Celebrando la Palabra - Agosto 2025

Celebrando la Palabra - Agosto 2025

Material para el Animador de la Palabra.

Celebraciones del mes de agosto de 2025

 

XVIII Domingo del Tiempo Ordinario  3 de agosto

 XIX Domingo del Tiempo Ordinario  10 de agosto

 La Asunción  15 de agosto

 XX Domingo del Tiempo Ordinario: 17 de agosto

 XXI Domingo del Tiempo Ordinario  24 de agosto

 XXII Domingo del Tiempo Ordinario: 31 de agosto

 

 

XVIII Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo C
3 de agosto de 2025

 

 

1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos poner delante del altar una de estas frases: “La vida es más que bienes materiales” o “Aspirad a los bienes de arriba”.

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. La pregunta por el sentido de la vida nunca está de más. Cuestionarnos la finalidad de nuestros afanes diarios, el trasfondo de nuestros deseos o, el objetivo de nuestras aspiraciones, es necesario y muy beneficioso para nuestra vida espiritual.

Puede que consideremos buenos y valiosos determinados aspectos que en realidad nos ayudan a vivir en profundidad.  

Hay quien se afana por tener muchas cosas y al final no es feliz, se encuentra vacío. La calidad y el atractivo de las personas es, sobre todo, una cuestión interior, un asunto del espíritu. La doctrina y el testimonio bíblico van hoy por ahí.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, guardaos de toda codicia; sólo interesa ser rico ante Dios. Bendigamos al Señor que nos descubre la verdad.

Acto penitencial. Reconociendo que somos pecadores, pidamos perdón. (breve silencio). Yo confieso....

Gloria

Oración. Dios, Padre bondadoso, ven en ayuda de todos tus hijos; derrama tu bondad inagotable sobre esta Comunidad reunida; renuévanos y protégenos ya que eres nuestro creador y nuestro guía. Por J. N.S.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. El predicador de la primera lectura nos dice que hay mucho de vaciedad y de vanidad en lo que hacemos. ¿Es así?

La segunda lectura nos recuerda que, mirando con los ojos del corazón a Jesús resucitado descubrimos otra escala de valores que eleva la dignidad y la moral.

El Evangelio insiste: la vida no depende de los bienes; no es bueno acumular egoístamente. Lo acertado es ser rico ante Dios, siendo generoso con los hermanos.

Lecturas. Ecl 1-2; 2,21-23. Salmo o canto. Col 3,1-5.9-11. Aclamación. Lc 12,13-21, Breve silencio.

Comentario homilético. Muchas personas que hoy tenemos como ejemplos y testigos de la fe - santos y santas -, en la primera etapa de su vida se equivocaron una y otra vez. Muchas veces yendo de amargura en amargura, de frustración en frustración, hasta que llegaron a convencerse que estaban en el camino equivocado. Experimentaron que la vanidad produce un vacío interior que lleva a la decepción. ¿Solución? abrirse a la luz de Dios. Experimentaron un cambio tan radical que tenemos figuras como San Agustín de Hipona o Santa Margarita de Cortona; ambos Exclamaban: Nos hiciste Señor para Ti....

Una de las tentaciones más fuertes que todos padecemos es la de tener y tener. Pero cuando se convierte en una obsesión nos arrastra y nos precipita al absurdo, al sinsentido. ¿para qué el exceso de bienes, si nos quita el sueño y es causa de envidia y de tensiones? ¡Claro que necesitamos unos medios de subsistencia para vivir dignamente! Pero, ¿dónde comienza lo que es superfluo, egoísta y, hasta escandaloso? La sensibilidad evangélica nos los indica con suficiente claridad: Ningún exceso es lógico ni hace bien. Al contrario, todos los excesos dañan la espiritualidad. Por tanto, los bienes materiales y el dinero al servicio de la vida personal y comunitaria, no al revés. Si con el paso de los días, no llegamos a ser ricos ante Dios, hemos malgastado la vida.

Hay valores muy superiores al dinero. El ser humano es mucho más que materia. Por eso dice el autor de la carta a la comunidad cristiana de Colosas: “Hermanos, si habéis resucitado con Cristo, aspirad a los bienes de arriba... No sigáis engañándoos unos a otros”.

Solo se disfrutan los bienes cuando se valoran adecuadamente y se utilizan dignamente. No debemos confundir “bienestar”, con, “estar bien”; lo primero es algo externo, lo segundo y con mayúsculas, es un sentimiento que abarca a toda la persona y se exterioriza haciendo el bien, porque estoy bien, no me sale hacer otra cosa que el bien.

Para quien vive así, lo más importante es el Reino de Dios y su justicia, es decir, el equilibrio entre unos y otros, la repartición de bienes, la fraternidad.

Jesús no ha venido a resolver asuntos de herencias, su papel es el de iluminar la vida con mensajes, gestos y signos, y actuando como Él, nosotros, deberemos de aprender a resolver nuestros “problemas” familiares y sociales, (silencio de interiorización)

Credo

Oración de los fieles

Para que la Iglesia sea un espejo de Dios, roguemos al Señor.

Para que crezca en nuestro entorno el deseo por la espiritualidad, roguemos al Señor.

