Segundo día de nuestros jóvenes camino de Liébana. Tras pasar noche en San Andrés de Arroyo… hoy el Camino Lebaniego Castellano les llevará desde San Salvador de Cantamuda hasta Piedrasluengas, en plena Montaña Palentina.
9 julio - San Salvador de Cantamuda - Piedrasluengas
El camino no siempre es fácil (Lucas 9, 23-25)
“Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?”
• ¿Qué cruces/dificultades hay en mi vida -personal, familiar, relaciones, estudios, afectos…?
• ¿Qué momento de dificultad, a lo largo de mi vida, me ha ayudado a crecer?
• ¿Qué me queda por afrontar para ser feliz, para que mi vida sea plena?
“GANARTE A TI” - Tuyo
Miro a la cruz como un loco enamorado
y no puedo resistirme a preguntar
Por qué te diste Jesús por mis pecados
quisiste salvarme así.
Tú has querido contar conmigo
aun sabiendo como soy.
Sé que me miras con paciencia y con cariño
esperando a que lo deje todo por Ti.
Te lo entrego todo, todo lo que tengo es para Ti.
Te lo entrego todo, todo lo que soy es para Ti. (x2)
De nada sirve la vida, si no la vivo contigo.
De nada sirve ganar el mundo si te pierdo a Ti. (x2)
Ya no quiero nada que no venga de Ti.
No me interesa nada que no salga de Ti.
No hay nada en este mundo que se compare a Ti.
Lo perdería todo para ganarte a Ti. (x2)
Lo dejaría todo por ganarte a Ti.
Tú eres mi tesoro, Jesús.
De nada sirve la vida, si no la vivo contigo.
De nada sirve ganar el mundo si te pierdo a Ti.
Sabiendo todo lo que me puedes dar,
¿cómo me voy a conformar con el mundo?
Muchos jóvenes buscan conocer el camino que Dios les invita a recorrer: algunos descubren —muchas veces con asombro— la vocación al sacerdocio o a la vida consagrada; otros perciben la belleza de la vocación al matrimonio y la vida familiar, así como el llamado al compromiso por el bien común y al testimonio de la fe entre sus compañeros y amigos. (Francisco)
Celebramos Tu Perdón
Examen de conciencia
En la vida somos tentados continuamente de dejar el camino de Jesús y seguir los criterios del mundo. Nos creemos suficientemente fuertes. Pero somos débiles y caemos en la tentación.
• Pienso en mi fe; lo que representa en mi vida. Hasta qué punto me guía, da sentido a mi vida, es fuerza que me hace salir de mí y llegar a los demás, o quizás es algo que llevo, un añadido, una costumbre adquirida?
• Pienso también en mis criterios, con los que considero y juzgo los acontecimientos y a las personas. ¿Son los del evangelio o lo políticamente correcto, lo que nunca arriesga nada?
El mundo nos bombardea constantemente con propuestas deslumbrantes. Y las costumbres y valores del mundo van penetrando en nosotros sin darnos cuenta. La vida cristiana se va apagando en nosotros.
• Pienso en mi estilo de vida: ¿Prefiero la austeridad o vivo absorbido por lo externo: vestido, comida, bebida, diversiones, viajes, aparatos...? ¿Comparto con otros o mis bienes me tienen atrapado y mi vida es estéril?
Dios se hace presente en la vida, nos busca y sale a nuestro encuentro en los acontecimientos, en las personas, en los más pobres, allí donde se necesita poner paz, verdad, justicia, amor.
• Pienso en mi vida interior: ¿Miro superficialmente o en profundidad? ¿Sé descubrir las huellas de Dios, sus presencias, sus llamadas? ¿Dedico tiempo a la oración, a la Palabra de Dios, al silencio? ¿Sé dar gracias a Dios, alabarlo, pedir perdón, pedir fuerzas para ser mejor persona, para ser más valiente, para amar como él ama?
Jesús nos enseñó que a Dios hemos de encontrarlo en el hermano, en el pobre y en el enfermo, en el marginado, en los hechos que nos pasan, en los acontecimientos del mundo.
• Pienso en mis relaciones con los demás: ¿Qué son los otros para mí? ¿Qué mirada tengo hacia las personas que me rodean: en casa, en el trabajo, en la escuela, en la parroquia, en mi grupo de referencia, en el vecindario? ¿Discrimino y hago distinciones o trato de ser acogedor, compasivo y solidario?
