No son buenos tiempos para intentar ser buena persona. La mayoría de los modelos que se nos presentan dejan mucho que desear en calidad humana. Sería interesante ir en dirección contraria porque no hay nada más grande a lo que aspirar en la vida que, a ser buena persona. Y nada más gratificante.
En un mundo, en una sociedad en la que cada vez somos más insensibles al sufrimiento ajeno, tiene que aparecer la bondad relacionada con la compasión. La compasión no es llorar por alguien. La compasión tiene dos actitudes: una es la empatía, ponerte en el lugar de los demás; y otra es el querer ayudar a esas personas.
El concepto de empatía tiene que ver con querer ponerme en tu posición, pero sobre todo poder ayudarte, querer que estés mejor, aliviar tu sufrimiento.
La compasión es la actitud que tienen esas personas que te dicen: “¿en qué puedo ayudarte?” Todos conocemos personas que te dan todo, que hacen lo que pueden para que estés mejor y en cómo pueden ayudarte. Estas personas las admiramos sin duda, por su calidad humana.
Necesitamos, en esta sociedad que se ha vuelto tan hostil, tan agresiva, tan individualista, reivindicar la importancia de la bondad, de la compasión, del altruismo. Necesitamos buenas personas, no en el sentido “tonto” de la palabra sino en el sentido más grande, más digno.
Pregúntate cómo quieres ser. Porque tú eres como quieres ser. Tu no eliges tu estatura o el color de tus ojos, pero tú sí que puedes elegir cómo quieres ser. Eso sí que está en nuestras manos. Todos podemos, si queremos elegir, ser honestos, ser íntegros. Todos podemos elegir dar las gracias o pedir las cosas por favor. Todos podemos preocuparnos por los demás, ayudar a los demás. Todos podemos no ser arrogantes, no ser... tú decides cómo quieres ser.
Es interesante interpelarse alguna vez cómo nos gustaría que los demás hablaran de nosotros cuando no estemos. Ese será nuestro ideal de vida, eso es lo que significa para nosotros ser una persona grandísima. Eso es lo que tú quieres y el camino entre donde estás ahora y ese ideal es el gran reto que tiene la vida para cada uno de nosotros. Porque la vida va de intentar luchar para ser cada día un poco mejor, de acercarnos a ese ideal, de ser mejor como padre, como madre, como pareja, como profesional... Eso es lo que nos hace sentir bien y tener calidad humana.
Pablo Espina