La actitud profunda de todo cristiano es la caridad, el amor, que tiene muchas expresiones como la misericordia, la justicia, fraternidad, etc., y que, a su vez, tienen múltiples concreciones. Y esto no únicamente para los cristianos, sino para todos, porque considero que todos hombres hemos sido creados por amor y para amar, y sólo en el amor encontraremos la felicidad personal y comunitaria.