Materiales para el Animador de la Palabra.
Celebraciones del mes de agosto de 2026. Ciclo A
XVIII Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A - 2 de agosto de 2026
1. AMBIENTACIÓN
Podemos poner delante del altar una de estas frases: “Dadles vosotros de comer” o “La generosidad hace milagros”.
2. RITOS INICIALES
Monición de entrada. Seguramente la palabra solidaridad es una de las más utilizadas a lo largo de la historia. En el Antiguo Testamento está como música de fondo. Pero es en el Evangelio donde se despliega todo su sentido de valor humano y humanizador. Estamos de acuerdo en que es uno de los grandes valores que ponen de manifiesto la calidad humana de las personas y de los pueblos. Para los creyentes es el síntoma claro de que hemos entendido a Jesús, que hemos captado correctamente su mensaje.
Canto
Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos a Dios, que nos ha amado primero.
Acto penitencial. Reconociendo que somos pecadores, pidamos perdón. (breve silencio). Yo confieso....
Gloria
Oración. Dios, Padre bondadoso, que promueves la fraternidad animando en nosotros gestos de generosidad y de atención a las personas, estimula, nuestros sentimientos de amor solidario y recuérdanos el deber diario de compartir. Por J. N. S. Amén.
3. LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las lecturas. Los bienes de la tierra tienen un destino universal. La cobertura de las necesidades básicas de las personas está por encima de la propiedad privada.
El profeta Isaías critica los gastos inútiles: “¿por qué gastáis en lo que no alimenta?”. Jesús nos invita a compartir para solucionar las necesidades de aquellos miembros de la comunidad humana que no han tenido tanta suerte como nosotros. Si somos capaces de experimentar el amor de Jesús, no podemos dejar fuera a los más vulnerables ...
Lecturas. Is 55,1-3 Salmo. Rm 8,35.37-39. Aclamación. (Aleluya) Mt 14,13-21, Breve silencio.
Comentario homilético. Hay muchos tipos de hambre y de necesidad: de pan, de trabajo, de compañía, de vivienda, de dignidad personal. y también hay hambre de Dios. Las lecturas que hemos escuchado nos interrogan acerca del uso que hacemos de los bienes, y nos traen a la memoria imágenes, estadísticas y la geografía de la pobreza en el mundo. La verdad es que la tierra produce alimentos suficientes para todos, pero no todos los pueden disfrutar del mismo modo. ¿Por qué? (...)
Ante las situaciones de necesidad, corremos el riesgo de reaccionar como los discípulos del Evangelio: escabullir el bulto: “Despide a esta gente para que vayan a las aldeas a comprar comida”, es decir, que cada uno se las arregle como pueda. Pero Jesús ve las cosas de un modo diferente: “No hace falta, les dice. Resolvedlo vosotros... implicaos en la realidad... Dadles de comer”. Y nos lo dejó como mandato y lección práctica.
Cuando hay mucho y no se reparte bien, aparece el hambre y todo tipo de necesidades y miserias.... Cuando se pone en común lo poco que tiene cada uno, los recursos se multiplican y se resuelven muchos problemas. Cuando se contagia la entrega, se multiplica la solidaridad. Nadie debe renunciar a ser generoso, porque ahí comienza el camino que conduce a la mayor pobreza: el egoísmo y la codicia ... echando a perder los dones que nos enriquecen a nosotros y a los demás.
Los cristianos tenemos una especial motivación para ser generosos: el amor de Cristo nos ha calado muy hondo y del que nadie nos pude apartar...
Al hilo de todo lo dicho, podemos traer a la memoria la reflexión del gran K. Gibrán, que nos regala en su libro “El Profeta”, dice así: “...Existen aquellos que dan poco de lo mucho que tienen, y lo dan a cambio de reconocimiento, y su oculto deseo hace que sus dones sean dañinos. Y existen aquellos que tienen poco y lo dan todo. Estos son los que creen en la vida y en la generosidad de la vida, y su cofre nunca está vacío. Existen aquellos que dan con alegría, y esa alegría es su recompensa; También los hay que dan con dolor, y ese dolor es su bautismo; y existen aquellos que dan, y no conocen el dolor de dar, ni buscan en ello alegría, ni lo hacen por afán de ser virtuosos; dan como los manzanos en el huerto o, los olivos en el valle... A través de tales personas habla y sonríe Dios sobre la tierra. Bueno es dar cuando nos piden; pero mejor es dar sin que nos lo pidan, como buenos entendedores... Y ¿existe algo que podías retener? Todo cuanto poséis será dado un día. Por lo tanto, dad ahora para que el tiempo de dar sea el vuestro y no el de vuestros herederos. A menudo decís: Yo daría; pero solamente a aquellos que se lo merecen. Los árboles de nuestros huertos no hablan así, ni los rebaños en nuestros apriscos. Dan para poder vivir, porque retener es perecer”. (silencio de interiorización)
Credo
Oración de los fieles
Para que la Iglesia sea un espejo de Dios, roguemos al Señor.
Para que crezca en nuestro entorno el deseo por la solidaridad, roguemos al Señor.
Para que todos entendamos que el trabajo es un valor y un derecho, roguemos al Señor
Para que nadie sea tan egoísta que acumule sin pensar en los demás, roguemos al Señor
Para que vivamos los valores de Jesús con entusiasmo, roguemos al Señor.
