Se presenta "Puentes de Misericordia", Carta pastoral de nuestro obispo para la Pascua 2026

Esta misma mañana nuestro obispo D. Mikel, ha presentado su Carta Pastoral para la Pascua de 2026 que lleva por título «Puentes de misericordia». Un texto en el que invita a la comunidad diocesana a profundizar en la sinodalidad y afrontar un «cambio de paradigma» pastoral, proponiendo la misericordia como respuesta concreta a los desafíos de la sociedad que vive un cambio de época.

 

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La oportunidad de la Pascua

Nuestro obispo sitúa la «misericordia» como eje central del mensaje pascual y como respuesta concreta a las muchas heridas, que hacen crecer las distancias entre las personas. Así, hoy más que nunca estamos llamados a construir puentes que nos acerquen y nos reconcilien.

D. Mikel nos invita a vivir la Pascua no solo como un tiempo litúrgico, sino como una oportunidad de transformación personal y comunitaria. Desde la experiencia del Resucitado, el obispo invita a los fieles a ser testigos activos de esperanza en su entorno cotidiano. “La Pascua no puede quedarse en un rito; debe traducirse en gestos concretos de cercanía, escucha y compromiso”, ha afirmado.

Mons. Garciandía, en esta Pascua, nos anima a pasar de las palabras a los hechos y a poner especial énfasis en las heridas de la sociedad actual: “La misericordia se hace creíble cuando llega a quienes más sufren. No basta con reconocer las realidades de dolor: necesitamos implicarnos y ofrecer respuestas concretas”, y así anima a la comunidad diocesana a impulsar iniciativas de acompañamiento y presencia activa en el mundo que vivimos.

 

Un nuevo paradigma para una Iglesia «en salida»

Inspirado en el lema del Plan Pastoral actual, «Creando puentes. Creciendo como Iglesia sinodal y misionera», y acogiendo las aportaciones de la Diócesis de Palencia a la “Asamblea de la Iglesia en Castilla” (Ávila, del 30 de abril al 2 de mayo de 2026), nuestro obispo subraya que la renovación eclesial requiere más de un cambio de mentalidad que de estructuras.

D. Mikel insiste en la necesidad de «salir a buscar a tantos náufragos de la vida que buscan un sentido, una razón para seguir esperando». La Carta invita, de esta manera, a no quedarnos en nuestras comunidades mirando hacia dentro; estamos llamados a salir, a acompañar y a estar presentes en las periferias de nuestra sociedad.

En este sentido, la Carta subraya la importancia de reforzar la vida comunitaria, la corresponsabilidad y la participación activa de todos los fieles, especialmente en el ámbito parroquial.

El obispo advierte -citando la aportación de Palencia a la “Asamblea de la Iglesia en Castilla”- que las dinámicas y estructuras actuales a menudo funcionan únicamente «hacia adentro» y están pensadas para «los ya convencidos». Por ello, es necesario pasar de una pastoral de «mantenimiento» a una netamente «evangelizadora».

Así, es necesario ahondar en el «discernimiento misionero» de nuestra Iglesia diocesana, redescubriendo su ser y misión en el momento presente. Un momento actual, en un cambio de época, que nos llama a ser una «Iglesia acogedora» más abierta y presente en las «periferias» de la sociedad.

 

Superar el clericalismo y potenciar el laicado

Uno de los pilares de la Carta es la urgencia de superar el clericalismo para alcanzar una «corresponsabilidad diferenciada», en la que «cada bautizado asume su bautismo y su vocación específica, acogiendo el carisma con el que enriquece a la comunidad». Una invitación a «ir tejiendo una comunidad cristiana plenamente madura y consciente», en la que «ya no puede haber cristianos de primera o de segunda». Así, entre otras cuestiones, propone:

- Fortalecer la formación del laicado para que cada vocación eclesial se desarrolle plenamente.

- Impulsar los ministerios laicales, que deben ser reconocidos progresivamente por toda la comunidad.

- Recuperar el valor de la Eucaristía dominical, en la que «es el entero pueblo de Dios el que celebra y vive domingo a domingo lo que nos ofrece y pide el Señor».

- Integrar la religiosidad popular, las cofradías, santuarios, peregrinaciones y otras experiencias de primer anuncio, en los procesos de iniciación a la fe y el catecumenado.

 

El ministerio de la reconciliación y el diálogo con el mundo

La Carta también aborda la necesidad de una conversión personal como motor de cambio pastoral y social. Destaca la importancia de superar la «crisis del sacramento de la reconciliación», señalando que la confesión individual y el acompañamiento son esenciales para un crecimiento sano en la fe y el discernimiento vocacional.

Finalmente, el obispo anima a la Iglesia de Palencia a ser «fermento, sal y luz» en un mundo neopagano, dialogando especialmente con los jóvenes y trabajando por una cultura de justicia y paz. Con este documento, la diócesis reafirma su compromiso con la realidad social de Palencia, apostando por una Iglesia cercana y comprometida. “Queremos ser una Iglesia que tienda puentes, que acompañe y que contribuya a construir una sociedad más humana, más justa y más fraterna”, concluye.