Materiales para el Animador de la Palabra.
Celebraciones del mes de julio de 2026. Ciclo A
XIV Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A - 5 de julio de 2026
1. AMBIENTACIÓN
Podemos colocar un cartel con una de estas frases: “El Espíritu da vida” o, “Los sencillos entienden a Dios”.
2. RITOS INICIALES
Monición. Hermanas y hermanos, un saludo fraterno.
Nos dice hoy Jesús que los sencillos entienden bien las cosas de Dios. La verdad es que Dios no es tan complicado como algunos dicen; basta con coger la onda de la espiritualidad y la onda de la sencillez para captar su revelación.
Abramos el corazón y los oídos a este mensaje. Hay palabras de ánimo, de enseñanzas profundas y de gratitud.
Canto
Saludo. Hermanos y hermanas, bendigamos al Señor con la sinceridad y la sencillez de nuestra vida.
Acto penitencial
Porque confiamos en tu Palabra, Señor, ten piedad.
Porque tú eres nuestro Salvador, Cristo, ten piedad.
Porque tu perdón refuerza nuestra esperanza, Señor, ten piedad.
Gloria
Oración
Te rogamos, Señor, que derribes los andamios de nuestra ciencia humana; líbranos de la lógica de nuestros razonamientos, de nuestra orgullosa autosuficiencia y concédenos la sencillez del niño, que descubramos cada mañana la novedad de todo cuanto sucede, disfrutando siempre de tu presencia sanadora. Por J.N. S. Amén.
3. LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las lecturas. Cuando en el Nuevo Testamento encontramos las expresiones: espíritu y carne, se refieren a modos concretos de vivir. Vivir según la carne es dejarse arrastrar por el egoísmo, las malas ambiciones y las tendencias negativas: criticas, enfados, murmuraciones, etc. Por el contrario, vivir según el espíritu, es poner en práctica todas las aspiraciones bellas y positivas que sentimos: el perdón, la ternura, el cuidado, el amor, la compasión etc. La Palabra de Dios nos impulsa siempre a vivir según el Espíritu. Así fue la vida de Jesús.
El Evangelio nos recuerda que sólo desde la sencillez que proporciona el Espíritu se puede entender este modo de vivir.
Lecturas. Za 9,9-10. Salmo. Rm 8,9.11-13. Aclamación. (aleluya). Mt 11,25-30. Breve silencio
Comentario homilético. Es imposible ser cristiano sin un determinado nivel de espiritualidad. Más aún, la seña de identidad de que uno se ha tomado en serio su bautismo es que vive según el Espíritu de Jesús. La carta, que San Pablo escribió a los cristianos de Roma, lo ha expresado clara y rotundamente: “El que no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo” Es decir, no es cristiano, aunque pueda aportar su partida de bautismo. Lo que define y marca a un cristiano es el sello y el aire del Espíritu.
Todas las personas tenemos condición y vocación espiritual. pero hay que saber coger la onda de la espiritualidad para encontrarse auténticamente con uno mismo y captar el mensaje de Dios. Jesús, que fue profundamente espiritual, siempre se dejó conducir por el Espíritu, y nos dice que esta onda no es otra que la sencillez personal y la limpieza de corazón. Dios ha querido revelarse y comunicarse, pero sorprendentemente solo los sencillos le entienden. Los “sabios” y orgullosos no se enteran; y no se podrán enterar mientras no cambien de actitud.
“Es poco inteligente ser orgulloso: es muestra de no tener la sabiduría suficiente para moverse dentro de los límites en que a un ser humano se le concede vivir.
Con todo, la experiencia de la vida nos enseña que el que tiene más que los otros, fácilmente cae en la autosuficiencia, se imposibilita para explorar otros mundos y valores, y se encasilla en lo suyo.
Jesús se sintió rechazado por los sabios y poderosos, a quienes el poder y la sabiduría les deshumanizó, y fueron incapaces de aceptar la Buena Noticia del Reino.
