+ Mons. Manuel Herrero Fernández, OSA. Obispo de Palencia
El domingo pasado, fiesta del Bautismo del Señor, la Palabra de Dios nos presentaba el misterio último de la vida de Cristo y de la vida del cristiano, y me atrevo a afirmar que de la de todo varón y mujer. La clave del misterio de Cristo es que el Hijo del Padre, que lleno del Espíritu Santo, tiene la misión de llevar a cabo la “justicia de Dios”. Esta no es dar a cada uno lo suyo, sino llevar a cabo el plan de Dios de salvar a los hombres, de mostrar la misericordia y el amor de Dios a todos los humanos, especialmente a los más pobres y necesitados.