Por todas nuestras intenciones y necesidades, roguemos al Señor.
4. RITO DE LA COMUNIÓN
Monición. La riqueza espiritual es la que más ayuda a vivir. El exceso de bienes materiales complica la vida y muchas veces encarcela el corazón. Acumular es de necios. La vida no depende del dinero. Los que comulgamos vitalmente con Jesús, tenemos que elegir un estilo de vida sencillo y solidario.
Canto
Introducción al Padre nuestro
Con el alma renovada y disfrutando la vida,
te alabamos, Padre amigo y salvador.
No te rezamos por ningún interés lucrativo,
sino por necesidad espiritual y para sentirnos vivos.
Tú nos haces verdaderamente ricos, dignos, libres,
cuando, siguiendo tu recomendación, compartimos.
Sólo Tú nos elevas hasta la altura de la humanidad soñada.
Hemos padecido la vanidad de la vida
y hemos gozado el encuentro de ser pobres por opción.
Nos reafirmamos en la sabiduría del dar y recibir,
en el equilibrio que eleva y hace hermosa la vida.
No queremos más engaños ni frustraciones
provocados por tantos tipos de vanidad.
Nosotros nos agarramos al Evangelio y revestidos de Jesús
nos unimos a todas las personas que: aman,
rezan, comparten, y te decimos. Padre nuestro ...
Gesto de la paz
Distribución de la comunión
Acción de gracias
Te damos gracias, Padre, por Jesús despojado y resucitado, revestido de Espíritu, persona lograda y ejemplar.
Es el símbolo de las más altas aspiraciones humanas.
Contemplamos su testimonio y nos llenamos de alegría interior, meditamos su redención y la conciencia nos habla.
5. RITO DE CONCLUSIÓN
Compromiso. Atención y solidaridad con los necesitados del entorno.
Oración después de la comunión. (se toma del misal)
Bendición
Monición final. Hemos hablado de generosidad, de dar, de solidaridad, de compartir... Ahora tenemos la oportunidad de llevar a la vida lo que hemos compartido y demostrarlo con gestos prácticos. Pongamos lo mejor de nosotros en el impulso de ser atentos con los demás.
Canto final y despedida.
XIX Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A - 9 de agosto de 2026
1. AMBIENTACIÓN
Podemos colocar delante del altar una de estas frases: “¡Ánimo! Soy yo, no temáis” o “Gracias a la fe no nos hundimos”.
2. RITOS INICIALES
Monición. Bienvenidos a la celebración cristiana. No es ninguna contradicción que el Señor nos pida estar despiertos y vigilantes en medio de este tiempo general de vacaciones, porque hemos de vivir siempre con altura de miras y dignidad; confiando siempre en su palabra. En todo momento hemos de cultivar la honestidad y cumplir con el apasionante y duro oficio de remar en un mar agitado. Además, Jesús es el amigo que llega siempre en el momento oportuno, lo que nos corresponde a nosotros es reconocer su presencia en los avatares de la historia y acogerlo en nuestra barca.
Canto
Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos al Señor con una fe despierta y atenta.
Acto penitencial
Por las veces que nuestro corazón no reconoce la presencia de Dios, Señor, ten piedad.
Por las veces que andamos aletargados o dormidos, Cristo, ten piedad.
Por las veces que no seguimos tus llamadas y evadimos nuestros compromisos, Señor, ten piedad.
Gloria
Oración. Dios bueno, a quien podemos llamar Padre y Madre, haz que sintamos siempre tu ternura y tu compañía, para que, confiando siempre en tu palabra, no dudemos nunca de tu ayuda y, aprendamos a amar a los hermanos que comparten con nosotros la travesía de la vida; y un día alcancemos todos juntos la orilla, donde nos esperas Tú con los brazos abiertos. Por J. N: S.
3. LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las lecturas. En el libro de los Reyes se describe un episodio narrativo- poético... El profeta nos quiere decir con ello que ha sentido la presencia de Dios en el suave pasar de la brisa. El Señor está ahí siempre: en un paseo por la naturaleza, en la lectura de un libro, en la sonrisa de un niño...
El desgarro del corazón de San Pablo, ese martirio interior, se debe a la solidaridad con su pueblo, con sus hermanos judíos.
Las dos lecturas hacen referencia al Evangelio, es decir, la presencia de Dios y de Jesús en medio de la vida y, nuestra incapacidad para reconocerle inmediatamente.
Lecturas. 1Re 19, 9a.11-13a. Salmo. Romanos 9,1-5. Aclamación (Aleluya) Mateo 14, 22-33. (Breve silencio)
Comentario Homilético. Como ya hemos escuchado en la monición a las lecturas, los tres textos que nos propone hoy la liturgia, reflejan el tema de la presencia de Dios, siempre activa en la historia universal y en los acontecimientos personales de cada uno.
Sin embargo, las dificultades de la vida nos azotan a veces con especial crudeza. La barca vital que vamos conduciendo, se zarandea en ocasiones amenazando hundimiento bajo problemas de toda índole. Y Jesús se ha retirado durante esa “oscuridad”, parce ajeno a nuestra zozobra.