Que los humildes capten su mensaje es para Jesús una inmensa alegría, y que los poderosos le rechacen también, porque indica que Dios es justo, ya que no se deja comprar por el saber ni por el poder. Él, quiere ser para todos, y especialmente para los que más le necesitan”. (Pedro Olalde, Palabra interpelante)
La sencillez produce una autentica espiritualidad y nos ayuda a vivir. Es la chispa que da color especifico a la “Vida en Cristo” y crea una nueva mentalidad: la que comprende las cosas de Dios. Facilita la unión entre la oración y el compromiso.
Si optamos por vivir según el Espíritu, nuestra vida avanzará con armonía y equilibrio. Silencio de interiorización
Credo
Oración de los fieles
Para que todas las personas, se eduquen en valores espirituales, roguemos al Señor.
Por cuantos andan agobiados por cosas que no hacen crecer la espiritualidad ni construyen vida, roguemos al Señor.
Para que los cristianos progresemos cada día en la vivencia y en la fidelidad al Espíritu, roguemos al Señor.
Para que cuantos se sienten cansados, y agobiados, por el dolor que producen las enfermedades y los contratiempos, encuentren en Jesús consuelo y descanso, roguemos al Señor.
Para que esta comunidad cristiana viva la mansedumbre y la humildad de Cristo, llevando unos las cargas de los otros, roguemos al Señor.
4. RITO DE LA COMUNIÓN
Monición. Con Jesús demos gracias a Dios porque se nos ha manifestado y pidamos que nos ayude a mantenernos en un estilo sencillo y fraternal.
Canto
Introducción al Padre nuestro
Padre bondadoso, orando con Jesús, te decimos:
“Bendito seas, Señor de cielo y tierra,
porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos
y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así eres Tú”.
Has metido en el cauce de la vida
un caudal grande de Salvación.
El molde humano de Jesús, rebosante de espiritualidad,
es para nosotros un gran símbolo
que compagina con acierto oración y compromiso.
Mucho nos ayudas, Padre,
cuando profundizamos el misterio de la fe.
Hoy celebramos tu revelación y la agradecemos.
Contigo se hace llevadera la carga de la vida.
Reconociendo que nos quieres,
te decimos en comunión con toda la Iglesias: Padre nuestro...
Gesto de la paz
Distribución de la comunión.: canto
Acción de gracias
Padre, comprobamos que el Espíritu nos llena de vida. Por Él tocas nuestras fibras y purificas nuestra conciencia.
Pero no es fácil ser espiritual, Padre. Cuesta mucho seguir tu voz y los reclamos de nuestra conciencia.
Sabemos que la fidelidad al Espíritu es decisiva. Por eso no dejes de inquietarnos.
Gracias por querer habitar dentro de nosotros.
5. RITO DE CONCLUSIÓN
Compromiso. Vivir atentos al Espíritu, cultivando la espiritualidad.
Oración después de la comunión. (se toma del misal)
Bendición
Monición final. El mensaje de hoy es especialmente cálido y elocuente, por una parte, nos ha recordado el valor de vivir según el Espíritu; por otra, ha remarcado que los sencillos entienden la revelación de Dios que alivia a los fatigados y agobiados. Revestidos de Evangelio, que es el traje de faena de todo cristiano, salimos a la labor de una nueva semana. Que el Señor nos acompañe para saber “contagiar” lo que hemos compartido.
Canto final y despedida.
XV Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A - 12 de julio de 2026
1. AMBIENTACIÓN
Podemos colocar un cartel con una de estas frases: “Dios no habla en vano” o, “Dios siembra su Palabra en nuestra tierra”.
2. RITOS INICIALES
Monición. Tan verdadero como que necesitamos alimentar el cuerpo es que necesitamos también, alimentar el espíritu. Estos encuentros de oración y “siembra” de la Palabra, en asamblea creyente, son propicios para ello y fortalecen nuestras convicciones de adhesión al Evangelio.
