Queridos lectores, paz y bien.
Cristo verdaderamente ha resucitado, ¡aleluya! Es la noticia. Y para nosotros los cristianos no hay otra que se le pueda comparar. Porque como cuenta el evangelio de San Juan hoy, María Magdalena primero, y luego Pedro y Juan, han descubierto que el sepulcro del huerto está vacío. La piedra está retirada, la sábana que cubría el cuerpo de Jesús sigue tendida en el mismo lugar, pero sin Él dentro, y el sudario que rodeaba su cabeza está enrollado en un sitio aparte. Eso le ha bastado al discípulo a quien Jesús amaba para narrarlo así: vio y creyó.