El viene para arrancar la oscuridad: “Al final de la noche”, pero en el claroscuro de nuestra fe, entre el sueño y la vigila, crecen los fantasmas y no distinguimos con claridad su presencia... La actitud de Pedro, que empieza a hundirse, es la imagen de la debilidad de los discípulos de todos los tiempos y, también de la fortaleza que surge de una fe y auténtica: “Señor, sálvame” Sí, ante la dificultad hay que sacar los recursos que llevamos dentro. En todos hay capacidad de valentía, clamar a Dios en la dificultad es un acto de amor confiado, solo los valientes saben hacerlo. Siempre hay posibilidades de solución. El Señor ha invitado a Pedro a ir hacia Él sobre el agua, que simboliza aquí, todo lo que nos amenaza: inseguridad, increencia, hostilidad, muerte... “¿Aún no tenéis fe?”. “Señor creo...pero aumenta mi fe”. La fe es un don para construirnos como personas. Por tanto, nos ha de servir para ser valientes y emprendedores. ¿Pero, que buscamos en la fe? ¿Que esperamos de ella? Es muy fácil recurrir a Dios, cuando nos escuece la herida, para que sea Él quien nos resuelva el problema.
Pero como Él es infinitamente más digno y certero que nosotros, nos dice: “Os basta con la fe” y con las capacidades humanas que tenéis; os haría un flaco favor si os supliera en vuestra libertad y en vuestra responsabilidad.
Resumiendo, nos ha de quedar claro que Jesús se ha embarcado con nosotros en la travesía de la vida y no nos va a abandonar nunca, a veces no sentiremos su presencia o, lo confundiremos con un fantasma... Ciertamente no va a hacer lo que nos corresponda a nosotros por responsabilidad. Pero, si vivimos en comunión con Él nunca nos hundiremos. Jesús fue agitado por las tormentas de la vida como el que más. Y ni el martirio lo hundió. Al contrario, la confianza en el Padre lo colmo de resurrección.
Hermanas y hermanos, está claro que a Dios no nos lo ganamos con quejas estériles ni pidiéndole que nos supla cuando es nuestra responsabilidad la que ha de actuar. Le importamos mucho; por eso no nos quiere hundidos, sino activos, cargados de vitalidad, y de esperanza. (Silencio de interiorización)
Credo
Oración de los fieles
Por la Iglesia, para que sorprenda por su misión arriesgada y valiente, roguemos al Señor.
Por todos los pueblos de la tierra, para que avancen en justicia y cooperación, roguemos la Señor.
Para que seamos cristianos despiertos, atentos y con mucha vida interior, roguemos al Señor.
Por cuantos disfrutan de sus vacaciones, para que regresen a sus casas llenos de paz y energía, roguemos al Señor.
Por quienes no pueden tener vacaciones y por quienes no pueden vivir dignamente, roguemos al Señor.
Por quienes sufren la frustración del desempleo, para que encuentren apoyo y trabajo, roguemos al Señor.
Por todos nosotros, para que seamos diligentes y responsables en todos nuestros quehaceres, roguemos al Señor.
4. RITO DE LA COMUNIÓN
Monición. La fe es una convivencia con Dios. Que la comunión con Jesús nos ayude a vivir más profundamente la fe.
Canto
Introducción al Padre nuestro
Padre santo, es justo que te demos gracias
por la fe que nos llena de luz y de color.
Tenemos muchos motivos para estar contentos.
Resuenan en nosotros tus llamadas y tus promesas
y hasta tu aplauso cuando nos encuentras atentos y en vela.
Por la fe muchos cristianos eligen ser pobres,
limpian el corazón lo más que pueden,
trabajan la reconciliación, la paz y la justicia,
son rostro y manos de misericordia.
Por la fe muchos se convierten y otros encuentran su ideal.
La fe nos pide ser verdaderamente valientes
nos lanza a la inseguridad del agua,
y asegura que tu mano está tendida para salvarnos.
La fe nos hace portadores de la mística que regala el Evangelio,
símbolos y alternativa de fraternidad.
Padre santo, por la fe te conocemos mejor.
Y nos unimos a todas y todos los creyentes del mundo y te decimos: Padre nuestro...
Gesto de la paz
Distribución de la comunión: Canto
Acción de gracias. (espontaneo). Se pide a la asamblea que exprese su agradecimiento.
5. RITO DE CONCLUSIÓN
Compromiso. Vivir despiertos y atentos.
Oración después de la comunión (se toma del misal)
Bendición
Monición final. Los cristianos tenemos mucho que aprender de Jesús. Él, por su fuerte vinculación con el Padre es una persona lúcida, valiente y fiel.
Dichosos nosotros si vivimos atentos y centrados: seremos un manantial de Evangelio para quien quiera escucharnos.
Canto final y despedida
Asunción de Santa María Virgen
15 de agosto de 2026
1. AMBIENTACIÓN
Podemos colocar junto una imagen de María una de estas frases: “María, una represéntate de nuestra raza” o, “María, un gran estímulo para nuestra vida de fe”.
2. RITOS INICIALES
Monición. Celebramos hoy la Asunción de María, símbolo de plenitud para todos los sencillos y esperanza humana frente a tanta desesperanza.
En esta mujer elevada al cielo celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte, la victoria de la bondad frente a los poderes del mal y el estímulo pujante del vivir cristiano. María y su cántico de alabanza, el Magníficat, son una inspiración y una gran fortaleza para nuestro caminar en la fe.
