Celebrando la Palabra - XXI Domingo del Tiempo Ordinario (25 de agosto)

Celebrando la Palabra - XXI Domingo del Tiempo Ordinario (25 de agosto)

Material para el Animador de la Palabra.

Celebración del XXI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B. 25 de agosto de 2024.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar delante del altar una de estas frases: “El espíritu da vida; la carne no sirve para nada” o, “Señor, tienes palabras de vida eterna”.

 

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición de entrada. No es posible un mínimo acuerdo si los interlocutores no procuran encontrar una onda de entendimiento. Al final del discurso-debate sobre el pan de la vida, hasta los propios discípulos de Jesús encuentran su mensaje demasiado atrevido. Una vez más, Jesús recurre a la espiritualidad como al ángulo adecuado para entender su mensaje: “El espíritu es quien da la vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida”

Hermanos, sabemos por la fe que Jesús es el Santo de Dios. Sus palabras están cargadas de razón. Celebremos fraternalmente que Jesús nos orienta con palabras de vida eterna.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos al Señor por el compromiso de Jesús con su Iglesia y con el mundo.

Acto penitencial.

Por nuestras envidias y egoísmos, Señor, ten piedad.

Por nuestro orgullo y falta de sensibilidad, Cristo, ten piedad.

Por nuestros malos ejemplos y escándalos, Señorten piedad

Gloria

Oración. Oh, Dios, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo; inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría. Por J. N. S. Amén

 

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición las lecturas. Las dudas y el desánimo le pueden asaltar a cualquiera, como refleja hoy la primera lectura y el Evangelio. Pero después de reflexionar seriamente la Palabra de Dios, pierde todo sentido la queja o la crítica contra Dios. Josué, líder del pueblo, plantea de forma clara y rotunda las dos opciones: o seguir al Dios libertados o engañarse con los ídolos. Jesús hace también un planteamiento a los discípulos. ¿Vosotros, también queréis marcharos? En ambos casos el asunto queda claro: ¿a quién vamos a acudir que nos oriente mejor?

Lecturas. Jos 24,1-2a.15-17.18b. Salmo o canto Ef 5,21-32 Aclamación. Ju 6,61-70. Breve silencio

Comentario homilético. Casi siempre la primera lectura y el Evangelio presentan similitudes, hoy también y, de una manera muy clara: ¿Seguimos al Señor con toda decisión o nos echamos atrás? Nuestro Dios es un Padre bueno, con entrañas de misericordia, pero eso no significa que le de todo igual, no es contemporizador, no le van las medias tintas. Jesús afirma con toda claridad. “El espíritu da vida; la carne no sirve para nada”.

Hemos escuchado en el Evangelio que, al acabar Jesús el discurso sobre el Pan de Vida, muchos se quedaros escandalizados, le criticaron, se echaron atrás y no volvieron a ir con Él. ¿es tan difícil entender y seguir a Jesús? Parece que por un momento llegó a pensar que se quedaba solo, porque dijo a los discípulos más íntimos: ¿También vosotros queréis marcharos? Pedro, parece que había captado bien el mensaje, y confesó: Señor ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos que tú eres el santo de Dios” ¡Qué gran confesión de fe la que pronuncia Pedro! ¡Qué maravilla! Evidencia una profunda experiencia junto a Jesús.

Pero nos detenemos un poco más en la pregunta: ¿Por qué muchos discípulos se echaron atrás? ¿Es tan insoportable la vida de fe o el seguimiento de Jesús? Y nosotros, ¿creemos en Jesús con alma, vida y corazón? Hoy tenemos una ocasión especial para pensarlo. Si tenemos verdadero interés por la vida de calidad, si el Evangelio nos ha tocado el corazón y las entrañas, si el Padre de Jesús, el Dios de Jesús, nos ha llenado el corazón, podemos decir con Pedro: “Señor, solo Tú tienes palabras de vida eterna” Silencio de interiorización

Credo

Oración de los fieles

Pedimos por la Iglesia, para que sea en todas partes una cuidadora vigilante de la vida y de la dignidad de las personas, Roguemos al Señor

Pedimos para que los cristianos sepamos presentar al Dios del amor y la libertad que tiene, para todos, palabras de vida eterna, Roguemos al Señor

Pedimos para que las personas bautizadas seamos más fieles al Evangelio que a nuestros intereses, ideales y falsas seguridades, Roguemos al Señor

Pedimos para que ninguno de nosotros se deje vencer por el egoísmo, así nadie vivirá angustiado por la escasez, Roguemos al Señor

Oremos por nuestra Comunidad, para que demostremos con obras que somos una comunidad abierta y solidaria, Roguemos al Señor

Oremos también por todas nuestras intenciones y preocupaciones. Roguemos al Señor

 

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. Las palabras de Jesús son un estímulo para vivir con calidad. ¿Quién puede enseñarnos mejor? Que la comunión sea siempre un signo de la opción por Jesús.

Canto

Introducción al Padre nuestro

Nos unimos, Padre, a los hombres y mujeres creyentes
para alabarte y bendecirte como te mereces.
Además hacemos nuestra alabanza
de todas las personas que construyen tu Reino sin conocerte.

Hay hombres y mujeres de buena voluntad,
que no han sido impactados por la fe,
pero son un modelo de compromiso apasionado.
Hay vecinos y vecinas que no participan en la Comunidad,
pero apoyan ejemplarmente el bienestar de todos.

¡Qué misterioso eres, Padre Santo,
y cómo se reparten tu bondad y tu verdad!

Los creyentes no somos siempre los mejores.
Pero tampoco es bueno compararnos si no es para mejorar.
Ojalá coincidamos en el amor y en el servicio
por encima de mentalidades ideologías y credos.

Padre, concédenos a creyentes e increyentes
converger en la fraternidad y en la justicia.
Inspíranos deseos de mejorar la calidad de vida
de manera que nadie escandalice a nadie.
Congréganos en el empeño por la vida nueva,
aunque haya pluralismo de ideas y de criterios.

Porque eres un misterio de unión y de cariño,
nos unimos a toda la creación y te decimos: Padre nuestro....

Gesto de la paz

Distribución de la comunión. Canto

Acción de gracias

A Ti, Señor, que inspiras hondos ritmos,
que llenas de amor nuestro misterio
y nos vas encendiendo la alegría
a golpes de ternura desatada...

A Ti, Presencia ardiente, que nos urges
caminos de pasión y de esperanza
donde el don de sí mismo es una fiesta
de comunión que a tu verdad nos alza...

A Ti, que con tu mano nos proteges
del sinsentido que enflaquece el alma
y con tui brazo abrazas nuestras horas,
poblándolas de música callada...

A Ti, Hondura nuestra, que revelas
en nuestro ser tu Ser de pura Gracia
en su propia verdad no traicionada...

A Ti, Señor, la gloria por los siglos,
la gratitud, el canto, la alabanza...

Que nuestra vida te celebre siempre
como Dios de amor que nos levantas.

A. López (canciones del hombre nuevo)

 

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Dar testimonio de la fe de una manera personal y comunitaria.

Oración después de la comunión. Se toma del misal

Monición final. Hemos compartido la fe: Hemos destacado que Dios se siente especialmente satisfecho si reconocemos a Jesús como Salvador y somos testigos del Evangelio. Reforcemos el compromiso de comunicar la fe. De esta manera damos gloria a Dios y ensanchamos su Reino.

Grata semana para todos, Intentemos hacer felices a quienes nos rodean.

Bendición

Canto final y despedida.

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