Para que todos entendamos que el trabajo es un valor y un derecho, roguemos al Señor

Para que nadie sea tan egoísta que acumule sin pensar en los demás, roguemos al Señor

Para que vivamos los valores de Jesús con entusiasmo, roguemos al Señor.

Por todas nuestras intenciones y necesidades, roguemos al Señor.

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. La riqueza espiritual es la que más ayuda a vivir. El exceso de bienes materiales complica la vida y muchas veces encarcela el corazón. Acumular es de necios. La vida no depende del dinero. Los que comulgamos vitalmente con Jesús, tenemos que elegir un estilo de vida sencillo y solidario.

Canto

Introducción al Padre nuestro

Con el alma renovada y disfrutando la vida,
te alabamos, Padre, amigo y salvador.
No te rezamos por ningún interés lucrativo,
sino por necesidad espiritual y para sentirnos vivos.

Tú nos haces verdaderamente ricos, dignos, libres.
Sólo Tú nos elevas hasta la altura de la humanidad soñada.
Hemos padecido la vanidad de la vida
y hemos gozado el encuentro de ser pobres por opción.

Nos reafirmamos en la sabiduría del dar y recibir,
en el equilibrio que eleva y hace hermosa la vida.
No queremos más engaños ni frustraciones
provocados por tantos tipos de vanidad.

Nosotros nos agarramos al Evangelio y revestidos de Jesús
nos unimos a todas las personas que aman
y rezan y, te decimos. Padre nuestro ...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión

Acción de gracias

Te damos gracias, Padre, por Jesús despojado y resucitado, revestido de Espíritu, persona lograda y ejemplar.

Es el símbolo de las más altas aspiraciones humanas.

Contemplamos su testimonio y nos llenamos de alegría interior, meditamos su redención y la conciencia nos habla.

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Evaluar seriamente ante Dios qué nos sobra y qué nos falta.

Oración después de la comunión: (se toma del misal).

Bendición

Monición final. Vivir para uno mismo, no tiene sentido; frustra. Dejar los instintos a su aire, también es un engaño y conduce a la amargura.

Por eso es sensato ser ricos por dentro y aspirar a los bienes que elevan la personalidad. La lección de hoy es clara: Sólo seremos felices viviendo en amistad con Dios y siendo consecuentes con los compromisos que nacen de esta amistad. Ánimo y buena semana para todas y todos.

Canto final y despedida.

 

 

XIX Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo C
10 de agosto de 2025

 

 

1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar delante del altar una de estas frases: “La fe ilumina y orienta” o, “La fe abre horizontes”.

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición de entrada. Bienvenidos a la celebración cristiana. No es ninguna contradicción que el Señor nos pida estar despiertos y vigilantes en medio de este tiempo de vacaciones, porque hemos de vivir siempre con altura de miras y dignidad.

En todo momento hemos de cultivar la honestidad y cumplir con el apasionante y duro oficio de ser personas. Además, Dios es el amigo que llega sin avisar; y aunque lo hace porque tiene mucha confianza con nosotros, sería una pena grande no estar preparados para la visita...

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos al Señor con una vida despierta y atenta.

Acto penitencial

Por las veces que nuestro corazón está lejos de tu Evangelio, Señor, ten piedad.

Por las veces que andamos aletargados o dormidos, Señor, ten piedad.

Por las veces que no seguimos tus llamadas y evadimos nuestros compromisos, Señor, ten piedad.

Gloria

Oración. Dios bueno, a quien podemos llamar Padre y Madre, haz que sintamos siempre tu ternura y tu compañía, para que, amándote con todo nuestro ser, aprendamos a amar a los hermanos, y un día celebremos todos juntos la fiesta en tu Casa de Amor. Por J. N: S.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. El libro de la Sabiduría evoca la promesa liberadora de Dios y cómo cumple siempre su palabra.

La carta a los hebreos ensalza el valor de la fe como una gran motivación. La fe ayudó poderosamente a los creyentes del pasado y también nos estimula actualmente para andar con dignidad.

El Evangelio nos invita a vivir con atención y responsabilidad.

Lecturas. Sb 18, 6-9. Salmo o canto. Hb11,1-2.8-19. Aclamación. Lc 12,32-48. (Breve silencio

Comentario Homilético. En Jesús y en su mensaje hay muchos valores y testimonios. Entre ellos, siempre me ha llamado la atención la llamada que nos hace a vivir atentos y vigilantes. Me doy cuenta que es un rasgo sobresaliente en Jesús.

Leyendo atentamente el Evangelio, nos damos cuenta que a Él no se le ve nunca despistado o distraído. Sus rivales, que muchas veces intentan pillarlo distraído, quedan siempre desarmados ante la certeza y las respuestas geniales que salen de su interior. Jesús reacciona adecuadamente en cada situación, porque tiene una gran vida interior, está repleto de vida espiritual.

Ciertamente que, la atención y la vigilancia son valores muy importantes... ¿Qué se pude esperar de un creyente descuidado, que no cumple con su deber ni testimonia con sus actos la fe en Jesús? Las personas atentas viven con intensidad y responsabilidad.

