Dos personajes antagónicos, dos historias diferentes y dos destinos distintos e incompatibles es el relato que hoy nos ofrece la liturgia de este domingo XXVI del tiempo ordinario para decirnos estas tres cosas: vivir de espaldas a Dios nos hace olvidar a los que nos rodean; ser desprendidos nos sitúa en el grupo de Jesús; y, usar mal la riqueza nos alejará definitivamente de Dios.