Del 27 al 31 de julio se celebrará en Palencia el XXXIV Encuentro Nacional de Vírgenes Consagradas, un acontecimiento que este año, con gran alegría, tendrá como sede nuestra diócesis. Un Encuentro que llevará por lema “Enviadas a ser presencia, creando puentes en el mundo”.
Página web del Ordo Virginum - España
Las participantes se alojarán en la Casa de Espiritualidad “Santa María de Nazaret” (Ctra. de Burgos), de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, y compartirán unos días de formación, oración, convivencia y conocimiento de la riqueza histórica y cultural de nuestra tierra.
El programa preparado ha tenido una magnífica acogida, lo que se ha reflejado en el elevado número de inscripciones. Así, está prevista la participación de alrededor de 80 personas llegadas de distintos puntos de España.
El encuentro contará con la presencia del obispo de Palencia, Mons. Mikel Garciandía, así como de varios delegados de Vida Consagrada que participarán a lo largo de los distintos días. También acompañará una de las jornadas, el obispo auxiliar de Getafe, Mons. José María Avendaño, referente del Ordo Virginum en España.
El programa del Encuentro recoge actividades de todo tipo: momentos de oración, celebraciones litúrgicas, ponencias, talleres, espacios de reflexión y diálogo... También se han incluido actividades lúdicas, como taller de manualidades, visitas culturales, excursiones y momentos que ayuden a fortalecer los lazos de fraternidad entre todas las participantes.
PROGRAMA
Lunes, 27 de julio
• 17:00: Acogida
• 19:30: Vísperas y Eucaristía
• 21:00: Cena
• 21:45: Presentación y dinámica inicial
Martes, 28 de julio
• 08:30: Laudes
• 09:00: Desayuno
• 10:00: Ponencia. Mons. Mikel Garciandía, obispo de Palencia. “Identidad vocacional según la Palabra”.
• 11:15: Café
• 11:45: Grupos de reflexión y puesta en común
• 13:00: Eucaristía. Mons. Mikel Garciandía, obispo de Palencia
• 14:00: Comida y descanso
• 16:30: Mesa de experiencias: Ana Mª Mesa (Cádiz) “Historia del Ordo Virginum”. Norka Risso (Madrid) “Espiritualidad esponsal”. Perdón Pérez (Pamplona) “Identidad y carisma propio”
• 18:00: Merienda
• 19:30: Adoración
• 20:15: Vísperas especiales y Reserva
• 21:00: Cena
• 21:30: Grupo de Servicio y comunión
Miércoles, 29 de julio
• 08:30: Laudes
• 09:00: Desayuno
• 10:00: Ponencia de Mons. Mikel Garciandía, obispo de Palencia. “Misión y consagración como signo en la sociedad actual”
• 11:15: Café
• 11:45: Grupos de reflexión y puesta en común
• 12:30: Eucaristía
• 13:30: Comida
• 14:50: Excursión: La Aguilera (Burgos) “Iesu Communio”. Venta de Baños (Palencia) “La Trapa”
• 21:30: Cena
• 22:00: Taller de manualidades 3D para una ofrenda floral a María
Jueves, 30 de julio
• 08:30: Laudes
• 09:00: Desayuno
• 10:00: Ponencia de D. Miguel Ruiz Prada, sacerdote. “Vida espiritual y afectiva”
• 11:15: Café
• 11:45: Taller/dinámica de comunicación con Victoriano Pardo
• 14:00: Comida
• 15:30: Visita al Museo Diocesano. Visita a la Catedral. Eucaristía y renovación del Propósito. Visita al Cristo del Otero
• 21:00: Cena
• 21:30: Reunión de valoración. Diócesis y perspectiva Encuentro Nacional 2027. Acto Mariano y ofrenda floral
Viernes, 31 de julio
• 08:00: Laudes y Eucaristía
• 09:00: Desayuno y despedida
EL ORDO VIRGINUM
El Orden de Vírgenes constituye un orden, no una orden, es decir, un grupo eclesial con características propias y bien definidas. Responde en obediencia filial al Obispo Diocesano y a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica. Reúne a mujeres de todas las edades y con un único objetivo: “Servir a Cristo en medio del mundo”.
No son tan conocidas como otras Instituciones de la Vida Consagrada, sin embargo, las vírgenes consagradas fueron las primeras mujeres en la historia de la Iglesia que se entregaron al servicio de Jesús y de su Iglesia. Con el paso de los siglos, fueron desapareciendo o, mejor dicho, integrándose en la vida monástica.
Gracias al impulso de renovación eclesial que inspiró al Concilio Vaticano II, comenzó la restauración del rito de consagración del OV, concretamente, en la constitución sobre la sagrada liturgia, del 4 de diciembre de 1963. El rito se promulgó el 31 de mayo de 1970 y entró en vigor el 6 de enero de 1971.
El nuevo Código de Derecho Canónico (1983) reconoce esta forma de vida consagrada en la Iglesia y especifica su naturaleza jurídica en el canon 604. En cada diócesis, el obispo suele aprobar su propio directorio para el Ordo o bien cada Conferencia Episcopal para su propio país.
El Obispo Diocesano es la autoridad que modera a quienes son admitidas a este Orden y su figura referente. A él compete reconocer, respetar y promover el Ordo; realizar el discernimiento de carismas; y, decidir la admisión, misión que puede llevarla a cabo personalmente o mediante un delegado o delegada suyo.