Sin embargo, todos corremos el riesgo de abandonarnos si no cultivamos la fe con esmero y con delicadeza. Quien la cultiva, experimenta que es una motivación extraordinaria y que proporciona cantidad de recursos. Por la fe muchos creyentes han llegado a compromisos heroicos. Nosotros mismos somos testigos del empuje que tiene la fe.

Los cristianos hemos de vivir siempre como hijos de la luz, no despistados... Dejar pasar oportunidades, perder el tren de la historia personal o colectiva, vivir como ausentes o pasivos es un antitestimonio.

Los seguidores del Maestro, debemos de sobresalir, como Él, en lucidez y coraje, contagiando fuerza y regalando luz para ayudar a llevar con dignidad la vida de las comunidades. Si vivimos atentos podemos aportar mucho dinamismo evangélico a nuestra sociedad. (silencio de interiorización)

Credo

Oración de los fieles

Por la Iglesia, para que sorprenda por su misión arriesgada y valiente, roguemos al Señor.

Por todos los pueblos de la tierra, para que avancen en justicia y cooperación, roguemos la Señor.

Para que seamos cristianos despiertos, atentos y con mucha vida interior, roguemos al Señor.

Por cuantos disfrutan de sus vacaciones, para que regresen a sus casas llenos de paz y energía, roguemos al Señor.

Por quienes no pueden tener vacaciones y por quienes no pueden vivir dignamente, roguemos al Señor.

Por quienes sufren la frustración del desempleo, para que encuentren apoyo y trabajo, roguemos al Señor.

Por todos nosotros, para que seamos diligentes y responsables en todos nuestros quehaceres, roguemos al Señor.

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. Jesús fue una persona atenta, despierta, crítica. Nunca lo cogieron despistado. Por eso, recomienda estar con las lámparas encendidas y en vela. Los que comulgamos con Él hemos de ser hijos de la luz.

Canto

Introducción al Padre nuestro

Padre santo, es justo que te demos gracias
por la fe que nos llena de luz y de color.

Tenemos muchos motivos para estar contentos.
Resuenan en nosotros tus llamadas y tus promesas
y hasta tu aplauso cuando nos encuentras atentos y en vela.

Por la fe muchos cristianos eligen ser pobres,
limpian el corazón lo más que pueden,
trabajan la reconciliación, la paz y la justicia,
son rostro y manos de misericordia.

Por la fe muchos se convierten y otros encuentran su ideal.
La fe nos pide ser verdaderamente cristianos,
portadores de la mística que regala el Evangelio,
símbolos y alternativa de fraternidad.

Padre santo, por la fe te conocemos mejor.
Y nos unimos a todas y todos los creyentes del mundo y te decimos: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: Canto

Acción de gracias. (espontaneo). Se pide a la asamblea que exprese su agradecimiento.

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Vivir despiertos y atentos.

Bendición

Monición final. Los cristianos tenemos mucho que aprender de Jesús. Él, por su fuerte vinculación con el Padre es una persona lúcida, valiente y fiel.

Dichosos nosotros si vivimos atentos y centrados: seremos un manantial de Evangelio para quien quiera escucharnos. FELIZ Y SANTA SEMANA PARA TODAS Y TODOS.

Canto final y despedida

 

 

La Asunción de Santa María Virgen
Ciclo C
15 de agosto de 2025

 

 

1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar junto una imagen de María una de estas frases: “María, una represéntate de nuestra raza” o, “María es un gran estímulo”.

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Celebramos hoy la Asunción de María, símbolo de plenitud para todos los sencillos y esperanza humana frente a tanta desesperanza.

En esta mujer elevada al cielo celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte, la victoria de la bondad frente a los poderes del mal y el estímulo pujante del vivir cristiano. María y su cántico de alabanza, el Magníficat, son una inspiración y una gran fortaleza para nuestro caminar en la fe.

En María vemos también nuestro destino definitivo, porque somos, como ella, hijos de Dios.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos al Señor que nos llama a una vida en plenitud, con María y todos los santos

Acto penitencial

Tú, que has vencido al pecado: Señor, ten piedad.

Tú que naciste de María para asumir nuestra condición: Cristo, ten piedad.

Tú que estas orgulloso de María: Señor, ten piedad.

Gloria

Oración. Porque te has complacido, Señor, en la humildad de tu sierva, la Virgen María, has querido elevarla a la dignidad de Madre de tú Hijo y la has coronado de gloría y esplendor; por su intercesión, te pedimos que a cuantos has salvado por el misterio de la redención nos concedas también el premio de tu gloria. Por J. N. S.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. Jesús es prototipo de plenitud. Es el primero que ha vencido la muerte, el primero que ha resucitado. Él abrió definitivamente las puertas de la salvación y, por este gesto solidario, podemos llegar todos a la plenitud del cielo.

Lo que en Jesús fue primicia, fue también realidad en María. El Evangelio recoge su canto a la misericordia y a la liberación de Dios.