Con su revelación Dios ha sembrado su Palabra. Su plan es que pasemos por la vida rindiendo según las capacidades que tenemos. Por ahí va el mensaje de este domingo.
Canto
Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos al Señor, que ha sembrado su Palabra en nosotros.
Acto penitencial
Porque a veces somos como tierra dura, Señor, ten piedad.
Porque eres la Palabra que da vida al mundo, Cristo, ten piedad.
Porque esperas con toda razón que tu semilla germine en nosotros, Señor, ten piedad.
Gloria
Oración
Dios, Padre bondadoso, has fecundado la historia humana con el Evangelio de Jesús. Él es, a la vez, semilla y tierra buena. Concédenos asumir, cada día más, su estilo fiel para que tu semilla no se frustre en nosotros. Por J. N. S. Amén.
3. LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las lecturas. La Palabra de Dios es eficaz y fecunda, como lluvia que hace germinar los campos y da cosecha al labrador. De esta manera Dios se comunica y empeña su Palabra. A Él no le va hablar en vano... Lo que dice o promete, lo cumple. Gracias a su revelación las personas vamos creciendo en humanidad. Dios ha dejado caer su Palabra como una semilla y espera que dé fruto. Pero esto no será posible sin nuestra colaboración.
Lecturas. Is 55,10-11. Salmo. Rm 8,18-23. Aclamación (Aleluya). Mt 13,1-23. Breve silencio.
Comentario homilético. La salvación que Jesús nos ofrece es un don generoso del Padre, pero también hay que trabajarla preparándonos como mejor sepamos para una buena sementera. Ser “buna tierra” es una aspiración profundamente arraigada en nosotros: “Aguardamos impacientemente la hora de ser hijos de Dios en plenitud”. Esta experiencia de la redención se agranda progresivamente en la medida en que acogemos la Palabra y no frenamos su dinamismo transformador.
El evangelio nos habla de siembra y de cosecha. Jesús, apasionado misionero, fue sembrando la Palabra con el testimonio de su propia vida “La Palabra era la casa de su Ser” la sembró abundantemente hasta hacer de su propio cuerpo sementera de Vida plena... Si falla la cosecha no se pude echar la culpa a la tacañería del sembrador. Sembró en todos los terrenos con abundancia.
Abrirse a la Palabra, preparar la tierra para que germine la acción de Dios, es responsabilidad de cada uno de nosotros. El Evangelio no aporta rentabilidad a nuestras cuentas de ahorro, pero sí nos llena de humanidad, de coraje, de fraternidad, de equilibrio y responsabilidad ..., condiciones básicas e indispensables para vivir como personas libres.
Esta parábola del sembrador no necesita interpretación por nuestra parte, ya que, es el propio Jesús el que nos da la interpretación, veamos: “Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la Palabra, pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende; éste dará fruto y producirá ciento, setenta o treinta por uno”
Silencio de interiorización.
Credo
Oración de los fieles
Oremos hermanas y hermanos, para que el mundo se abra a la revelación de Dios. roguemos al Señor.
Oremos para que los cristianos sepamos anunciar la Palabra de Dios con alegría, roguemos al Señor
Pidamos especialmente por los que no aciertan a escuchar al Dios bueno que se comunica cada día a través de su palabra, roguemos al Señor.
Pidamos por los niños y jóvenes, para que su corazón sea buena tierra donde germine la semilla de la Palabra Dios, roguemos al Señor.
Por los organismos interesados en la agricultura, para que procuren la solución justa y eficaz a los problemas urgentes del campo, roguemos al Señor.
Por nosotros, para que siempre estemos atentos a la Palabra de Dios y la pongamos por obra, roguemos al Señor.
4. RITO DE LA COMUNIÓN
Monición. La comunión con Jesús nos ha de ayudar para tener una vida fecunda, en compromiso permanente y rica en testimonio.
Canto
Introducción al Padre nuestro
Te bendecimos, Dios bueno, Señor de la historia.
sabemos que estás en el mundo, solidario con todos,
como la mejor energía que nos puede motivar:
un Dios entregado, convertido en semilla,
en Palabra interpelante,
en sabiduría que penetra e interroga...
