¡FELIZ PASCUA, HERMANOS Y HERMANAS! Con gran alegría e ilusión he deseado este día para celebrar con vosotros, particularmente con los sacerdotes, esta Pascua. Es como volver a la fuente de todo, es como sentarnos a la mesa de Dios que nos hace hijos y hermanos, en la que todos experimentamos su amor y hace crecer los lazos de filialidad y fraternidad.