En María vemos también nuestro destino definitivo, porque somos, como ella, hijos de Dios.
Canto
Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos al Señor que nos llama a una vida en plenitud
Acto penitencial
Tú, que has vencido al pecado: Señor, ten piedad.
Tú que naciste de María para asumir nuestra condición: Cristo, ten piedad.
Tú que estas orgulloso de María: Señor, ten piedad.
Gloria
Oración. Porque te has complacido, Señor, en la humildad de tu sierva, la Virgen María, has querido elevarla a la dignidad de Madre de tú Hijo y la has coronado de gloría y esplendor; por su intercesión, te pedimos que a cuantos has salvado por el misterio de la redención nos concedas también el premio de tu gloria. Por J. N. S.
3, LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las lecturas. Jesús es prototipo de plenitud. Es el primero que ha vencido la muerte, el primero que ha resucitado. Él abrió definitivamente las puertas de la salvación y, por este gesto solidario, podemos llegar todos a la plenitud del cielo.
Lo que en Jesús fue primicia, fue también realidad en María. El Evangelio recoge su canto a la misericordia y a la liberación de Dios.
Lecturas. Ap11, 19a;12,1-6a.10b. Salmo. 1Co 15,20-26. Aclamación. Lc 1,39-56 Breve silencio
Comentario homilético. Esta fiesta mariana acontece en medio del verano, en un contexto general de vacaciones. En muchas comunidades cristianas es la fiesta patronal, mezclándose la religiosidad y la fe del pueblo con su folclore, que son nuestras raíces y nuestra forma de expresar y vivir lo más genuino de la existencia.
Pero lo que realmente importa en esta celebración es lo que nos muestra, lo que nos evoca y lo que nos interpela: sobre todo, la trayectoria de esta mujer creyente que enriquece, con su tonalidad femenina y con su calidad humana, la fe del pueblo de Dios. Ella acentúa los rasgos cercanos y prácticos de la fe; transmite que Dios lleva a la gente en el corazón y protege especialmente a los perdedores, necesitados y sencillos. Después de su recorrido vital, es arrebatada por el poder divino, una vez que se sintió contemplada, elegida y amada entrañablemente por Dios.
La Iglesia definió oficialmente la verdad de la Asunción de María el uno de noviembre de 1950. Pero el Pueblo de Dios, los creyentes sencillos, celebraban esta verdad intuitivamente desde el siglo quinto-sexto, lo llamaban: La fiesta del Tránsito o, la Dormición de la Madre de Dios.
El sentido profundo de esta fiesta es la culminación natural y feliz de los creyentes que esperamos en Dios y confiamos en sus promesas. María hoy colocada junto a su Hijo en lo más alto, representa la bienaventuranza anunciada por Él para todos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen. Es un aliento de vida para todos los que hacen “Reino de Dios” y gastan la vida en favor de la “Tierra nueva”.
En María triunfa simbólicamente toda la humanidad. La fe nos asegura lo que percibimos por la intuición: Somos seres con un gran futuro. Dios lo garantiza.
Ese futuro humano-divino, será una experiencia continua de plenitud, un gozo inacabable de encuentro esperado, una sabrosa comunión, sintiendo que Dios nos habita, maravillosamente vinculados con todo y con todos, en esa consumación transfigurada del ser humano por el poder de Dios.
La fiesta que celebramos hoy es una invitación a vivir con cara de vencedores, porque nos espera la gloria de la resurrección Nos espera la plenitud de la Vida eterna en Dios, con Jesús y su madre, María. (Silencio de interiorización).
Credo
Oración de los fieles
Para que la Iglesia, como María, luche contra el mal en cada una de sus formas, roguemos al Señor
Para que hombres y mujeres trabajemos unidos por el bien común, roguemos al Señor.
Por todos los cristianos y cristianas, para que sepamos testimoniar nuestra vocación que culmina en el cielo, roguemos al Señor.
Para que el canto de María, que resume su fe, enriquezca nuestro credo personal, roguemos al Señor.
Para que aprendamos de María lo que significa la verdadera promoción de las personas, roguemos al Señor
Por todos nosotros, para que la condición elevada de María nos ayude a superarnos, roguemos al Señor.
4. RITO DE LA COMUNIÓN
Monición. María vivió en estrecha comunión con Jesús y con la primera comunidad cristiana -la Iglesia- aprendamos de ella lo que significa comulgar.
Canto
Introducción al Padre nuestro
Alabado seas, Padre santo
Señor del cielo y de la tierra,
que nos bendices con el triunfo de María,
Virgen valiente, Madre de la Iglesia,
que sube al cielo coronada de gloria.
Siguió el camino de Jesús,
peregrina de los nuevos cielos,
admirada ante el premio que concedes
a los que cumplen tu Palabra con fidelidad.
Sensible desde niña a tu misterio,
vivió como una discípula el regalo de la redención.
La salvaste por completo
la preservaste desde la raíz
y te la llevaste contigo,
atraído por el encanto de su personalidad.
Nosotros, ahora, llenos de alegría por su bienaventuranza
y animados por lo que significa para nosotros,
te rezamos, llenos de confianza, la oración de los hijos y los hermanos:
Padre nuestro...
Gesto de la paz
Distribución de la comunión: canto
Acción de gracias
¿A dónde va, cuando se va la llama?
¿a dónde va, cuando se va la rosa?