¡Qué necesario y cariñoso eres, Padre!
Siembras sin recorte tu palabra hecha Evangelio:
nos llena de sentido,
orienta como una brújula,
multiplica las aspiraciones,
está grávida de sabiduría.
Germina en todos los que preparan su tierra...
Tu Palabra, Padre Dios, no vuelve a Ti vacía.
Antes ha cumplido tu encargo: ser revelación.
Que tu semilla no caiga nunca en vano.
Nos abrimos como un surco
y te invocamos juntos: Padre nuestro...
Gesto de la paz
Distribución de la comunión
Acción de gracias
Te damos gracias, Padre bueno, porque dejas caer en todo terreno la semilla del Evangelio. Tu deseo es que germiné y se desarrolle hasta la plenitud del ciento por uno. No es tan alta cosecha porque muchas veces fallamos al ideal.
Por eso, acepta, Padre, esta confesión y aumenta los deseos de corresponder a tu generosidad. Líbranos de malos consejeros y bendícenos para convertir tu semilla en amplia cosecha.
5. RITO DE CONCLUSIÓN
Compromiso. Preparar el “terreno” para que la Palabra dé fruto abundante.
Oración después de la comunión (se toma del misal)
Bendición
Monición final. Todos los cristianos tenemos ahora el compromiso principal y necesario de anunciar la Palabra, sembrar el Evangelio. No es una labor fácil. Por eso la hemos de cumplir con mayor atención.
A nosotros nos corresponde preparar la tierra y sembrar... Después vendrá Dios que favorecerá el crecimiento.
Hagamos cuanto podamos y, tengamos confianza.
Canto final y despedida.
XVI Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A - 19 de julio de 2026
1. AMBIENTACIÓN
Podemos colocar en un cartel una de estas frases: “Dios no tiene culpa del mal” o, “Dios siembra buena semilla”.
2. RITOS INICIALES
Monición. Dios quiere nuestro bien, nuestra salvación. Ofrece generosamente el perdón y espera pacientemente el cambio de rumbo, cuando hemos herrado el camino. Está convencido de que este milagro solo se alcanza con amor, ese amor que solo Él nos puede regalar, el que todo lo espera, y todo lo soporta.
La parábola del trigo y la cizaña es un reflejo de esta misericordia y de esta tolerancia del Padre bueno. Su manera de proceder es brindar continuamente oportunidades para volver al buen camino, es decir: a la libertad de sus Hijos, el único modo de alcanzar la auténtica felicidad.
Canto
Saludo. Hermanas y hermanos, alabemos juntos al Señor, que escucha a cuantos le invocan.
Acto penitencial.
Tú, que eres paciente con todos: Señor, ten piedad.
Tú, que nos das ejemplo: Cristo, ten piedad.
Tú, que separas la cizaña del trigo: Señor, ten piedad.
Gloria
Oración
Señor, tú que eres bueno y siembras a la luz del día: amor, paz y alegría en cada uno de nosotros; te pedimos nos des espíritu de vigilancia, haznos fuertes en la tentación y humildes en la aceptación de nuestras caídas. Que nunca pretendamos de los otros una perfección que ni nosotros mismos tenemos; danos ojos que sepan ver, la buena semilla que hay en cada hermana y hermano, y amarlos como Tú los amas. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que vive junto a Ti desde siempre y para siempre. Amén.
3. LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las lecturas. Dios es paciente y misericordioso con todos. No condena a nadie; lo suyo sólo es salvar inyectando amor y perdón en la experiencia religiosa de cuantos lo invocan. El Espíritu, que ora en nosotros y por nosotros, nos ayuda en nuestra debilidad.
Ante un Dios tan desmesuradamente comprensivo y elegante no cabe otra postura que la que nos grita la sensatez: dejemos de ser malas hierbas... y trabajemos con todas nuestras fuerzas para construir el Reino de Dios.
