Queridos lectores, paz y bien.
En la Cuaresma, las comunidades cristianas somos invitadas no a un mero cambio de pantalla, sino a buscar un nuevo horizonte, tras el cual se halla la Patria, la Casa del Padre de todos, Jerusalén. Creer significa peregrinar, cambiar. San John Henry Newman solía decir: “vivir es cambiar, y ser perfecto es haber cambiado a menudo”. Este tiempo de cuarentena que nos lleva a la Pascua nace de la invitación expresa de Dios a dejarnos reconciliar con Él. Como diócesis, este año estamos inmersos en discernir nuestra tarea para los próximos años.