Iniciamos hoy un tiempo que, aunque llamamos ordinario, es el tiempo extraordinario de vivir nuestra relación con Dios y con los hermanos que quieren formar la comunidad creyente que camina hacia la Pascua. El escenario de partida no puede ser más sugestivo y atrayente. El encuentro con Jesús de sus discípulos y la invitación a hacer el camino juntos, a seguirle.