Lecturas. Sb 12,13. 16-19. Salmo. Rm 8,26-27. Aclamación (Aleluya). Mt 13, 24-43. Breve silencio.
Comentario homilético. La sabiduría de Dios se vierte de mil modos sobre nosotros, y el Espíritu se encarga de actualizarla para que la comprendamos mejor. Fijémonos en el matiz que presenta hoy la segunda lectura. En pocas palabras nos viene a decir que orar es, ante todo, dejarse hablar por Dios; es decir, escucharlo. Siempre hemos oído que la oración es un diálogo. Pues bien. la lengua de Dios es el Espíritu que viene en ayuda de nuestra debilidad e intercede por nosotros como verdaderamente nos conviene. Por tanto, el Espíritu tiene un papel muy importante en la oración. Dios nos ora por el Espíritu y por Él nos transmite su vida, nos abre perspectivas, nos ayuda a caminar en el entramado de la vida y a comprender con mayor agudeza el seguimiento de Jesús.
Hoy el Evangelio nos vuelve a recordar por medio de parábolas que el Reino de Dios tiene mucha tarea. El mundo, la sociedad y cada uno de nosotros somos un campo lleno de buenas y malas hierbas... Trigo y cizaña crecen juntos y no es fácil separarlos... En cada uno de nosotros hay esas dos realidades: el bien y el mal...bondad y maldad. La Iglesia, integrada por personas, es santa y pecadora. Por tanto, esta parábola nos interpela a todos. A veces oímos: “los hay tan malos que habría que arrancarlos, quitarlos del medio, o, en el mejor de los casos, privarlos de la vida social”. Pero, si nos fijamos bien en lo que dice Jesús, tendremos una estupenda lección de tolerancia. Él dice: “dejadlos crecer juntos”; ahora es tiempo de misericordia y de conversión; al final todos llegaremos a sus manos de Padre... y Él verá como procede...
El ropaje literario de las parábolas, puede confundirnos un poco; y pensamos que la parábola de la cizaña nos viene a confirmar que Dios premia a los buenos y castiga a los malos. Jesús está utilizando elementos culturales del pueblo para insistir en un mensaje central y nos invita a optar por la vida, la verdad, el bien, la belleza, en definitiva, por Él, qué es: camino, verdad y vida. Silencio de interiorización.
Credo
Oración de los fieles
Oremos por la Iglesia para que sea testigo del amor misericordioso de Dios que todo lo espera y todo lo soporta, roguemos al Señor.
Oremos para saber agradecer la presencia del Espíritu que viene en ayuda de nuestra debilidad e intercede por nosotros, roguemos al Señor
Pidamos que todos los cristianos seamos capaces de amar y de perdonar según la medida del Evangelio, roguemos al Señor.
Oremos para que la justicia humana favorezca la recuperación de las personas con dificultades sociales, roguemos al Señor
4. RITO DE LA COMUNIÓN
Monición. En todos existe un gran fondo de bondad. Hace falta detectarlo y favorecer su desarrollo. Comulgamos con Jesús para vivir como Él.
Canto
Introducción al Padre nuestro.
Padre nuestro, eres grande y haces maravillas,
respiras misericordia y oras en nosotros
lo que más nos conviene por medio de tu Espíritu.
Te muestras altamente humano
y siempre partidario de libertad.
Dejas caer la buena semilla en el campo de la historia,
pero los enemigos de turno intentan anularla.
Tú no arrancas de cuajo a nadie,
como a veces nos tienta nuestra ira.
Prefieres esperar pacientemente
porque nunca retiras tu oferta de perdón.
¡Qué maravilla de pedagogía!
Bendito seas, Dios paciente,
que agotas las posibilidades con todos
y aguardas nuestra conversión, que no acaba de llegar.
Admiramos ese saber tan entrañable y santo.
Te damos gracias por el Espíritu,
que acude en nuestra ayuda,
para que la relación contigo no se pierda.