Su particularidad es que viven en sus casas y de sus propios trabajos. No tienen Constituciones o Estatutos propios, ni una superiora, y dedican una parte de su tiempo a algún servicio en la Iglesia diocesana (educativo, social, catequético, litúrgico, etc.).
Las condiciones de las candidatas a virgen consagrada son las siguientes: que no haya celebrado nupcias, ni vivido publica o manifiestamente en estado opuesto a la castidad; tener más de 25 años. Madurez humana: personalidad y afectividad equilibradas; salud espiritual y fortaleza psíquica; aptitud para la castidad; capacitación laboral o profesional que posibiliten su autonomía económica; carisma de virginidad: existencia del don gratuito de Dios; y sentido de Iglesia: capacidad de comunión eclesial y obediencia filial al Obispo diocesano.
A pesar de vivir de sus trabajos entre la sociedad civil como consagradas, su corazón pertenece enteramente a Dios. Por eso, es muy importante para ellas la oración y la eucaristía diarias, que les mantiene unidas al esposo; además de compartir tiempo y formación juntas, tanto en los distintos encuentros diocesanos durante el año, como en las distintas jornadas de teología, los congresos de la CEE y el Encuentro Nacional del Ordo Virginum, que cada año se celebran en un lugar distinto de España.
Desde el 31 de mayo de 1970, en que fue promulgado el nuevo ritual del Ordo Virginum, numerosas mujeres en diversos países del mundo adoptaron este estado de virginidad consagrada. Son en torno a 5.000, repartidas en Europa (España, Alemania, Bélgica, República Checa, Dinamarca, Francia, Gran Bretaña, Irlanda, Italia, Polonia y Luxemburgo), América (Argentina, Brasil, Colombia, Canadá́, Chile Costa Rica, México, Venezuela y Estados Unidos), África (Gabón y Níger), Asia (Israel, Jordania y El Líbano), y Australia.
En España son más de 250, y la Diócesis de Palencia cuenta en la actualidad con 4 vírgenes consagradas.
SALUDO DE MONS. MIKEL GARCIANDÍA
A LAS PARTICIPANTES EN EL ENCUENTRO
Queridas hermanas, paz y bien.
Me cabe el honor, como obispo de Palencia, de acoger este año en la diócesis vuestro encuentro nacional. Y, a través de estas palabras, me gustaría ir “abriendo boca” de cara a que esa asamblea sea toda ella en torno a vuestro Amado Esposo, a nuestro Señor Jesucristo y para el bien de toda la Iglesia.
El lema del encuentro: “Enviadas a ser presencia creando puentes en el mundo”, me recuerda en su primera parte al documento preparatorio del Congreso de Vocaciones.
Se hablaba de un cambio de paradigma en la Iglesia, en el que pasamos de hablar de opción y valores, para centrarnos en la obediencia (escucha) y la santidad. Somos presencia cuando nos vaciamos de nuestros miedos y expectativas y aceptamos ser templo de Dios.
Y la segunda parte del lema del encuentro, coincide con nuestro empeño para el curso pastoral que estamos culminando.
En un mundo fragmentado y hostil, somos invitados a una cultura de la hospitalidad, del encuentro que casi siempre pasa por que los cristianos pasemos a la otra orilla de la mano de Jesús.
Cuando son tan recientes los ecos de la visita del papa León XIV a España, su encíclica ‘Magnifica humanitas’ puede ser fuente de inspiración para el Ordo Virginum.
En efecto, ¿cómo no ha de vibrar en nuestro corazón su anhelo de construir la civilización del amor? En el número 210 leemos lo siguiente: “No interpretamos el presente como un destino cerrado, sino como un campo abierto a la conversión personal y colectiva. Y creemos en la fuerza del Reino, que se desarrolla a partir de la pequeñez de un grano de mostaza, como una semilla que, una vez sembrada, brota y crece (cf. Mc 4,26-32). Mientras el ruido de la confusión nos rodea, el bien crece silenciosamente desde la tierra. Con las palabras del profeta: «Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no os dais cuenta?» (Is 43,19)”.
Auguro unas jornadas luminosas y profundamente inspiradoras en las que seguiremos tejiendo la urdimbre de nuestra Iglesia con el mundo.
Junto con tonos líricos e íntimos, el Papa nos invita a la épica, a cantar la hermosura de la lucha en la que la humanidad se ve envuelta.
Ante amenazas ciertas por parte de poderes tan anónimos como oscuros, nos invita a la aventura en la que hemos de luchar por el retorno del Rey, nuestro Esposo y Señor: “Un escritor católico del siglo XX, John Ronald Reuel Tolkien, por boca de uno de los protagonistas de una de sus novelas, describió así nuestra responsabilidad: «No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que vendrán después una tierra limpia para la labranza».
La civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización” (MH 213). Pequeñez y tenacidad requieren grandeza de alma y mucha humildad. La pido para vosotras y para mí.
Cuánto me alegra poder compartir con cada una de vosotras unos días al amparo de san Manuel González y san Rafael Arnáiz.
Que la Bienaventurada Virgen María nos acompañe en estos días y siempre.
+ Mons. Mikel Garciandía Goñi, obispo de Palencia