Queridos hermanos, damos gracias a Dios porque él es fiel, porque en estos días se experimenta de tal manera su cercanía, la delicadeza que ha tenido con nosotros, lo fuerte que ha estado, la misericordia y luego toda la fecundidad que nuestras vidas. Nuestras obras van fructificando de una manera en su mayor parte desconocida. Pero también está bien que a veces experimentemos, agradezcamos, celebremos, y es eso lo que estamos haciendo ahora el día de nuestro gran patrono. San Juan de Ávila es una figura inspiradora para todos nosotros, porque en su tiempo, en aquel siglo de oro español, este santo fue el que propició esa floración de místicos, de santos, de evangelizadores.