¿Qué regazo, que esfera deliciosa,
qué amor de Padre la alza y la reclama?
Esta vez como aquélla, aunque distinto,
el Hijo ascendió al Padre en pura flecha.
Hoy va la Madre al Hijo, va derecha
al Uno y Trino, al trono en su recinto.
Por eso el aire, el cielo, rasga, horada,
profundiza en columna que no cesa.
Coronada de cielo, la tierra añora.
intercediendo siempre por sus hijos...
Gracias; Señora nuestra, mediadora de toda gracia.
(himno de laudes)
5. RITO DE CONCLUSIÓN
Compromiso. Alzar la vida, subir en calidad hasta la altura de María.
Oración después de la comunión. (se toma del misal)
Bendición
Monición final. La Asunción de María nos deja a los creyentes muy buenas sensaciones. Podemos confiar en que el cielo está a nuestro alcance.
Pero el Cielo, comienza a preparase aquí, llegando como los santos, a lo que parece imposible: vivir amando y sirviendo a todos. Ellos, como María hicieron todo lo posible para que el Reino de Dios fuera extendido y disfrutado por todos. En su esfuerzo experimentaron la recompensa.
Salgamos de este encuentro con el ánimo subido. “Contagiemos” el valor de la vida, abierta a la plenitud que Dios regala.
Canto final y despedida.
XX Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A - 16 de agosto de 2026
1. AMBIENTACIÓN
Podemos colocar delante del altar una de estas frases: “La fe todo lo alcanza” o “La fe rompe fronteras”.
2. RITOS INICIALES
Monición. Estamos en pleno verano y muchos tienen vacaciones. También en este tiempo la fe nos convoca a los cristianos. Más aún, hay que tener muy presente que los valores que nos transmite el Evangelio admiten vacaciones; necesitan un constante cultivo y atención.
En todo tiempo y lugar el Señor nos convoca a participar de la fraternidad cristiana y a desarrollar en la vida lo que aprendemos en la escucha atenta de la Palabra.
Celebremos este encuentro con el sentimiento de la fe que el Evangelio va a destacar.
Canto
Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos al Señor que nos ilumina y acompaña con ternura.
Acto penitencial
Tú, que quieres la salvación de todos: Señor, ten piedad
Tú, que fuiste testigo del perdón: Cristo, ten piedad
Tú, que nos quieres unidos: Señor, ten piedad
Gloria
Oración. Señor Jesucristo, acoge nuestra súplica en este día en que celebramos tu victoria sobre el pecado y la muerte. Suscita en nosotros una fe grande, como la de la mujer cananea, de modo que podamos testimoniar entre las personas los prodigios de tu amor. Te lo pedimos a Ti, que vives resucitado por la fuerza del Espíritu junto al Padre, por toda la eternidad. Amén
3. LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las lecturas. La salvación, que nos trae Jesús de parte del Padre, no se completa si no llega a todas las personas. Para ello ha de atravesar las fronteras del pueblo judío. Jesús, misionero de Dios, ha venido para dar vida y socorrer a todas las personas, sean de la nación que sean.
Lecturas. Is 56,1.6-7. Salmo. Rm 11,13-15.29-32. Aclamación (Aleluya) Mt 15, 21-28. (Breve silencio)
Comentario Homilético. La fe es una actitud religiosa. La podríamos describir como un don de Dios, que hace vibrar a toda la persona. Se expresa por medio de tres vías fundamentales: la oración, el testimonio, y el compromiso... No es tanto un credo de verdades que hay que saber, cuanto una actitud personal de aceptación de Dios y de adhesión al Evangelio. Se debe de apoyar menos en lo que otros dicen y hacen, y mucho más en la propia experiencia de fe, es decir, del encuentro personal con Jesús. Nunca se puede concebir en función de una seguridad personal: (ganar el cielo), sino en función de un proyecto que estamos invitados a emprender, como Abrahán, sólo fiado de Dios. No es solamente algo íntimo, privado o particular, sino que es también comunitario y de vertiente social: nos pone de lleno ante los problemas de las personas concretas y de toda la comunidad humana.
La fe es un don que Dios no regatea, como no regatea la salvación. Su corazón no es rácano, sino generoso. No está hipotecado por ningún pueblo ni tiene privilegiados. Por eso el despliegue de su salvación debe alcanzar a todos, es universal.
Este aspecto es el que destaca preferentemente el relato evangélico que hemos proclamado. La acción salvadora de Jesús es para los paisanos y para los extranjeros. El evangelista Mateo, que dirige su evangelio a judíos cristianos, parece decirles con este relato: ¿Cómo vamos a excluir a los paganos de la salvación si el mismo Jesús los acogió?
La fe de esta mujer cananea, es un ejemplo de la adhesión y de la confianza que agradan a Dios y que arrancan la intervención saludable de Jesús. Fe y oración convergen de manera sobresaliente en esta mujer. En ocasiones la encontramos en personas, que no pertenecen a la comunidad creyente, una religiosidad profunda y una fe tan admirable que sirven de ejemplo a los “cristianos de toda la vida” (silencio de interiorización)
Credo
Oración de los fieles
Por los pueblos más necesitados, para que les llegue la salvación y el progreso, roguemos al Señor.
Para que la fuerza de la fe impulse a todos los cristianos a trabajar en favor de los que nos rodean, roguemos la Señor.