Lecturas. Ap11,19a;12,1-6a.10b. Salmo. 1Co 15,20-27a. Aclamación. Lc 1,39-56 Breve silencio

Comentario homilético. Esta fiesta mariana acontece en medio del verano, en un contexto general de vacaciones. En muchas comunidades cristianas es la fiesta patronal, mezclándose la religiosidad y la fe del pueblo con su folclore, que son nuestras raíces y nuestra forma de expresar y vivir lo más genuino de la existencia.

Sin embargo, la Asunción de María evoca, sobre todo, la trayectoria de esta mujer creyente que enriquece, con su tonalidad femenina y con su calidad humana, la fe del pueblo de Dios. Ella acentúa los rasgos cercanos y prácticos de la fe; transmite que Dios lleva a la gente en el corazón y protege especialmente a los perdedores, necesitados y sencillos. Después de su recorrido vital, es arrebatada por el poder divino, una vez que se sintió contemplada, elegida y amada entrañablemente por Dios.

La Iglesia definió oficialmente la verdad de la Asunción de María el uno de noviembre de 1950. Pero el Pueblo de Dios, los creyentes sencillos, celebraban esta verdad intuitivamente desde el siglo quinto-sexto, lo llamaban: La fiesta del Tránsito o, la Dormición de la Madre de Dios.

El sentido profundo de esta fiesta es la culminación natural y feliz de los creyentes que esperamos en Dios y confiamos en sus promesas. María hoy colocada junto a su Hijo en lo más alto, representa la bienaventuranza anunciada por Él para todos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen. Es un aliento de vida para todos los que hacen “Reino de Dios” y gastan la vida en favor de la “Tierra nueva”.

En María triunfa simbólicamente toda la humanidad. La fe nos asegura lo que percibimos por la intuición: Somos seres con un gran futuro. Dios lo garantiza.

Ese futuro humano-divino, será una experiencia continua de plenitud, un gozo inacabable de encuentro esperado, una sabrosa comunión, sintiendo que Dios nos habita, maravillosamente vinculados con todo y con todos, en esa consumación transfigurada del ser humano por el poder de Dios.

La fiesta que celebramos hoy es una invitación a vivir con cara de vencedores, porque nos espera la gloria de la resurrección Nos espera la plenitud de la Vida eterna en Dios, con Jesús y su madre, María. (Silencio de interiorización).

Credo

Oración de los fieles

Para que la Iglesia, como María, luche contra el mal en cada una de sus formas, roguemos al Señor

Para que hombres y mujeres trabajemos unidos por el bien común, roguemos al Señor.

Por todos los cristianos y cristianas, para que sepamos testimoniar nuestra vocación que culmina en el cielo, roguemos al Señor.

Para que el canto de María, que resume su fe, enriquezca nuestro credo personal, roguemos al Señor.

Para que aprendamos de María lo que significa la verdadera promoción de las personas, roguemos al Señor

Por todos nosotros, para que la condición elevada de María nos ayude a superarnos, roguemos al Señor.

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. María vivió en estrecha comunión con Jesús y con la primera comunidad cristiana -la Iglesia- aprendamos de ella lo que significa comulgar.

Canto

Introducción al Padre nuestro

Alabado seas, Padre santo
Señor del cielo y de la tierra,
que nos bendices con el triunfo de María,
Virgen valiente, Madre de la Iglesia,
que sube al cielo coronada de gloria.

Siguió el camino de Jesús,
peregrina de los nuevos cielos,
admirada ante el premio que concedes
a los que cumplen tu Palabra con fidelidad.

Sensible desde niña a tu misterio,
vivió como una discípula el regalo de la redención.
La salvaste por completo
la preservaste desde la raíz
y te la llevaste contigo,
atraído por el encanto de su personalidad.

Nosotros, ahora, llenos de alegría por su bienaventuranza
y animados por lo que significa para nosotros,
te rezamos, llenos de confianza, la oración de los hijos y los hermanos:
Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: canto

Acción de gracias

¿A dónde va, cuando se va la llama?
¿A dónde va, cuando se va la rosa?
¿Qué regazo, que esfera deliciosa,
qué amor de Padre la alza y la reclama?

Esta vez como aquélla, aunque distinto,
el Hijo ascendió al Padre en pura flecha.
Hoy va la Madre al Hijo, va derecha
al Uno y Trino, al trono en su recinto.

Por eso el aire, el cielo, rasga, horada,
profundiza en columna que no cesa.
Coronada de cielo, la tierra añora.
intercediendo siempre por sus hijos...

Gracias; Señora nuestra, mediadora de toda gracia.

(himno de laudes)

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Alzar la vida, subir en calidad hasta la altura de María.

Oración después de la comunión. (se toma del misal)

Bendición

Monición final. La Asunción de María nos deja a los creyentes muy buenas sensaciones. Podemos confiar en que el cielo está a nuestro alcance.

Pero el Cielo, comienza a preparase aquí, llegando como los santos, a lo que parece imposible: vivir amando y sirviendo a todos. Ellos, como María hicieron todo lo posible para que el Reino de Dios fuera extendido y disfrutado por todos. En su esfuerzo experimentaron la recompensa.

Salgamos de este encuentro con el ánimo subido. “Contagiemos” el valor de la vida, abierta a la plenitud que Dios regala.

Canto final y despedida.

