El lunes pasado, primero de mayo, pude participar con otros muchos palentinos en dos actos comprometidos que encarnan esta obra de misericordia: el homenaje a las Víctimas de Gaspar Arroyo y una oración por un trabajo decente para todos. Vi y sentí la tristeza de los familiares de las víctimas y la solidaridad de muchos hombres y mujeres.