+ Manuel Herrero Fernández, OSA. Obispo de Palencia
«Exulten por fin los coros celestiales, exulten las jerarquías del cielo, y, por la victoria de Rey tan poderoso, que las trompetas anuncien la salvación. Goce también la tierra, inundada de tanta claridad, y que, radiante por el fulgor del Rey eterno, se sienta libre de la tiniebla que cubría al orbe entero. Alégrese también nuestra Madre la Iglesia revestida de luz tan brillante: resuene este templo con las aclamaciones del pueblo». Así nos invita a todos el pregón pascual, después de haber bendecido y encendido el fuego nuevo y el cirio Pascual que significa a Cristo, nuestra luz, el que disipa las tinieblas del corazón y del espíritu.