“Enviadas a ser presencia, creando puentes en el mundo” - Encuentro Nacional de Vírgenes Consagradas

“Enviadas a ser presencia, creando puentes en el mundo” - Encuentro Nacional de Vírgenes Consagradas

Desde ayer y hasta el próximo viernes se celebra, en la Casa de Espiritualidad “Santa María de Nazaret” (Ctra. de Burgos) el XXXIV Encuentro Nacional de Vírgenes Consagradas, que lleva por lema “Enviadas a ser presencia, creando puentes en el mundo”.

Ver fotos

Con la llegada de las casi 80 participantes llegadas desde toda la geografía española, el encuentro comenzó, ayer lunes, con el Rezo de Vísperas y la celebración de la Eucaristía presidida por nuestro obispo D. Mikel.

Ya hoy, la jornada ha comenzado con una ponencia introductoria de nuestro obispo que ha llevado por título “Identidad vocacional según la Palabra”.

El encuentro, en el que también participan delegados de Vida Consagrada de varias diócesis españolas, también contará con la presencia del obispo auxiliar de Getafe, Mons. José María Avendaño, referente del Ordo Virginum en España.

 

Más información, programa de las jornadas y saludo de nuestro obispo a las participantes

 

EL ORDO VIRGINUM

 

El Orden de Vírgenes constituye un orden, no una orden, es decir, un grupo eclesial con características propias y bien definidas. Responde en obediencia filial al Obispo Diocesano y a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica. Reúne a mujeres de todas las edades y con un único objetivo: “Servir a Cristo en medio del mundo”.

No son tan conocidas como otras Instituciones de la Vida Consagrada, sin embargo, las vírgenes consagradas fueron las primeras mujeres en la historia de la Iglesia que se entregaron al servicio de Jesús y de su Iglesia. Con el paso de los siglos, fueron desapareciendo o, mejor dicho, integrándose en la vida monástica.

Gracias al impulso de renovación eclesial que inspiró al Concilio Vaticano II, comenzó la restauración del rito de consagración del OV, concretamente, en la constitución sobre la sagrada liturgia, del 4 de diciembre de 1963. El rito se promulgó el 31 de mayo de 1970 y entró en vigor el 6 de enero de 1971.

El nuevo Código de Derecho Canónico (1983) reconoce esta forma de vida consagrada en la Iglesia y especifica su naturaleza jurídica en el canon 604. En cada diócesis, el obispo suele aprobar su propio directorio para el Ordo o bien cada Conferencia Episcopal para su propio país.

El Obispo Diocesano es la autoridad que modera a quienes son admitidas a este Orden y su figura referente. A él compete reconocer, respetar y promover el Ordo; realizar el discernimiento de carismas; y, decidir la admisión, misión que puede llevarla a cabo personalmente o mediante un delegado o delegada suyo.

Su particularidad es que viven en sus casas y de sus propios trabajos. No tienen Constituciones o Estatutos propios, ni una superiora, y dedican una parte de su tiempo a algún servicio en la iglesia diocesana (educativo, social, catequético, litúrgico, etc.).

Las condiciones de las candidatas a virgen consagrada son las siguientes: que no haya celebrado nupcias, ni vivido publica o manifiestamente en estado opuesto a la castidad; tener más de 25 años. Madurez humana: personalidad y afectividad equilibradas; salud espiritual y fortaleza psíquica; aptitud para la castidad; capacitación laboral o profesional que posibiliten su autonomía económica; carisma de virginidad: existencia del don gratuito de Dios; y sentido de Iglesia: capacidad de comunión eclesial y obediencia filial al Obispo diocesano.

A pesar de vivir de sus trabajos entre la sociedad civil como consagradas, su corazón pertenece enteramente a Dios. Por eso, es muy importante para ellas la oración y la eucaristía diarias, que les mantiene unidas al esposo; además de compartir tiempo y formación juntas, tanto en los distintos encuentros diocesanos durante el año, como en las distintas jornadas de teología, los congresos de la CEE y el Encuentro Nacional del Ordo Virginum, que cada año se celebran en un lugar distinto de España.

Desde el 31 de mayo de 1970, en que fue promulgado el nuevo ritual del Ordo Virginum, numerosas mujeres en diversos países del mundo adoptaron este estado de virginidad consagrada. Son en torno a 5.000, repartidas en Europa (España, Alemania, Bélgica, República Checa, Dinamarca, Francia, Gran Bretaña, Irlanda, Italia, Polonia y Luxemburgo), América (Argentina, Brasil, Colombia, Canadá́, Chile Costa Rica, México, Venezuela y Estados Unidos), África (Gabón y Níger), Asia (Israel, Jordania y El Líbano), y Australia.

En España son más de 250, y la Diócesis de Palencia cuenta en la actualidad con 4 vírgenes consagradas.