Comenzamos, hermanos y hermanas, la celebración de la Pascua del Señor. Tres días en honor de Cristo, muerte, sepultado y resucitado, como dice San Agustín. Tres días que son el Viernes Santo, el Sábado Santo y el Santísimo día de la Resurrección del Señor que se prolongará hasta Pentecostés, el día que con su luz ilumina y renueva toda nuestra existencia personal y comunitaria, terrenal y eterna.