Por nuestra Comunidad, para que la fe robustezca nuestra vida, roguemos al Señor.
Por cuantos disfrutan de sus vacaciones, para que regresen a sus casas llenos de paz y energía, roguemos al Señor.
Por quienes no pueden tener vacaciones y por quienes no pueden vivir dignamente, roguemos al Señor.
Por quienes sufren la frustración del desempleo, para que encuentren apoyo y trabajo, roguemos al Señor.
Por todos nosotros, para que seamos diligentes y responsables en todos nuestros quehaceres, roguemos al Señor.
4. RITO DE LA COMUNIÓN
Monición. Por la fe nos acercamos a la comunión. Y la comunión alimenta la fe. Agradezcamos el don de creer.
Canto
Introducción al Padre nuestro
Dios, Padre bueno, unimos nuestras voces
a la voz de toda la creación
para agradecerte el don de la fe.
Los creyentes de todos los pueblos y culturas
te reconocemos como nuestro Padre común.
La fe es el lenguaje que todos entendemos:
elimina fronteras y provoca la experiencia fraternal.
Por Jesús derramas a manos llenas la salvación.
Padre, qué suerte haberte conocido
y qué suerte habernos encontrado con creyentes
que nos han comunicado su fe orada y practicada.
Esta Comunidad te celebra y te agradece que seas tan cercano.
Y te bendice por las señales de fe y de santidad
en tantas personas bienaventuradas.
Padre, te vemos en el misterio de cada ser humano;
en muchos se vislumbra tu bondad.
Con todos los que te sienten y te invocan
y cuantos te transparentan sin saberlo,
te decimos: Padre nuestro...
Gesto de la paz
Distribución de la comunión: Canto
Acción de gracias
Sólo Dios pude dar la fe...
pero tú puedes dar testimonio.
Sólo Dios puede dar esperanza...
pero tú puedes devolverla a las personas...
Sólo Dios pude dar la fuerza...
pero tú puedes animar al desanimado...
Sólo Dios es la luz...
pero tú puedes hacer que brille a los ojos de todos...
¡¡¡Gracias, Señor, por hacernos instrumentos
de tu presencia en la comunidad!!!
5. RITO DE CONCLUSIÓN
Compromiso. Perseverar en la fe.
Oración después de la comunión (se toma del misal)
Bendición
Monición final. La fe nos invita a mirar con ojos limpios todo lo que acontece. Con ojos limpios hemos de mirar, sobre todo, a las personas, para respetar su dignidad y para desarrollar con todos una buena convivencia.
Canto final y despedida
XXI Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A - 23 de agosto de 2026
1. AMBIENTACIÓN
Podemos colocar delante del altar un cartel con una de estas frases: “¿Quién decís que soy yo?” o, “Dios es origen y meta”.
2. RITOS INICIALES
Monición de entrada. Hermanas y hermanos, seguramente tenemos todos y todas, la experiencia de que los planes de Dios siempre son favorables para nuestro destino personal y comunitario. Él nos ha redimido de una manera sabia y generosa. Y se nos entrega al margen de lo que sea nuestra respuesta. Se da por satisfecho si captamos su oferta de salvación.
Dios nos regala la salvación, nos la ofrece todos los días; nuestro deber es acogerla como un don inmerecido, pero regalado por amor, y.… ya sabemos el dicho: “Amor con amor se paga”.
Hermanas y hermanos, celebremos el amor de Dios y nuestra fraternidad.
Canto
Saludo. Hermanas y hermanos, alabemos juntos al Señor que nos quiere de verdad.
Acto penitencial. Reconociendo que Dios nos quiere y nos perdona, junto con la confesión de fe en Jesús; confesamos también públicamente que necesitamos su comprensión y su perdón; por eso decimos juntos... Yo confieso ante Dios....
Gloria
Oración. Oh Dios, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo; inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría. Por J. N. S.
3. LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las lecturas. En la medida en que vamos comprendiendo a Dios, seguramente se acrecienta nuestra admiración. Pero a Dios le importa menos que le aplaudamos y más que seamos testigos. Escuchemos en el Evangelio esa pregunta directa: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Podríamos recoger hermosas respuestas de la boca y de los escritos de los santos. Pero lo que interesa hoy, aquí, en esta Comunidad, es que cada uno de nosotros aporte su propia respuesta...
Lecturas. Is 22,19-23. Salmo. Rm 11, 33-36. 11-13. Aclamación. Mt 16, 13-20. Breve silencio
Comentario homilético. “Y para vosotros... ¿quién soy yo?... Esta pregunta será siempre interesante y decisiva, porque nos afecta directamente. Será siempre una pregunta abierta y desafiante, que compromete las ideas, las vivencias y el testimonio que damos, tanto de manera personal como comunitaria.
Y es por este motivo que la contestación de Jesús se hace propuesta. En principio para Pedro; pero en él a todos los creyentes de la historia ... Y vosotros... responde por todos: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Hoy lo sigue diciendo el Obispo de Roma, y su afirmación debemos de hacerla vida en cada Comunidad y en cada corazón.
La verdad es que nadie se salva por creerse cristiano de toda la vida o por enchufe particular. La confesión de la fe ha de ser en primer lugar personal: “Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios”. y vivirlo en comunidad, testimoniando con obras lo que confesamos con el corazón y los labios. Con Dios no hay recomendación que valga. La salvación se va labrando día a día, al estilo del Maestro y con el espíritu de las bienaventuranzas. Estas son las mejores herramientas que nos han dejado.
