Material para el Animador de la Palabra.
Celebraciones del XVI y XVI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.
XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C. – 20 DE JULIO DE 2025
1. AMBIENTACIÓN
Podemos colocar delante del altar una de estas frases: “Dios cumple sus promesas” o, “Oración y acción se complementan”.
2. RITOS INICIALES
Monición. Bienvenidos, hermanos y hermanas a la celebración. Entre todos los mensajes que nos presenta hoy la Palabra nos podemos quedar con: la acogida y la hospitalidad.
Estos valores expresan sensibilidad, amor y un alto grado de sociabilidad. Que los ejemplos de Abraham y de la familia de Betania, nos inspiren en nuestras relaciones con los demás.
Canto
Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos a Dios que nos enseña a ser acogedores.
Acto penitencial
Porque no oramos cuanto conviene, Señor, ten piedad.
Porque eres nuestro Salvador, Cristo, ten piedad.
Porque acoges a todos los pecadores, Señor, ten piedad.
Gloria
Oración. Padre bondadoso, llénanos de los dones de tu gracia, para poder así vivir con entusiasmo la fe, practicando la caridad y tejiendo vida en la comunidad. Por J. N. S.
3. LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las lecturas. La hospitalidad de Abraham es amplia y generosa. No le piden alojamiento, pero él se adelanta, ofrece su casa y sirve una mesa abundante. Este relato revela lo valioso que es acoger de corazón.
La segunda lectura aporta una interpretación del sufrimiento: no se trata de buscar el dolor, sino que, cuando llega, hay que saber asumirlo e integrarlo en el plan salvador de Dios.
El Evangelio presenta uno de los encuentros de Jesús con las hermanas Marta y María. Jesús nos dice, a través del dialogo con Marta que, es necesario trabajar, hacer todo lo que sea necesario para acoger, pero, también importa mucho escuchar la voz de Dios que nos habla en el silencio y la contemplación.
Lecturas. Gn 18,1-10a. Salmo o canto. Col 1, 24-28. Aclamación. Lc 10, 38-42. Breve silencio
Comentario homilético. En el mensaje de hoy sobresalen la acogida y la hospitalidad. Las ponen en práctica Abraham; y la familia de Betania con Jesús, entre quienes debía de existir una gran amistad. Las dos escenas son de una gran humanidad y, por lo tanto, llenas de detalles de atención y cuidado. Abraham y Marta se desviven por atender a los invitados. Sólo que, en el caso de las hermanas, Jesús viene a decir: todos los detalles están bien; pero el mejor detalle es el de María, que se ha sentado a mí lado y me está escuchando.
Efectivamente, orar es, sobre todo, escuchar. A lo largo del Evangelio Jesús da mucha importancia a esto de escuchar la Palabra para ponerla después en práctica. En este pasaje Marta es la activa, se afana y se multiplica para que no falte nada; María, en cambio, es la orante: se ha sentado a los pies del Maestro y escucha sus palabras como una buena discípula. Estas dos hermanas han sido consideradas como la personalización de los dos estilos de vida que se dan entre los cristianos. Las dos están deseando que Jesús esté en su casa. Pero la manera de reaccionar ante su presencia es diferente: María concede prioridad al diálogo y la escucha de Jesús, Marta considera necesario hacer cosas para atenderle.
Jesús manifiesta preferencia por la manera de proceder de María. Valora más el diálogo orante que el hacer y hacer cosas ... la actividad puede hacer perder orientación y espiritualidad si no está animada por la oración.
Yo creo que lo acertado es conjugar oración y acción, porque se necesitan y se complementan. Toda nuestra vida debe de estar empapada de oración. El cristiano auténtico no “hace oración a ratos” sino que es “un orante”; respira con naturalidad la relación con Dios; experimenta minuto a minuto, que Dios le ama. Esta condición orante no depende de tiempos ni de lugares; es la atmosfera vital del creyente, la conciencia y el clima en el que transcurre su vida. Por eso, seguramente Jesús no reprocha a Marta que esté activa, sino que la actividad le impida escuchar y orar...
La acción comprometida y la oración deben ir muy unidas en la vida del creyente, forjando un buen equilibrio religioso. La fe necesita de ambas. Para trabajar el Reino de Dios se necesita la oración. Así nos lo enseño Jesús con su modo de actuar: recurre a la oración para alimentar el compromiso. Él fue activo como el que más y orante como ninguno. Precisamente la oración le llevó al más sublime acto: dar la vida por todos.
Por tanto, es necesario que nos sentemos a los pies de Jesús, como hizo María, para ser cristianos místicos, y, si la escucha es auténtica, nos llevará al compromiso activo: hacernos servidores de todos como Marta.
(Silencio de interiorización)
Credo
Oración de los fieles
Por la Iglesia, para que sea como una familia a imagen de Dios, roguemos al Señor.
Para que las comunidades cristianas sean un testimonio creíble y atrayente, roguemos al Señor.