A veces pensamos que el cristianismo consiste en ser sumisos, resignados, aceptar con paciencia los males y las injusticias. Y, en cambio, Jesús luchó contra el dolor y el mal, criticó la injusticia, no se resignó ante las cosas que deben cambiar.
• Pienso en mi comportamiento en la sociedad: Soy sensible a lo que sucede, me interesa, me inquieta, lucho por una vida más digna y feliz para mí y para todos..., o soy indiferente, negativo, me quedo parado, siempre digo que no se puede hacer nada...?
Para Dios todos somos hijos, y Él nos ama con corazón de Padre. Y, porque nos ama, es paciente. Siempre espera con los brazos abiertos. Acoge y ayuda. Da otra oportunidad. Y en su misericordia perdona siempre nuestros pecados.
• Pienso en mis actitudes: ¿Soy tolerante, servicial, paciente, busco el lado positivo de todo..., o soy demasiado exigente, intolerante ante los defectos de los demás, intransigente? ¿Trato de comprender a los otros y les ayudo a cambiar?
Oración de Perdón
Perdón, Señor, por mis egoísmos,
por mi insolidaridad, por la dureza de mi corazón.
Perdón, Señor, por mi ceguera,
por mis prejuicios, por mi intolerancia.
Perdón, Señor, por mi comodidad,
por mis apegos, por mis riquezas.
Perdón, Señor, por mi debilidad,
por mis miedos, por mis refugios.
Perdón, Señor, por mis orgullos,
por menospreciar a los demás.
Perdón, Señor, por no descubrir
a Cristo en el pobre, a Dios en el hermano.
Hazme, Señor, pobre y humilde,
servicial y solidario,
generoso y compasivo,
como nuestro Señor Jesucristo.
Signo de Conversión
Si cada uno de nosotros aportásemos nuestro granito de arena, nuestra sociedad sería otra cosa, un lugar maravilloso para vivir; pero la mayoría queremos que las cosas se arreglen sin mover un solo dedo. Si de verdad queremos cosechar, tenemos que empezar por sembrar.
Como penitencia, o mejor, como camino de conversión, elige una de las 10 obras de misericordia:
1. Si alguien tiene hambre o sed, comparte lo que tú tienes.
2. Si alguien no tiene quien le quiera, quiérele tú.
3. Si no tiene hogar ni ropa, dale cobijo y ropas.
4. Si está solo, hazle compañía.
5. Si te necesita, escúchale.
6. Si tiene defectos, súfrelos con paciencia.
7. Si está triste, consuélale.
8. Si te injuria, perdónale.
9. Si está enfermo, préstale ayuda.
10. Si tu amigo muere, no le olvides, y reza por él.
En mi vida hoy… ¿cuál de estas obras de misericordia puedo y debo hacer en este momento? La elijo como compromiso… porque quiero que sea signo de que quiero cambiar y seguir a Jesús.
“HURACÁN” - Hakuna
Me he hecho tantas preguntas
Intentando entender
Me he lanzado a buscarte
Sin saberte ver
Me he asomado al abismo
Me he atrevido a saltar y caer
Y un huracán romperá el cielo desde mi garganta,
gritándote: “¿dónde estás cuando me haces falta?”
Y me han dado respuestas
Pero no sé qué hacer
He prometido seguirte… Sin entender
Y hay un eco en lo hondo
Que me empuja hacia ti
Y aunque sea sin sentirte… Te buscaré
Y un huracán romperá el cielo desde mi garganta,
gritándote: “¿dónde estás cuando me haces falta?” (x2)
Estoy aquí, en el silencio
Estoy aquí, en este viento
Estoy aquí, soy este trozo de pan
Estoy aquí, en tu lamento
Estoy aquí, en este eco
Estoy aquí, soy este trozo de pan
Y un huracán romperá el cielo desde mi garganta,
gritándote: “¿dónde estás cuando me haces falta?” (x2)
Estoy aquí (y un huracán)
Estoy aquí (Romperá el cielo desde mi garganta)
Estoy aquí (gritándote)
Soy este trozo de pan ¿dónde estás cuando me haces falta?) (x2)
Y TU huracán romperá el cielo desde mi garganta,
gritándome: “¡cuánto me haces falta!”
Toda vocación, cuando se percibe profundamente en el corazón, hace surgir la respuesta como un impulso interior hacia el amor y el servicio; como fuente de esperanza y caridad, y no como una búsqueda de autoafirmación. Toda vocación está animada por la esperanza, que se traduce como confianza en la Providencia. (Francisco)