Por tanto, la salvación está al alcance de todos, y el camino suficientemente revelado en el Evangelio. Otra cosa es que lo queramos emprender pasando por la puerta estrecha. Jesús mismo es: Camino, Verdad y Vida, Luz, Resurrección...Su estilo de vida es el óptimo, el ideal; en sí mismo ya es salvador.
Dice un refrán: “Cuando el camino se hace duro, sólo los duros siguen en el camino”. Así es la senda de la salvación cristiana, no es precisamente de rosas, que también las tiene, sino de despojo de esfuerzo y de fidelidad. (silencio de interiorización)
Credo
Oración de los fieles
Por la Iglesia, para que viva de la fe y de los valores Evangélicos, roguemos al Señor.
Para que las comunidades cristianas alumbren creyentes apasionados por el Evangelio, roguemos al Señor
Por los que se alejan de la fe, para que recobren el encuentro con Dios, roguemos al Señor.
Para que aumente la calidad de nuestra fe y de nuestro testimonio, roguemos al Señor.
Por todas nuestras intenciones y por las necesidades de nuestro pueblo, roguemos al Señor.
4. RITO DE LA COMUNIÓN
Monición. Los amigos de Jesús entran por la puerta estrecha de las bienaventuranzas. Adoptan este estilo de vida que no es habitual. Si comulgamos con Jesús, aceptamos su mentalidad. y trabajamos por su Reino.
Canto
Introducción al padre nuestro.
Te bendecimos, Padre, porque estás a nuestro lado
con la comprensión y la ternura de una Madre.
Eres para todos como una brújula de orientación,
porque señalas con claridad cómo llegar salvados
a tu casa de amor siempre abierta.
Nos reprendes con ternura y misericordia cuando nos equivocamos .
Y nos recuerdas: “Hay que caminar por la senda de las bienaventuranzas.
Sí, Padre, deseas fervientemente nuestra felicidad.
Pero no la impones. Toda amistad se elige.
También la comunión contigo.
Llevamos muy dentro la marca bautismal,
apoyados en el cimiento de Pedro
y en la fe de los Apóstoles,
nos unimos a todos los testigos de la fe y te decimos juntos: Padre nuestro
Gesto de la paz
Distribución de la comunión: canto
Acción de gracias
Dichoso quien no se deja seducir
por los que venden su dignidad.
Dichoso quien no participa en la carreara loca
de ser el primero para sobresalir.
sino que elige el último lugar porque es sencillo y sirve.
Quien actúa así, es posible que no sea admirado,
pero es persona de criterio y al final convencerá.
El camino fácil es engañoso, un callejón sin salida.
El camino del Evangelio no es cómodo,
pero conduce a la Vida...
5. RITO DE CONCLUSIÓN
Compromiso. Para salvarnos y salvar los ambientes no tenemos herramientas mejores que las propuestas evangélicas. unidos siempre a la fe apostólica.
Oración después de la comunión (se toma del misal)
Bendición
Monición final. Dios, como buen Padre, corrige, porque nos quiere auténticos, con personalidad limpia y robusta. Pero sobra toda corrección si entramos por la puerta estrecha que da paso a los valores evangélicos y a la vida de calidad. Recordemos: en el Reino de Dios “hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos”, es decir, en la jerarquía de valores que Dios propone no es primero el que pude más, el que está más alto o el que más tiene. sino el que pone todo al servicio del Reino.
Canto final y despedida.
XXII Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A - 30 de agosto de 2026
1. AMBIENTACIÓN
Podemos colocar delante del altar un cartel con una de estas frases: “Me sedujiste, Señor” o, “Es un acierto pensar como Dios”.
2. RITOS INICIALES
Monición. A veces actuamos como si todo lo que valiera se midiese por las leyes del mercado. Gracias a Dios hay valores que no tienen rasero económico. El Evangelio nos lo recuerda:” ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si malogra su vida?” El mensaje de hoy es elocuente y atrevido. Seguir a Jesús y dar culto a Dios comporta muchas veces sufrimiento, pero también mucha satisfacción.
Canto
Saludo. Hermanas y hermanos, alabemos juntos al Señor que nos quiere de verdad.
Acto penitencial. Reconociendo que Dios nos quiere y nos perdona, junto con la confesión de fe en Jesús; confesamos también públicamente que necesitamos su comprensión y su perdón; por eso decimos juntos... Yo confieso ante Dios....
Gloria
Oración. Dios, Padre bondadoso, de quien procede todo don perfecto, infunde en nuestros corazones el amor a Ti y a los hermanos, para que así, nuestra existencia discurra por las sendas que conducen a la Vida sin fin. Por J. N. S.
3. LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las lecturas. El profeta Jeremías entendió que la verdadera libertad coincide con el cumplimiento de la voluntad de Dios. Pero la obediencia a Dios le hizo caminar por una senda difícil. En momentos especialmente duros llegó a maldecir su nacimiento, tentado por la desesperación. Pero no podía alejarse de Dios: su presencia le abrasaba por dentro...
En esta misma línea, San Pablo nos invita a dar culto a Dios con la vida. Para ello necesitamos corregir muchas veces la mentalidad y no dejarnos llevar por las modas sociales.