 

 

XX Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo C
17 de agosto de 2025

 

 

1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar delante del altar una de estas frases: “Un fuego que purifica” o “Con Jesús o contra Jesús”.

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Una vez más, nos reunimos fraternalmente en la presencia de Dios que no deja de acompañarnos y, también, una vez más el mensaje del domingo nos quiere ayudar a fortalecer nuestra condición cristiana.

En el seguimiento de Jesús no hay vacaciones. Dios quiere que vivamos atentos y en vigilancia constante contra todo aquello que nos pueda despersonalizar o deshumanizar.

No es fe autentica la que nos adormece, sino la que nos pone en movimiento y nos lanza a tomar opciones Evangélicas.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, somos el grupo que busca al Señor. Bendigamos su Santo Nombre.

Acto penitencial

Tú que nos llamas a la fraternidad: Señor, ten piedad.

Tú que incitas a pelear contra el pecado: Cristo, ten piedad.

Tú que inspiras confianza: Seño, ten piedad.

Gloria

Oración. Dios, Padre bondadoso, que has preparado bienes inefables para los que te aman; inspíranos el amor a Ti, para que, amándote en todo y sobre todas las cosas, hagamos más auténtica nuestra vida. Por J. N. S.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. Jeremías tuvo que ejercer su misión de profeta denunciando falsedades y no dejándose comprar. Por ello fue perseguido, lo pasó verdaderamente mal.

Jesús quiso ser bueno con todos, pero sin fallar a su misión. Con su palabra y con su vida anuncio un mensaje que levantó oposición. Ya desde pequeño habían dicho de ÉL que sería como una bandera discutida...

El Evangelio recoge este conflicto que se genera frecuentemente en torno a su mensaje. Jesús no fue un revolucionario, quiso verdaderamente la paz. Pero cuando se actúa con independencia y se adoptan decisiones como las suyas, aparece el conflicto sin que se busque.

Lecturas. Jr 38, 4-6. 8-10. Salmo o canto, Hb 12, 1-4. Aclamación. Lc 12, 49-53. Breve silencio.

Comentario homilético. Sabemos que los profetas, los “hombres de Dios”, generalmente lo pasan mal. Es lo que destaca hoy el pasaje de Jeremías, a quien le hacen la guerra por transmitir las verdades de Dios. Lo llamativo es que incluso lo quieren eliminar porque no busca el bien del pueblo, dicen. ¡Qué hipocresía! El verdadero testigo de Dios, y Jeremías lo era, es el que más ama al pueblo, a la gente y quien más se compromete por su liberación. Pero, como dice las verdades, resulta incómodo, indeseable...

Así será siempre... La fe auténtica es profética y, a los profetas no les va muy bien en un mundo que se rige por las coordenadas de la indiferencia, la mentira y el egoísmo. El seguimiento de Jesús frecuentemente produce el rechazo de la sociedad, e incluso de la propia familia, que a veces no comprenden que Dios sea nuestro valor absoluto. Sin embargo, hemos de amar a Dios sobre todas las cosas y obedecer sus planes, aunque ello sea causa de división. Jesús es especialmente claro: “O conmigo o contra mí”. En este asunto del seguimiento, no es posible neutralidades ambiguas.

Evangelio que acabamos de escuchar nos puede parecer atrevido, radical y hasta desconcertante. Nos sorprende ver a Jesús hablando de enfrentamientos familiares... En realidad, no ha de extrañarnos tanto, Él es un decidido y un valiente, no un violento. No admite más violencia que la que uno se exige para ser fraterno. Jesús desea la paz, regala la paz, consuela con la paz; pero sabe que surge la división cuando uno no se vende y sigue siendo fiel a los planes de Dios.

En resumen, Jesús nos viene a decir hoy que la revolución que proyecta y la redención que protagoniza, no se pueden llevar a cabo, no se consiguen, sin cruz; es decir, sin esfuerzo y, aceptando ser rechazados, Aceptar este principio es la clave del éxito en el seguimiento y el camino para encontrar la paz y poder así ser sembradores de esperanza. (silencio de interiorización)

Credo

Oración de los fieles

Para que la Iglesia esté siempre al servicio del Evangelio, roguemos al Señor.

Para que la paz verdadera se alcance en todos los pueblos, roguemos al Señor.

Para que la diversidad de opiniones no rompa la paz de las familias, roguemos al Señor.

Para que sepamos expresar nuestras convicciones y desacuerdos con elegancia y sin agresividad, roguemos al Señor.

Para que no nos cansemos de luchar contra todo lo que deshumaniza a las personas, roguemos al Señor.

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. Jesús es un creyente apasionado y ardoroso. La fe no es ningún tranquilizante, enardece y compromete. La comunión con Jesús estimula la fidelidad.

Canto

Introducción al Padre nuestro

¡Cómo te bendecimos, Padre, por este Jesús tan auténtico,
independiente y fraterno,
obediente a tu verdad y provocador de opciones!

¡Qué claro lo expresa:
“He venido a prender fuego en el mundo
y ojalá estuviera ya ardiendo!”.

Manifiesta con decisión que no hay nada mejor que tu Reino;
pero tu Reino sufre ataques y es causa de división ...

