+ Mons. Manuel Herrero Fernández, OSA. Obispo de Palencia
Cuando oímos las palabras “descanso” o “vacaciones” parece que nos sentimos aliviados. Es como si despertara algo en nosotros mismos que nos dijera “eso es bueno, me conviene y nos conviene”. Y esto desde la edad temprana, desde que íbamos o vamos a la escuela o al colegio. ¿Por qué será? No lo sé, pero en la Biblia se dice que Dios, al séptimo día descansó de la obra de la creación, (Gen 2,3) descansó, y eso que Dios no se cansa ni se fatiga; quizá, como estamos hechos a imagen y semejanza de Dios o como muchas veces queremos ser como Dios (Gen 3,5), por eso resuena esta palabra de una manera especial en nosotros. Jesús también invita a sus discípulos a descansar después de una lar