Palabra y Vida - Tarea y compromiso

Palabra y Vida - Tarea y compromiso

Cuarenta días después de la resurrección Jesús fue elevado al cielo en presencia de sus discípulos. Recordamos este acontecimiento con el nombre de Ascensión a los Cielos. El relato que nos cuenta san Mateo es conciso y parco en detalles y se centra en la tarea y el compromiso que tienen que asumir los discípulos cuando Él se vaya.

 

Id y haced discípulos

Jesús elige para su despedida un lugar entrañable para Él y sus discípulos, un monte de Galilea donde comenzaron su misión y seguro que les era familiar. En el entorno que les era familiar y donde el Señor les eligió se despedirá de ellos continuación de la primera llamada. No hay palabras profundas y sentidas, ni gestos especiales que expresen el dolor de la separación y expresen afecto. San Mateo no se entretiene en detalles y resalta la tarea a realizar: id y haced discípulos. En su ausencia, la tarea a realizar recae en ellos. Les transmite el deseo de la misión porque la iglesia debe ser esencialmente una comunidad misionera, siempre en camino y siempre con el deseo de atraer a Jesús nuevos discípulos. Invitación constante de no encerrarse sino salir y llevar a Dios a los hombres. Os paso el testigo podemos ver que les dice Jesús. Hasta ahora Yo he predicado, he hecho signo de salvación, he hablado del Padre, he mostrado el camino de la salvación, ahora os toca a vosotros. Es la hora de vuestra responsabilidad y vuestro compromiso.

 

Enseñarles a guardar mi Palabra

El segundo deseo que expresa Jesús antes de subir al Padre es el modo de cómo hacer discípulos, cómo evangelizar. La pedagogía a seguir es enseñar a guardar la palabra. Un doble mandato donde en primer lugar se pide la transmisión de la palabra y en un segundo momento conservarla, guardarla, mantenerla viva en su corazón y en el corazón de quien la recibe. Sigue siendo la manera de evangelizar y de hacer discípulos. En primer lugar, llevar la palabra y el mensaje del Señor y luego alentar y animar a guardarlo, a vivirlo y a hacerlo realidad. Evidentemente la primera manera de enseñar es con el ejemplo, de poco sirven las palabras si no hay testimonio. En la medida que nos vean guardar y cumplir la palabra estaremos llamando al seguimiento y por lo tanto haciendo nuevos discípulos.

 

Yo estaré siempre con vosotros

La despedida de Jesús no es para siempre. Su presencia continua entre nosotros. Eso les dice a sus discípulos: estaré con vosotros siempre. Ciertamente que acaba una manera de presencia de Jesús a la vez que se nos invita a descubrirle presente de otro modo. Su promesa de estar siempre con nosotros no es un simple deseo es la manifestación de su resurrección, de su vida siempre a nuestro lado. De qué serviría que Cristo hubiera resucitado si eso suponía abandonar su presencia entre nosotros y dejarnos solos. Pero necesitaremos de un esfuerzo para verle presente en las cosas de cada día, en las celebraciones litúrgicas y en las obras de caridad. No siempre tenemos los ojos abiertos para ver a Dios a nuestro lado. No pocas veces las situaciones de la vida oscurecen la visión de Jesús presencia entre nosotros. Cada vez son menos los signos en los que vemos a Dios. Nos cuesta verlo en el hermano que sufre, que pide, que vive en soledad. Nos resulta costoso encontrarlo en la iglesia, en la Eucaristía y en el Sagrario. No siempre la belleza, la naturaleza y la vida nos recuerdan que Dios está presente.

 

Medios de Comunicación Social

Se nos ha dicho que debemos anunciar a Dios a nuestro mundo. Ello nos hace ser reporteros de Dios, comunicadores la Palabra y transmisores de la Buena Noticia. Por eso hoy celebramos la Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales y felicitamos a la vez que rezamos por quienes en nuestra diócesis hacen este servicio.

 

José María de Valles - Delegado diocesano de Liturgia