Por cuantos se afanan desmesuradamente en la acción, para que valoren también la reflexión y la oración, roguemos al Señor.
Para que nuestra comunidad sea acogedora, hospitalaria y misionera, roguemos al Señor.
Por cuantos disfrutan de las vacaciones, para que les sirvan de descanso, de encuentro y convivencia feliz, roguemos al Señor.
Por todos nosotros, para que sepamos orar la vida, de manera que la acción y la oración den fruto mutuamente, roguemos al Señor.
4. RITO DE LA COMUNIÓN
Monición. Jesús es muy comunitario y familiar; le gusta estar con los amigos y dialogar la vida. Eso también es orar.
Canto
Introducción al Padre nuestro
Padre santo,
hemos de bendecirte porque nos envuelves y nos llenas de vida;
hemos de darte gracias porque nos oras y sostienes.
La mejor oración es la que Tú nos diriges
y nosotros escuchamos.
Y junto a esta la que nosotros mantenemos cada día
mientras trabajamos, convivimos o descansamos.
Jesús, habitado por Ti y por el Espíritu
nos recomienda orar siempre, sin descanso,
para no caer en ninguna tentación.
Él, experto en humanidad y primero en todo,
necesitó recurrir a la oración como cualquiera.
Testigo y Maestro, nos enseñó a orar desde la vida
y a unir compromiso y oración.
Su testimonio orante es el resumen de un creyente activo,
apasionado por Ti y por tu Reino.
Con Él y con todos los que te bendicen te rezamos,
unidos a los que más sufren,
la oración de los hijos y hermanos: Padre nuestro...
Gesto de la paz
Distribución de la comunión, canto
Acción de gracias
Jesús, estás en medio de nosotros como un amigo.
Sostienes nuestra oración con tu presencia silenciosa.
es hermoso tenerte tan presente, tan íntimo.
ofreciéndonos tanta luz y redención.
Fortalece nuestro vigor de pascua
para saber transmitir el Evangelio recibido.
Ayúdanos a avanzar irradiando tu luz,
lejos de banalidades y de estancamientos.
Gracias por tu ternura y por tu inmensa generosidad.
Hemos aprendido muchos valores de Ti
Cuenta con nosotros para hacer fraternidad.
5. RITO DE CONCLUSIÓN
Compromiso. Orar escuchando al Señor. Acogida, hospitalidad para con todos.
Oración después de la comunión. (se toma del misal)
Bendición
Monición final. Hemos compartido la celebración. Ahora nos toca proyectarla en la vida diaria. No olvidemos el mensaje de la hospitalidad.
Podemos ejercitar durante la semana actitudes de acogida y de escucha. siempre en la perspectiva de la generosidad y del compartir.
Que el Señor nos ayude: Buena y santa semana para todas y todos.
Canto final y despedida.
XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C. – 27 DE JULIO DE 2025
1. AMBIENTACIÓN
Podemos colocar delante del altar un cartel con una de estas frases: “Enséñanos a orar” o, “La oración alimenta la vida”.
2. RITOS INICIALES
Monición. Orar es mirar a Dios con amor y agradecimiento, descubrir en Él un corazón de madre y experimentar la salvación como un regalo.
Orar es mirar a Jesús para entender la vida como Él: vida generosa, de calidad, con sentimientos y actitudes de verdadero creyente.
Orar es colaborar con la labor que el Espíritu va realizando calladamente en nosotros. Celebremos el valor de la oración que Jesús nos enseña con su palabra y testimonio.
Canto
Saludo. Hermanas y hermanos, Dios nos ora por Jesús. Bendigamos su santo nombre.
Acto penitencial
Porque lejos de Ti desbarramos, Señor, ten piedad
Porque queremos convertirnos, Cristo, ten piedad.
Porque te necesitamos, Señor, ten piedad.
Gloria
Oración
Padre nuestro, haz que sintamos siempre tu presencia protectora, para vivir como hijos tuyos. Que tu misericordia sea siempre nuestro mayor consuelo, de tal manera que los afanes de este mundo no nos impidan estar siempre unidos a Ti. Por J. N. S.
3. LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las lecturas. La primera lectura es un precioso pasaje de oración de intercesión: Abraham pide a Dios que perdone a los habitantes de Sodoma y les salve la vida.
La segunda lectura ensancha el panorama creyente: Por la vivencia del bautismo podemos comprender mejor el dinamismo pascual: Sepultados con Cristo, pero resucitados con Él a una vida nueva porque Dios nos ha perdonado.
El Evangelio describe cómo Jesús enseña a orar desde la vida y desde el propio testimonio. Para los cristianos la oración es una actitud y una forma de estar en el mundo: en comunión con Dios y con los hermanos.
Lecturas. Gn118,20-32. Salmo o canto. Col 2,12-14. Aclamación. Lc 11, 1-13. (breve silencio)
Comentario homilético. La oración es una de las experiencias humanas más profundas y decisivas. Tal vez sea lo más dinámico y humanizador que las personas podamos experimentar. Nos damos cuenta, sin embargo, que hay personas que rezan mucho y su vida no experimenta ningún cambio profundo, lo cual nos lleva a pensar si rezamos como Jesús nos enseñó. ¿...?
