II Domingo de Adviento - Em-barazada

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Hay un mito invisible que cuenta como, cuanto menos te complicas la vida más feliz vas a ser, cuanto más cómodo estés en tu casa, aislado de los problemas, mucho mejor. Pero este mito tiene mucho de trampa.

 

EN EL EVANGELIO

 

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:

- Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

- No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. [...]

María contestó:

- Aquí está la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra.

Y la dejó el ángel.

 

ENTRE LÍNEAS

 

¿Conoces a alguna mujer embarazada que no sea optimista y esperanzada? ¿De dónde le brota la esperanza? No será de las noticias del telediario ni de los datos de las estadísticas... la esperanza le viene de dentro. Es curioso que brote de algo tan frágil o quizá no sea tan extraño. A lo mejor es el querer con fuerza, el complicarse la vida e implicarse en el cuidado de otros lo que aporta la fuerza y la energía interior, lo que aporta esperanza, ilusión, ganas...

Otra vez, Dios, comienza su historia desde lo frágil, lo marginal, lo maldito... pero esperanzado, valiente, disponible, comprometido....

 

EN LA VIDA MISMA

 

¡Gerardo nos resucitó!

Y ¿quién es Gerardo? Un deficiente mental, 33 años de edad, los últimos quince ha vivido encadenado en la tumba de su casa, un peligro público por su agresividad. Su papá con noventa años es el que cada día va a por su comida.

La señora Mari Atoche, asistente social en el hospital del seguro, como buena samaritana, se acercó para “conocer el caso” y... Difícil, este tipo de enfermedades no las cubre el seguro, es una de tantas personas de descarte.

No se da por vencida: Le reciben en el psiquiátrico de San Juan de Dios, pero tenemos que pagar, y la familia... imposible. ¿Por qué no presentamos el problema a la comunidad y pedimos apoyo?

El domingo, en la Eucaristía, informa y propone que la colecta sea para apoyar a Gerardo, se recaudan 400 euros, suficiente para internarle.

Ha pasado un mes y el peligroso Gerardo acompaña cada día a su papá en el quiosco, es él quien lleva las riendas del negocio, una vecina se encarga de que tome sus medicinas cada día.

El caso de Gerardo ha abierto los ojos del corazón a la comunidad: “Quince años encadenado y en un mes se ha curado”. “Sí, se puede, pero trabajando juntos”.

Se sigue haciendo la colecta un domingo al mes. Convencidos de que la salud es un derecho y los derechos no se pagan hay que conquistarlos de manera organizada, solidaria, poniéndonos en los zapatos del otro. La salud es un acto de amor al prójimo.

Gracias Gerardo, nos recuerdas el derecho de todos a vivir bien y nos comprometes a caminar juntos para lograrlo.

 

PARA PENSAR

 

No te da un poco de envidia lo que ha pasado en la comunidad de Gerardo. Se ve que es una comunidad viva. Realmente fue el implicarse, el complicarse con Gerardo y su familia lo que le proporcionó esa vida. Embarazados de su enfermedad le aportan salud y ellos mismos se sienten útiles, que su labor tiene sentido.

No nos vendría bien embarazarnos un poco, cada uno, como comunidad, complicarnos un poco la vida para resucitar el ánimo y la esperanza...

Piensa a tu alrededor, si en algún lugar no necesitan tu tiempo, tus saberes, tu esperanza para...

 

Y UNA ORACIÓN

 

Yo te saludo, María,
porque el Señor está contigo,

en tu casa, en tu calle, en tu pueblo,
en tu abrazo, en tu seno.

Yo te saludo, María,
porque concebiste y diste a luz un hijo,

Jesús, la vida;
y nos enseñaste cuánta vida
hay que gestar y cuidar
si queremos hacer a Dios presente.

Yo te saludo, María,
porque te dejaste guiar por el Espíritu

y permaneciste a su sombra,
tanto en la tormenta como en la bonanza,
dejando a Dios ser Dios
y no renunciando a ser tú misma.

Yo te saludo, María,
hermana peregrina.

Camina con nosotros,
llévanos junto a los otros
y mantén nuestra fe.

 

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