» por don Joaquín Martínez, Maestro de Capilla y Organista de la S. I. Catedral de Falencia en el siglo XVIII, a cuatro voces mixtas.

 

Con esta velada terminaron las fiestas conmemorativas del VI Centenario de la colocación de la primera piedra de nuestra hermosa Catedral. El VII Centenario, en junio de 2021 nos espera.

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