¡Cómo lo experimentó Jesús:
“Tengo que pasar por un bautismo
y que angustia hasta que se cumpla”!

Cada día hay testigos que padecen este bautismo de sangre,
que sufren persecución por causa de tu Reino.

Padre santo, haz que esta Comunidad te viva en comunión.
Siembra tu paz en nuestro pueblo
y que un día culmine en cosecha de fraternidad gozosa.

Con todos los que defienden tu verdad,
te rezamos juntos la oración de la fraternidad: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: canto

Acción de gracias

Te damos gracias, Padre, por todos los que nos enseñan a vivirte como el valor fundamental, absoluto. Tú no estás en contra de nada que sea bueno y digno. Al contrario, todo lo honrado y noble va contigo.

Te damos gracias por Jesús, que nos abre los ojos y nos invita a decidirnos por causas justas.

Y te damos gracias por el Espíritu, fuego de amor y fuerza impetuosa, que nos ayuda permanentemente a poner en práctica la fe.

Sabemos, Padre, que ser cristianos es de valientes y un disfrute de fidelidad.

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Reforzar el testimonio y la militancia, incluso frente a la familia. Dios es lo primero. Nada ni nadie le han de hacer sombra.

Oración después de la comunión. (se toma del misal)

Bendición

Monición final. Generalmente la despedida de nuestras celebraciones es: “Vayamos en paz”. Extender la paz de Dios es un compromiso de todo encuentro cristiano. Por eso, cada uno de nosotros la debe llevar dentro de sí. La paz del Evangelio tiene como raíz la verdad. No habrá paz verdadera si evadimos los problemas. BUENA Y SANTA SEMANA PARA TODAS Y TODOS.

Canto final y despedida.

 

 

XXI Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo C
24 de agosto de 2025

 

 

1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar delante del altar un cartel con una de estas frases: “No hay vida plena sin esfuerzo” o, “La salvación es don y tarea”.

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición de entrada. Señor, ¿serán pocos los que se salven?”.

Jesús contesta a esta pregunta para decirnos que no basta con cumplir estrictamente las prácticas religiosas. Es necesario “entrar por la puerta estrecha”, es decir, elegir según los criterios del Evangelio.

Dios nos regala la salvación, nos la ofrece todos los días; nuestro deber es acogerla como un don inmerecido, pero regalado por amor y, ya conocemos el dicho: “Amor con amor se paga”.

Hermanas y hermanos, celebremos el amor de Dios y nuestra fraternidad.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, alabemos juntos al Señor que nos quiere de verdad.

Acto penitencial

Tú, que al corregirnos nos fortaleces, Señor, ten piedad.

Tú que nos invitas a entrar por la puerta estrecha, Cristo, ten piedad.

Tú que nos quieres los últimos para ser los primeros, Señor, ten piedad.

Gloria

Oración. Oh Dios, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo; inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría. Por J. N. S.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. En la primera lectura, Isaías anuncia que la salvación de Dios es para todos.

La carta a los hebreos nos enseña: Como un padre reprende a su hijo para corregirlo. Dios también nos puede corregir porque nos quiere.

El Evangelio nos habla de una jerarquía de valores muy peculiar; según ella, “hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos”. Es decir, el Reino de Dios es alternativo y sorprendente.

Lecturas. Is 66, 18-21. Salmo o canto. Hb 12, 5-7. 11-13. Aclamación. Lc 13, 22-30. Breve silencio

Comentario homilético. Resulta un poco inquietante la pregunta que alguien le hace a Jesús: “Señor, ¿serán pocos los que se salven?” Con más o menos intensidad, esta cuestión surge en todos los tiempos. Jesús no responde dando cifras; a Él no le interesan los números ni las estadísticas. Su experiencia del amor del Padre no le deja ninguna duda: Dios es Amor y misericordia entrañable, por Él todos pueden salvarse. Otra cosa es si nosotros queremos.

Y es por este motivo que su contestación se vuelve exhortación y propuesta, dice: “esforzaos en entrar por la puerta estrecha” y... ¿qué es eso de la puerta estrecha? Es el camino de las bienaventuranzas; los valores del Reino. Y es en ese talante creyente donde germina la salvación que Dios nos regala a todos.

¿Sorprendente? La verdad es que nadie se salva por creerse cristiano de toda la vida o por enchufe particular. Con Dios no hay recomendación que valga. La salvación se va labrando día a día, al estilo del Maestro y con el espíritu de las bienaventuranzas. Estas son las mejores herramientas que nos ha dejado.

Por tanto, la salvación está al alcance de todos, y el camino suficientemente revelado en el Evangelio. Otra cosa es que lo queramos emprender entrando por la puerta estrecha. Jesús mismo es: Camino, Verdad, Vida, Luz, Resurrección... Su estilo de vida es el óptimo, el ideal; en sí mismo ya es salvador.

Dice un refrán: “Cuando el camino se hace duro, sólo los duros siguen en el camino”. Así es la senda de la salvación cristiana, no es precisamente de rosas, que también las tiene, sino de despojo de esfuerzo y de fidelidad. Porque es servicio y disponibilidad

En resumen, la parábola de la puerta estrecha nos habla de conversión y revela que la salvación cristiana es una aventura difícil, pero al alcance de todos y, a todos ofrecida, sabiendo que Él nos acompaña siempre. (silencio de interiorización)

Credo

Oración de los fieles

Por la Iglesia, para que viva de la fe y de los valores Evangélicos, roguemos al Señor.