Si rezamos desde el corazón y con un sentido profundo de la realidad, estaremos haciendo oración, de lo contrario “rezaremos oraciones” fórmulas que no hemos hecho vida.
Jesús es maestro de oración, no solo por su doctrina, que también la tiene, sino sobre todo por su testimonio. Es un creyente que necesita orar la vida, es decir: vivir constantemente la comunión con el Padre en el Espíritu.
La verdad es que Jesús nace y crece en un pueblo religioso con una larga tradición orante. Desde niño vive en un ambiente de un gran arraigo oracional. Pero su estilo de orar tiene grandes y nuevas peculiaridades: respira una admirable y suprema comunión con Dios. Además, la oración es para Él su centro vital, una fuente de energía, un alimento necesario para su militancia y fidelidad. Verlo orar impresiona tanto a los discípulos que un día le dicen: “Enséñanos a orar”. y Jesús les revela la oración que resume su sentido de la vida. Una oración que solo podía brotar de un hombre lleno de Dios, dotado de una personalidad sensible y solidaria. La Iglesia la ha hecho propia desde el principio y la incorporó a su liturgia.
El padrenuestro es la oración cristiana por excelencia. Tiene que ver con grandes cuestiones de la existencia personal y social de los hombres y las mujeres de todos los tiempos. Nos sitúa ante Dios como Padre y ante los demás como hermanos y ante las cosas como dones que hemos de saber acoger y compartir.
Como oración de los hijos de la luz, el padrenuestro nos impulsa a la construcción del Reino de Dios poniendo en juego la espiritualidad humanizadora de las bienaventuranzas.
En resumen, a la luz de Jesús, y como maestro de oración y siguiendo la tradición oracional de la Iglesia podemos decir que la oración cristiana es: Oración al Padre, que en desbordamiento de gracia y cariño nos invita a vivir en comunión con Él. Oración por Jesús, el Señor, el único Mediador, por quien todos somos convocados a ser criaturas nuevas. Oración en el Espíritu que el Padre y Jesús nos regalan. La mayor experiencia orante del cristiano es percibir que reza movido por el Espíritu Santo. (silencio de interiorización)
Credo
Oración de los fieles
Para que la Iglesia disfrute del don de Jesús y lo sepa difundir con entusiasmo, roguemos al Señor.
Para que los pueblos vivan en paz y prosperidad, roguemos al Señor.
Para que los cristianos y cristianas irradiemos el valor de ser testigos, roguemos al Señor.
Para que el Espíritu nos colme de energía y de consuelo, roguemos al Señor.
Para que en cada jornada hagamos vida la oración del padrenuestro, roguemos al Señor.
Para que sepamos orar por todos los que lo necesitan, roguemos al Señor.
4. RITO DE LA COMUNIÓN
Monición. La oración de Jesús es también la oración de la Iglesia, nuestra oración. Por eso, el padrenuestro nunca ha de ser una fórmula para nosotros, sino el testamento orante de un creyente tan singular como Jesús. La comunión con Él nos pone a tono para rezar su oración como conviene.
Canto
Introducción al padrenuestro
Padre Santo,
con gratitud nos sale del alma una plegaria de bendición.
A la par que hemos crecido te hemos ido descubriendo.
Somos una pequeña comunidad
pero sentimos un gran deseo de alabarte.
La persona humana de Jesús, lleno de fe y de comunión
es para nosotros el gran símbolo de oración comprometida.
Padre, tú no estás pasado de moda...
Eres tan necesario hoy, como lo has sido ayer y lo serás mañana.
Tú oras nuestros días, nuestros caminos.
Cuentas con nosotros para hacer el Reino
y nos invitas a permanecer en el seguimiento de Jesús.
El Evangelio nos estimula y alimenta.
El Espíritu nos entusiasma y enciende el alma.
Animados por el ejemplo de tantos testigos
y desando que la vida exprese lo que rezamos,
te decimos, unidos a Jesús, en el Espíritu
la oración de los hijos y los hermanos: Padre nuestro...
Gesto de la paz
Distribución de la comunión: Canto
Acción de gracias (espontaneo) se invita a la asamblea que exprese su agradecimiento.
5. RITO DE CONCLUSIÓN
Compromiso. Orar la vida: el quehacer y la misión de cada día.
Oración después del a comunión. (se toma del misal)
Bendición
Monición final. El caminar de Jesús fue firme y sólido. Fue luchador y valiente como el que más. Estuvo cercano a los más tirados y olvidados de su tiempo. Sembró una manera distinta de vivir. Fue libre frente a toda tentación. Jesús alimentó tanta fortaleza y coherencia en la oración; la cultivaba de manera constante. Como cristianos, necesitamos orar para mantener altos niveles de compromiso y para que nuestra estatura se acerque un poco a la talla humana de Jesús.
Canto final y despedida.