El Domingo Mundial de las Misiones (Domund) celebra este año su centenario. El próximo 18 de octubre, toda la Iglesia está llamada a poner el foco en la misión y a colaborar con las Iglesias que desarrollan su labor en los territorios de misión. La jornada de 2026 se presenta bajo el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión», una invitación a recordar que todos los bautizados participan de la tarea misionera de la Iglesia.
El Domund nació en 1926, por iniciativa del papa Pío XI, que estableció el penúltimo domingo de octubre como una jornada dedicada a rezar por la misión y a colaborar económicamente con ella a través de las Obras Misionales Pontificias (OMP). Desde entonces, la celebración se ha extendido por todo el mundo y se ha convertido en una de las principales expresiones de cooperación misionera de la Iglesia.
Durante estos cien años, la ayuda canalizada a través del Domund ha contribuido al crecimiento y consolidación de las Iglesias locales. Actualmente existen 1.133 diócesis consideradas territorios de misión, repartidas en 138 países y en las que vive aproximadamente dos tercios de la población mundial. En ellas se celebran cuatro de cada diez bautismos del mundo y se forman más de la mitad de los futuros sacerdotes.
Los datos permiten visualizar la evolución experimentada durante este siglo. El número de diócesis en territorios de misión ha pasado de 297 en 1925 a 1.133 en 2025, mientras que el número de católicos ha crecido de los 9,6 millones registrados entonces a casi 347 millones. También se ha multiplicado la presencia de sacerdotes y religiosas y se han desarrollado miles de escuelas e instituciones sociales.
UNA AYUDA QUE LLEGA A TODAS LAS MISIONES
Las aportaciones del Domund se integran en el Fondo Universal de Solidaridad de la Obra de la Propagación de la Fe, desde el que se distribuyen las ayudas entre los territorios de misión. En 2025 este fondo reunió 69,79 millones de euros. Cerca de la mitad se destinó a cubrir las necesidades ordinarias de las Iglesias locales, mientras que el resto permitió financiar proyectos extraordinarios como la construcción de parroquias y casas para misioneros, medios de transporte o la formación de catequistas.
España mantiene un papel destacado en esta cooperación. En 2025 aportó 10.698.492 euros, convirtiéndose en el segundo país del mundo que más contribuyó al Fondo Universal de Solidaridad, solo por detrás de Estados Unidos. La aportación española permitió apoyar a 173 diócesis de 22 países.
Pero el Domund no se limita a la colaboración económica. Las Obras Misionales Pontificias recuerdan que todos los bautizados pueden participar en la misión mediante la oración, el tiempo y la ayuda económica. España cuenta actualmente con 9.482 misioneros, de los que 5.335 se encuentran en activo fuera del país y otros 4.147 colaboran en España en la animación misionera o están a la espera de un nuevo destino.
El centenario quiere ser también una oportunidad para renovar esta conciencia misionera y recordar que la misión no es una tarea reservada a quienes parten a otros países. Cada aportación al Domund permite que personas de todo el mundo se sientan parte de la labor que realizan las Iglesias en los territorios de misión.
LOS MISIONEROS PALENTINOS
Esta realidad universal de la misión tiene también un rostro concreto en la Diócesis de Palencia. 207 hombres y mujeres palentinos desarrollan actualmente su labor misionera en 40 países de todo el mundo, según los datos presentados por la Diócesis con motivo del encuentro anual con los misioneros que regresan a la provincia durante el verano. De ellos, 119 son hombres y 88 mujeres. La presencia palentina se extiende por América, África, Asia y Europa, con una especial implantación en América, donde se encuentran 157 misioneros.
En este centenario del Domund, la historia de los 207 misioneros palentinos recuerda que la misión no es una realidad lejana. Está presente en hombres y mujeres que, desde Palencia y desde muchos otros lugares de España, han decidido poner su vida al servicio de comunidades que afrontan situaciones de pobreza, enfermedad, violencia o falta de recursos, pero que también son protagonistas de una Iglesia viva, con nuevas vocaciones y una creciente capacidad para anunciar y vivir la fe.
Cien años después del nacimiento del Domund, el mensaje sigue siendo el mismo: la misión es tarea de todos. La oración, la colaboración económica y el compromiso personal permiten acompañar a quienes entregan su vida lejos de casa y sostener a las Iglesias locales que, en muchos lugares del mundo, siguen creciendo en medio de enormes dificultades. El testimonio de los misioneros palentinos pone rostro a esa misión y convierte el lema de este Domund -«Uno en Cristo, unidos en la misión»- en una realidad concreta.