Para que las comunidades cristianas alumbren creyentes apasionados por el Evangelio, roguemos al Señor

Por los que se alejan de la fe, para que recobren el encuentro con Dios, roguemos al Señor.

Para que aumente la calidad de nuestra fe y de nuestro testimonio, roguemos al Señor.

Por todas nuestras intenciones y por las necesidades de nuestro pueblo, roguemos al Señor.

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. Los amigos de Jesús entran por la puerta estrecha de las bienaventuranzas. Adoptan este estilo de vida que no es habitual. Si comulgamos con Jesús, aceptamos su mentalidad. y trabajamos por su Reino.

Canto

Introducción al padre nuestro.

Te bendecimos, Padre, porque estás a nuestro lado
con la comprensión y la ternura de una Madre.
Eres para todos como una brújula de orientación,
porque señalas con claridad cómo llegar salvados
a tu casa de amor siempre abierta.

Nos reprendes con ternura y misericordia cuando nos equivocamos.
Y nos recuerdas: “Hay que caminar por la senda de las bienaventuranzas”.

Sí, Padre, deseas fervientemente nuestra felicidad.
Pero no la impones.
Toda amistad se elige.
También la comunión.

Por eso, sólo te conocen
los que pasan por la puerta estrecha
eligiendo servir amar y perdonar.
Esa es tu verdad y tu razón.

Nosotros te creemos.
Y unidos en comunidad creyente y fraterna
te decimos a una sola voz: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: canto

Acción de gracias

Dichoso quien no se deja seducir
por los que venden su dignidad.

Dichoso quien no participa en la carrera loca
de ser el primero para sobresalir.
sino que elige el último lugar porque es sencillo y sirve.

Quien actúa así, es posible que no sea admirado,
pero es persona de criterio y al final convencerá.

El camino fácil es engañoso, un callejón sin salida.
El camino del Evangelio no es cómodo,
pero conduce a la Vida...

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Para liberarnos de lo que deshumaniza y ayudar a encontrar la libertad a quien nos escuche, no tenemos herramientas mejores que las bienaventuranzas.

Bendición

Monición final. Dios, como buen Padre, corrige, porque nos quiere auténticos, con personalidad limpia y robusta. Pero sobra toda corrección si entramos por la puerta estrecha que da paso a los valores evangélicos y a la vida de calidad. Recordemos: en el Reino de Dios “hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos”, es decir, en la jerarquía de valores que Dios propone, no es primero el que pude más, el que está más alto o, el que más tiene; sino el que pone todo al servicio del Reino.

Canto final y despedida.

 

 

XXII Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo C
31 de agosto de 2025

 

 

1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar delante del altar un cartel con una de estas frases: “La humildad es la verdad” o, “El humilde se hace amor para todos”.

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Hoy, hermanas y hermanos, vamos a considerar un valor muy importante: la humildad. Puede que os suene aquella frase de Santa Teresa: “La humildad es la verdad”. En efecto, uno es humilde no cuando rebaja su personalidad, sino cuando reconoce con sencillez su valores y limitaciones.

La Palabra de Dios nos invita a ser trasparentes, no a fingir. Esa es la mejor humildad. Por tanto, no busquemos llamar la atención ni sobresalir. El ideal es ser natural en todo momento y circunstancia.

 Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, Dios se hizo muy humilde en Jesús. Esa, debe ser nuestra actitud y nuestra norma de vida.

Acto penitencial

Porque nos pasmos la vida buscando los primeros puestos, Señor, ten piedad.

Porque somos más generosos con los que nos corresponden y menos con los pobres, Señor, ten piedad.

Porque no acabamos de valorar correctamente la humildad, Señor, ten piedad.

Gloria

Oración. Dios, Padre bondadoso, de ti viene todo lo bueno, llena nuestro corazón de tu amor, para que viviendo enamorados de tu hijo Jesús, hagamos las obras que Él nos enseñó. Por Él, que vive siempre junto a Ti en el amor del Espíritu. Amén.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. Dios ama a los humildes y se complace en los sencillos. Ante Dios no sirve para nada aparentar. La virtud de la humildad queda muy resaltada por la palabra que vamos a escuchar.

El que se cree superior busca los primeros puestos y los lugares preferentes, hace lo que sea por estar arriba... Sin embargo, a Jesús le gusta más estar en el lugar de los que sirven sin esperar recompensa.

Lecturas. Eclo, 3,19-21.30-31. Salmo o canto. Hb 12,18-19.22-24a. Aclamación. Lc 14,1. 7-14.

Comentario homilético. Qué grandes y atractivas son la sencillez y la humildad. Curiosamente no rebajan ni disminuyen a las personas, todo lo contrario, las hacen auténticas, agradables, cercanas. Como virtudes están repetidamente destacadas a lo largo de la biblia, son especialmente recomendadas por Jesús y proclamadas por María en su canto de fe: “El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”. Y el libro del Eclesiástico aconseja: “Hazte pequeño en las grandezas humanas y alcanzaras el favor de Dios”.

