La peregrinación de este año es especial. 2025 es un año Jubilar, es decir, un año en el que se produce ese gran acontecimiento donde todos los peregrinos pueden sumergirse en la infinita misericordia de Dios. También en Lourdes, como en otras muchas basílicas y catedrales del mundo puede uno recibir ese cúmulo de gracias que Dios está dispuesto a concedernos. Todos estamos llamados a ser testigos y peregrinos de Esperanza. De esa Esperanza, que como nos dice la bula de convocación “Spes non confundit”, no defrauda.