A veces nos sentimos como una semilla indefensa
entre muchas tentaciones y amenazas.
Sabes que te agradecemos tu presencia amiga.
Unidos en oración con toda la Iglesia te decimos: Padre nuestro...
Gesto de la paz
Distribución de la comunión
Acción de gracias (espontáneo)
5. RITO DE CONCLUSIÓN
Compromiso. Dejar que el Espíritu ore en nosotros.
Oración después de la comunión. (se toma del misal)
Bendición
Monición final. Por medio de parábolas Jesús nos ha vuelto a comunicar su pasión y su preocupación por el Reino de Dios. Nos ha dejado una lección de tolerancia, pero también de estímulo para ejercitar los muchos recursos que ofrece el Evangelio. Tengamos presente que muchas veces, sin que sepamos cómo, las buenas y malas hierbas crecen juntas...
Aprendamos a amarnos tal como somos.
Canto final y despedida.
XVII Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A - 26 de julio de 2026
1. AMBIENTACIÓN
Podemos colocar un cartel con una de estas frases: “El Reino de Dios es el mayor tesoro” o, “El Reino de Dios es la mejor inversión”.
2. RITOS INICIALES
Monición de entrada. Cuántas veces nos reunimos en el nombre del Señor, repercute en nuestra experiencia de creyentes y en la vida de la Iglesia. Meditamos la Palabra de Dios y oramos juntos para seguir en el camino del Evangelio. Todavía somos aprendices, nos queda mucho por conocer y, sobre todo, nos queda mucho camino para ponerlo en práctica. Que este encuentro comunitario en torno a Jesús resucitado nos anime a seguir nuestra vocación de bautizados.
Canto
Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos al Señor que nos llama a seguir a Jesús.
Acto penitencial
Porque no valoramos suficientemente tu mensaje: Señor, ten piedad
Porque no siempre tomamos en serio el Evangelio: Cristo, ten piedad.
Porque hay falsos valores que nos engañan: Señor, ten piedad.
Gloria
Oración
Dios y Padre bueno, que proteges con amor a todos tus hijos, sin Ti no podemos ser fuertes ni santos. Ayúdanos a descubrir la misericordia que tienes cada día con nosotros, y guiados por Ti, aprendamos a vivir como peregrinos hacia tu casa de amor y paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
3. LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las lecturas. Es preciosa y sugerente la oración de Salomón que escucharemos en la primera lectura.
¿Cómo es nuestra oración? ¿que pedimos cuando oramos?...
La segunda lectura nos invita a ver todo por el filtro del amor de Dios. Y el Evangelio nos recuerda que seguir a Jesús y apuntarse al Reino de Dios es la opción por la que merece la pena invertirlo todo.
Lecturas. 1R 3, 5.7-12. Salmo. Rm 8,28-30. Aclamación -Aleluya-. Mt 13,44-52. Breve silencio.
Comentario homilético. La oración es una de las experiencias humanas más profundas y saludables. Y para un cristiano es esencial para poder mantener las actitudes y los compromisos que comporta el Reino de Dios. Como hemos escuchado en la monición de entrada, a Dios le agradó la oración del joven Salomón que se expresaba en estos términos: “Señor, da a tu siervo un corazón dócil para gobernar, para discernir el mal del bien” ... y su oración fue atendida...
Cuántas veces hemos escuchado las quejas de cristianos y cristianas diciendo: rezo, pero Dios no me escucha... yo me pregunto ¿cómo es su oración? Quizás nunca ha habido tantos métodos, talleres y modos de hacer oración como en la actualidad... y creo, sinceramente, que nunca se ha rezado menos que en nuestros días. Solo los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios oran con autenticidad. Lo escuchábamos el pasado domingo: “El Espíritu viene en nuestra ayuda” ... por eso es muy importante preguntarnos con tranquilidad y sosiego, sin angustias: ¿cómo es mi oración?