En efecto, la humildad es un valor que embellece la personalidad. ¡Que agradable es el encuentro con personas sencillas y humildes! Estas personas están enriquecidas con otros muchos valores y el encuentro con ellas siempre deja paz. Por el contrario, qué difícil es la relación con personas soberbias y orgullosas... generalmente acarrean otros muchos defectos y hacen imposible la convivencia.

La humildad es de lo más evangélico. Sin embargo, socialmente está poco considerada y familiarmente poco promovida y educada... Nadie quiere ser el último de la fila. No figurar, ser de abajo, ser sencillo y discreto se motiva poco, por más que en teoría se acepten como valores. Se educa más para ser el primero, estar por encima, ser famoso, triunfar... aunque de por medio quede la dignidad hecha girones...

Existe también la tentación de la falsa humildad; pero como es apariencia, queda al descubierto más pronto que tarde. Si aceptamos, con Santa Teresa de Jesús, que la humildad es la verdad, nada más bonito que la naturalidad.

 Jesús nos habla hoy de un banquete. Eso es para Él el Reino de Dios. Por eso en sus banquetes no hay privilegios, la mesa es redonda. En la mesa del Padre, todos estamos a la misma altura no hay primeros puestos. Se comparte fraternalmente en igualdad.

Jesús mismo testimonio con su vida este valor, se hizo uno de tantos. No buscó ascensos, rehusó escalar puestos. La fama y el medrar no le quitaron nunca el sueño. Su “pasión” fue siempre hacer la voluntad del Padre: estar junto a los más pequeños.

En resumen, el mensaje de hoy nos proporciona una gran lección de humildad. Y hemos descubierto que humilde no es el carente de personalidad, pasivo, despreocupado al que le da todo igual... Humilde es aquel que toca tierra; se da cuenta que es poca cosa, pero, aun así, se sabe destinatario del amor de Dios. Lo acoge agradecido y lo irradia con generosidad. Todos los cristianos debemos ser exponentes de este valor tan humano, y, por lo tanto, tan evangélico; porque sin humildad ni hacemos Reino de Dios, ni nosotros mejoraremos como personas. (silencio de interiorización).

Credo

Oración de los fieles

Oremos para que haya mucha humildad, sencillez y servicio en la Iglesia, roguemos al Señor.

Oremos para que en las comunidades cristianas no haya privilegios, sino fraternidad y trato digno, roguemos al Señor.

Oremos para que los gobernantes sean sensibles a los problemas de los más pobres y hagan un sitio a todos en la mesa común del desarrollo, roguemos al Señor.

Oremos para que esta Comunidad cristiana sea signo y expresión de humildad evangélica en medio del pueblo, roguemos al Señor.

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. La humildad bíblica es uno de los rasgos característicos de Jesús. También nos debe caracterizar a los cristianos. Es el mejor modo de estar ante Dios y ante los demás.

Canto

Introducción al Padre nuestro.

Padre bueno,
te alabamos por el mensaje que nos has revelado.
Aunque lo conocemos y meditamos,
todavía nos produce conmociones y sorpresas.

¡Qué contentos y felices estamos de tu verdad!
Nos dices que los últimos son los primeros
y que los que se creen superiores serán humillados.
Tenemos la gran suerte de entenderte y nos convences;
también cuando recomiendas solidaridad a fondo perdido.

No tenemos nada que objetar;
pero sí te decimos: Padre, no es lo que se lleva,
ni lo que más se ejercita entre nosotros.
Anda por ahí la tentación de competir
y el afán de sobresalir para ser los primeros.

Por eso, métenos tus valores muy dentro del corazón
porque son los que generan verdadera fraternidad.
Inspíranos sentimientos y actitudes cristianas
para que toda Comunidad te manifieste.

Y porque eres justo con todas las personas,
te decimos con cariño
la oración de los hijos y hermanos: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: canto

Acción de gracias

Alaba al Señor mientras vivas,
bendice al Señor mientras existas.

No pongas tu confianza en los poderosos.
Ellos son mortales, como tú y, no pueden salvar.
Ellos son poco o nada;
aunque quieran hacerte creer que son algo,
son de barro tanto o más que tú.

No pongas tu confianza en cosas caducas y pasajeras:
no te librarán de la enfermedad y el sufrimiento.

Pon tu confianza en el Señor.
Él no falla nunca.
El Señor nos abre los ojos y el corazón
y podemos ver...

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Humildad y generosidad por convicción.

Oración después de la comunión: (se toma del misal)

Bendición

Monición final. Al acabar esta celebración agradecemos lo mucho que nos ilumina y anima la fe. Ojalá nuestra actitud en la vida sea de sencillez, de servicio y generosidad. No merece la pena pelearse por alcanzar los primeros puestos. Como dice Jesús. “El que quiera ser el primero que lo demuestre siendo servidor de todos”. La paz y la buena convivencia se asientan en la correcta humildad. Dejémonos acompañar por el Señor durante la semana, Él siempre nos conduce por el mejor camino.

Canto final y despedida.