Jesús, al igual que Jeremías, resalta la obediencia a Dios como el valor principal. Pedro, que todavía no había cambiado su mentalidad, resulta tentador para Jesús. Pero Éste le corrige con energía y le invita a pensar y a ver la vida como Dios la ve.
Lecturas. Jr 20,7-9. Salmo. Rm 12,1-2. Aclamación. Mt 16,21-27 Breve silencio
Comentario homilético. Afortunadamente, libertad y sufrimiento son planos que confluyen en nuestra vida de creyentes. Con qué realismo y con qué fuerza expresiva lo manifiesta el profeta Jeremías. “Me sedujiste, Señor” equivale a lo que entendemos por gracia de Dios; “y ... me dejé seducir,” equivale a la libertad humana, de dejar hacer a Dios, puesto que su acción es siempre beneficiosa. El sufrimiento es consecuencia del compromiso. No hace falta que los creyentes busquemos la cruz; la gente ya se encarga de echárnosla encima; a veces son incluso los propios amigos. El profeta nos revela su experiencia mística: “La Palabra era en mis entrañas fuego ardiente”; pero nos cuenta también su experiencia dolorosa por continuar con la misión profética que Dios le ha encomendado, es decir, por no dar la espalda a su vocación.
La vida de Jesús no fue diferente a la del profeta Jeremías ni a la nuestra. Las dificultades le salean al paso por todos ángulos. Hasta su íntimo amigo Pedro le quiso apartar de su misión... Pero a Jesús nadie le hace cambiar de rumbo.... “Apártate de mí...” Tal vez por eso insiste tanto Jesús en el valor de andar por la vida despiertos y vigilantes....
En resumen, Dios seduce, llena nuestra vida de sentido; la vocación cristiana es atractiva, ilusionante, pero no está exenta de riesgos y sacrificios. Que nos entre muy dentro: No hay verdadero seguimiento cristiano sin cruz. Pero ese es el camino de las bienaventuranzas: “dichosos los perseguidos, porque de ellos es el Reino... -venga a nosotros tu Reino Señor-. (silencio de interiorización)
Credo
Oración de los fieles
Por la Iglesia, para que viva de la fe y de los valores Evangélicos, roguemos al Señor.
Para que las comunidades cristianas alumbren creyentes apasionados por el Evangelio, roguemos al Señor
Por los que se alejan del seguimiento de Jesús, para que recobren el encuentro con Él, roguemos al Señor.
Para que aumente la calidad de nuestra fe y de nuestro testimonio, roguemos al Señor.
Por todos los necesitados y enfermos de esta comunidad cristiana, para que no les falte la ayuda y el consuelo de sus vecinos y conocidos, roguemos al Señor.
4. RITO DE LA COMUNIÓN
Monición. La espiritualidad cristiana de la Cruz es liberadora. Así fue el culto que Jesús le ofreció al Padre. Al comulgar con Él, confirmemos que también nosotros queremos dar culto al Padre llevando una vida según su voluntad.
Canto
Introducción al padre nuestro.
Te bendecimos, Padre, porque estás a nuestro lado
con la comprensión y la ternura de una Madre.
Eres para todos como una brújula de orientación,
porque señalas con claridad cómo llegar salvados
a tu casa de amor siempre abierta.
Nos reprendes con ternura y misericordia cuando nos equivocamos .
Y nos recuerdas: “Hay que caminar por la senda de las bienaventuranzas.
Sí, Padre, deseas fervientemente nuestra felicidad.
Renuévanos la mente y el corazón
para pensar y sentir como Tú.
Abrazamos la cruz de cada día .
Nos revestimos de espiritualidad evangélica
y te ofrecemos la obediencia comprometida de la fe.
Padre, lo has dejado muy claro:
no hay mayor honor que el de entregar la vida,
no se alcanza la verdadera libertad
lejos de la pobreza de espíritu,
no hay recurso más certero que el talante de la cruz.
Unidos en oración con Jesús te invocamos: Padre nuestro...
Gesto de la paz
Distribución de la comunión: canto
Acción de gracias
Dichoso quien no se deja seducir
por los que venden su dignidad.
Dichoso quien no participa en la carreara loca
de ser el primero para sobresalir.
sino que elige el último lugar porque es sencillo y sirve.
Quien actúa así, es posible que no sea admirado,
pero es persona de criterio y al final convencerá.
El camino fácil es engañoso, un callejón sin salida.
El camino del Evangelio no es cómodo,
pero conduce a la Vida...
5. RITO DE CONCLUSIÓN
Compromiso. Pensar y vivir al estilo de Jesús.
Oración después de la comunión (se toma del misal)
Bendición
Monición final. Pretender vivir el Evangelio sin la presencia de la cruz y del conflicto es casi como una tomadura de pelo. Parecerse a Jesús trae consigo cargar a diario con la cruz.
Obedecer a Dios y no dejarse llevar por la mentalidad del mundo, tiene ese precio. Es también el precio de la sana libertad y, el que necesariamente se paga por salvar la vida.
Hagamos un esfuerzo por asimilar la mentalidad de Dios y por llenar de calidad humana la vida comunitaria. Que Dios nos acompañe y nos conceda actuar ante los demás con los criterios de Jesús.
Canto final y despedida.