Los verdaderos orantes no son los que tienen ratos de oración y después se olvidan, sino los que hacen de la oración su “respiración”, viven la comunión con Dios en todo momento; la oración se convierte así en un modo de ser, de vivir; respiran con toda naturalidad la relación con Dios. Esto no es solo cosa de monjes y monjas... es para toda persona creyente que se toma en serio su vida y compromiso cristiano. La oración es como su clima vital: la conciencia y el clima en el que discurre la totalidad de la vida.
El evangelio continúa presentando parábolas del Reino de Dios.
Esta experiencia que respiraba Jesús en cada momento de su vida y que constituía el mensaje central de su predicación, no siempre está en primer plano en la vida de las comunidades cristianas ni se le dedica un interés prioritario. Según las parábolas del tesoro y de la perla. el Reino de Dios es un valor alternativo tan único e importante que aquel que lo vivencia no duda en jugárselo todo por él. Para quien lo descubre en profundidad, el Reino de Dios es irresistible, pone en movimiento las entrañas y llena la existencia responsablemente. A lo largo de la historia y también en la actualidad hay ejemplos de cristianas y cristianos que lo ponen todo al servicio del Reino, has el punto de arriesgar su propia vida. La fe nos asegura que es el mayor tesoro. Silencio de interiorización.
Credo
Oración de los fieles
Para que la Iglesia presente el Reino de Dios como tarea preferente, roguemos al Señor.
Para que el mensaje de las parábolas nos traspase la piel y nos cale hasta las entrañas, roguemos al Señor.
Para que los gobernantes sirvan a sus pueblos con discernimiento, respeto y verdadera atención, roguemos al Señor.
Para que al rezar pidamos sólo aquello que repercute en el bien de las personas, roguemos al Señor.
Por todas nuestras intenciones particulares, roguemos al Señor.
4. RITO DE LA COMUNIÓN
Monición. Es muy importante comprender el Evangelio desde las entrañas. Entonces somos capaces de grandes decisiones. Que la comunión con Jesús nos ayude a profundizar en su mensaje.
Credo
Introducción al Padre nuestro
Te bendecimos, Padre bueno,
porque diriges con sabiduría los destinos del mundo
y cuidas con amor de todas las criatura.
Nos has llamado a existir
y nos acompañas con admirable pedagogía.
Oramos nuestros caminos y nos aclaras el horizonte de la vida.
Nos invitas a escuchar la palabra de Jesús
y nos mantienes firmes en su seguimiento.
en Él has visto realizado el sueño de tu Reino.
A nosotros nos has redimido generosamente
nos has hecho hijos de adopción
y nos has entregado todos los tesoros.
A quien te acoge lo ciñes de valor y dignidad,
lo rodeas de cariño y le brindas la ocasión
de ser, como Tú, presencia bienhechora.
Padre, mantén en nosotros un corazón dócil
y esa jerarquía de valores propia de tu Reino.
Siéntenos de tu parte
apoyando gestos y acciones de humanidad.
Infúndenos tu Espíritu y cárganos de responsabilidad
para no esquivar nunca la verdad del Evangelio.
Hermanados por la fe, te decimos juntos: Padre nuestro...
Gesto de la paz
Distribución de la comunión: canto
Acción de gracias
Te damos gracias, Padre, por el entusiasmo con que nos haces vibrar por tu Reino.
Tu nos quieres: sencillos, misericordiosos, serviciales, solidarios. Nos llamas a compartir la fe en comunidad para que el compromiso no decaiga.
5. RITO DE CONCLUSIÓN
Compromiso. Dedicar más interés e invertir mayor energía en favor del Reino.
Oración después de la comunión. (se toma del misal)
Bendición
Monición final. El Reino de Dios es el gran tesoro de la fe. Es el centro en torno al cual gravita el Evangelio. Es el punto de mira, desde el que los cristianos debemos analizar lo que pasa, y el marco que estamos llamados a ampliar. Reforcemos nuestra opción por él y que sea grande nuestro testimonio. Que tengamos una semana feliz.
Canto final y despedida.